TECNOLOGÍA
La víspera del día de Acción de Gracias, la cotización de Google cerraba a 509,65. A este precio, que una semana después cayó a 480, su valor bursátil era de 156.000 millones de dólares (118.600 millones de euros). Sólo trece corporaciones de EE. UU. están por delante y sólo dos - Microsoft y Cisco- son del sector tecnológico. No han faltado aguafiestas con buena memoria para recordar que en enero del 2000 Yahoo! valía 150.000 millones de dólares y ahora no llega a 40.000 millones.
Es inevitable que resurja el espectro de la burbuja. La semejanza está en que nadie querría reprocharse el haber dejado pasar la oportunidad. Pero los síntomas son diferentes, empezando por el hecho de que Google gana mucho dinero: 800 millones de dólares (610 millones de euros) cada trimestre del 2006, mientras que Yahoo!, en el 2000, sólo ganaba 71 millones al año. La tesis de la sobrevaloración de Google tiene notables portavoces. Al semanario bursátil Barron´s no le parece razonable un precio equivalente a 37 veces la rentabilidad esperada el año próximo, especialmente cuando cree observar indicios de desaceleración de la tasa de crecimiento mientras los gastos siguen escalando como si el negocio no tuviera techo.
Rick Summers, analista de Morningstar,parece que va a salirse por la tangente cuando escribe: "La probabilidad de que las acciones de Google sigan subiendo es igual a la probabilidad de que ocurra lo contrario", pero inmediatamente afirma que si se aplica un análisis ortodoxo, Google no debería valer en bolsa más de 90.000 millones de dólares, una cotización de 315 dólares, que Google superó hace año y medio. Sólo se justificaría la cotización actual si fuera previsible un crecimiento del 25% anual durante diez años. Pero, aparte de ser imprevisible, recalentaría las expectativas, agravando el problema. Conclusión: en algún punto de su trayectoria, el negocio publicitario de Google debería entrar en rendimiento decreciente, por lo que la empresa necesita diversificar sus fuentes de ingresos.
La habilidad de Google ha sido desmentir una y otra vez a los desconfiados. Salió a bolsa a 85 dólares en agosto del 2004 y el primer día cerró a 100 dólares. Tardó tres meses en alcanzar los 200 y otros siete en cruzar la línea de los 300, para llegar a 400 en noviembre del 2005. Cuando, en enero de este año, cayó a 338, muchos pensaron que la suerte estaba echada, pero sus brillantes resultados y la compra de YouTube reanudaron la marcha ascendente. Si cierra 2006 con 10.000 millones de ingresos y más de 3.000 millones de beneficio bruto, lo que es plausible, sus acciones subirán en el 2007.
Peter Lynch, inversor retirado y autor de una regla sorprendentemente trivial ( "compra lo que conozcas"), dice que la acción de Google sube porque mucha gente ha establecido un vínculo emocional con quien le abre a diario las puertas de internet. Scott Kessler, de Standard & Poors, asiente: "¿Qué mejor que invertir en una empresa que responde casi cualquier pregunta que le planteamos?".
En los últimos años, Google ha lanzado decenas de servicios, pero ninguno ha conseguido una repercusión comparable a la de su buscador, que genera el 80% de su tráfico y el 90% de sus ingresos. Algunas derrotas son sangrantes, al revelar su dificultad para seguir las nuevas corrientes. Entre otros ejemplos, Blogger es irrelevante y el motor de redes sociales Orkut sólo es popular en Brasil ¡e Irán! Picasa, para organizar y compartir fotografías on line, sucumbe ante el éxito de Flickr. Su correo electrónico (Gmail) pierde dinero y la famosa biblioteca digital es una inversión dudosa. Hace unos días Google clausuró sus búsquedas de pago ante la competencia de Answers, también de Yahoo! Más significativo, si cabe: tras constatar la condición minoritaria de Google Video, decidió comprar YouTube.
El futuro de Google está vinculado a su capacidad para vender publicidad en otros formatos y soportes. Un acuerdo con MTV le permite distribuir clips publicitarios y otro con el portal MySpace prevé la venta de anuncios gráficos. Experimenta la subasta de publicidad en prensa escrita y trabaja en la integración del sistema para radio comprado a dMarc Advertising. Martin Sorrell, del holding publicitario WPP, suscribe lo siguiente: "Cuanto más grande sea Google, mayor será el número de personas que esperen ver cómo se estrella".

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