LAS dos operaciones de las policías francesa y española en muy pocos días contra ETA en el sur de Francia, que se han saldado con, al menos, seis detenidos y nuevas líneas de investigación contra el entramado terrorista en suelo francés, remarcan de una manera incuestionable la nueva línea que ha trazado el Gobierno español. Con una mano se sigue insistiendo en que el alto el fuego permanente decretado por la banda en marzo sigue vigente pese a los incumplimientos de no rearmarse por parte de los terroristas. Con la otra, el Gobierno se protege: si hay una violación flagrante por parte de ETA o una reanudación de la actividad terrorista, Zapatero tendrá una línea de defensa contundente ante los reproches que verterán sus detractores. Así, además, con las detenciones se refuerza la idea de que la policía no ha estado nunca en tregua durante todos estos meses. Con todos los elementos encima de la mesa se encara así un mes que se intuye decisivo para conocer la evolución del proceso de paz. ETA habló de decisiones en otoño - acaba el 21 de diciembre- si no había avances, y en el entorno gubernamental la proximidad del día de la Constitución era vista con cierta preocupación. En cualquier caso, ETA tiene suficientes pruebas de cuáles son los datos policiales sobre su presencia en el sur de Francia y cuál sería la respuesta del Ejecutivo.
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