Apple es una empresa a cuyo alrededor suelen fluir todo tipo de rumores, algo muy imbricado dentro de su propia cultura y hasta de la personalidad de su líder, que gusta de los enigmas y los acertijos. Ahora, dos temas emergen, en algún caso por enésima vez, pero ahora con más fuerza: por un lado, el tantas veces mencionado iPhone (en la foto, uno de los mock-ups más conseguidos), cuya patente fue publicada por la US Patent and Trademark Office el pasado Viernes. Un dispositivo de apariencia muy bonito (como no podía ser de otra manera viniendo de donde viene), con recubrimiento de óxido de circonio (utilizado habitualmente en joyería para hacer las circonitas, piedras artificiales que imitan al diamante o, con la adición de otros óxidos metálicos, a otras piedras de color), y un aspecto parecido al del iPod Nano, pero provisto (según el texto de la patente) de antena, teclado, y posiblemente otros dispositivos de entrada. Hay más información en sitios como éste o este otro.

El segundo tema, no relacionado con el anterior, sería la hipotética compra de Parallels por parte de Apple o, cuando menos, su próxima inclusión en el próximo Leopard, el nuevo sistema operativo de Apple cuya preview "para abrir boca" ya aparece preinstalada en todas las máquinas que la empresa vende desde hace un cierto tiempo. Según los rumores, el desarrollo tan fuerte que está teniendo Parallels no corresponde con la capacidad técnica o financiera de una empresa que vende un producto con una licencia de $80 y prácticamente sin competencia, cuya nueva versión - magnífica según todas las críticas - fue puesta en circulación la semana pasada. En ella, una serie de prestaciones llaman la atención: Parallels permite correr aplicaciones de otros sistemas operativos dentro de Apple OS X, pero la integración que se consuigue va mucho más allá de lo que podía ofrecer, por ejemplo, el Boot Camp de la propia Apple: ahora, por ejemplo, permite correr aplicaciones Windows directamente sobre el escritorio de Mac, haciendo desaparecer el escritorio de Windows (Coherency Mode), y soporta algo tan interesante como el drag & drop entre ambos mundos. Además, permite el arranque sobre particiones Boot Camp, algo interesante de cara a su integración con sistemas preexistentes, y se dispone a ofrecer aceleración 3D. Todo ello, sin haber modificado para nada su precio ni ofrecer versiones adicionales, lo que lleva a algunos a pensar que hay gato encerrado, y que podría ser una guinda destinada a endulzar aún más el próximo lanzamiento de Leopard, bien como adquisición o como tercera parte incluida, algo que Apple también ha hecho en otras ocasiones. Aunque Om Malik piensa que no, que Apple dejará evolucionar el mercado de la virtualización, una prestación completamente fundamental para hacer de los Mac una compra más inteligente, y en cierto tiempo, con las lecciones bien aprendidas, sacará su propio software como también ha hecho con otras prestaciones en otras ocasiones.

Lo que está claro es que la empresa da que hablar. Y que, además, como técnica de marketing no parece una mala cosa.