El estado de salud de Fidel Castro se tambalea entre la vida y la muerte. Por lo que no se sabe si estará presente hoy en el gran desfile militar previsto con motivo de sus 80 cumpleaños. A la muerte de Fidel ¿Se transformará Cuba en una democracia? ¿Seguirá el mismo camino que España o el de China? ¿Qué camino deberían seguir sus dirigentes para evitar enfrentamientos entre la población y transformar el país? ¿Quiere la mayoría de los cubanos un cambio? ¿Qué alternativas se abren a Cuba después de la muerte de Fidel?

Casi todos los analistas consideran que Cuba hará una transformación a la china, es decir, Raúl Castro se embarcará en una serie de reformas económicas con un partido comunista único. Sería un sistema de libertad económica con represión política, como el actualmente existente en China. Se compensaría así con mejoras económicas la falta del líder máximo, Fidel, cuyo carisma entre los cubanos es innegable.

Esta alternativa llevaría consigo realizar reformas económicas para abrir la economía cubana al exterior y a la libre competencia. El conductor sería Carlos Lage, actual primer ministro de Cuba. Lage, a diferencia de Raúl Castro, goza de amplia popularidad entre los cubanos y que ha sido el principal gestor de las reformas económicas que se hicieron en Cuba durante la década de los 90. Por su parte, Raúl Castro ha mostrado interés en los experimentos de libre mercado. Una prueba son sus numerosos viajes a China para estudiar las políticas económicas de Pekín, por lo que a pesar de que no está claro si un gobierno de Raúl Castro logrará una transformación a la china, las probabilidades de la reforma económica son mayores de lo que muchos creen.

Tampoco se puede desechar una transformación cubana a la española. En esta situación la muerte de Fidel generaría dentro del partido comunista un cambio hacia la democracia. Se produciría en la Isla un frente común, en el que podrían estar algunos exiliados, pero siempre de forma minoritaria, para hacer la transición de la dictadura a la democracia. Se abriría un periodo de incertidumbre hasta llegar a una transición, durante la cual se podrían producir tensiones sociales temporales.

Es posible también la transformación a la venezolana. Consistiría en generar un nuevo liderazgo carismático, tipo Chávez, que transforme el castrismo en chavismo. No se debe olvidar que el presidente venezolano, Hugo Chávez, controla el petróleo que recibe Cuba, y al final él puede tener mucho que decir sobre quién va a mandar en La Habana, de ahí que algunos lo hayan empezado a incluir en sus análisis sobre el futuro.

Por supuesto que Chávez brindará todo su apoyo para que no haya un levantamiento ni del pueblo ni de los anticastristas desde Estados Unidos. Chávez lo ha dejado claro, si Estados Unidos (y eso incluye a los anticastristas de Miami) entra en Cuba se derramaría sangre venezolana.
Una cuarta posibilidad sería la transformación de Cuba a la rumana. Muere Fidel y el pueblo se levanta en armas contra el Gobierno y el partido comunista cuyos principales líderes se exilian a Venezuela. Entra en la Isla el exilio cubano de Miami y se produce un frente común de oposición al castrismo interno y externo (Venezuela) para transformar la dictadura en democracia.

En este proceso se podría producir violencia e incluso sería posible una guerra civil abierta. Quinto. Una transformación a la soviética. Se trataría de sustituir a Fidel Castro por una nomenclatura. ¿Quienes la formarían? Además de Raúl Castro estarían Carlos Lage (primer ministro en funciones desde hace quince años), el presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón y el joven ministro de exteriores, Felipe Pérez Roque. ¿Podría darse una guerra abierta entre las diferentes facciones del partido Comunista?

En todo caso serán los cubanos de dentro de la isla quienes harán los cambios, es decir, no será un grupo de cubanos exiliados los que accedan al poder en un primer momento. Serán quienes llevan tantos años sufriendo el régimen castrista los que llevarán el timón del cambio. Sin embargo, cualquier cambio hacia la democracia traería consigo la vuelta de los cubanos de Miami y con ellos algunos problemas como los relacionados con los derechos de propiedad.

Para concluir señalar que cuatro grandes fuerzas darán el resultado final: primero, los emigrantes en el exilio, representados por el lobby de Florida, pero presentes en toda Centroamérica y con fuertes lazos personales y familiares con la Isla. Segundo, Chávez, cuya influencia con Cuba (país más que ‘aliado’) está lejos de poder ser bien calibrada. Tercero, la capacidad del Partido Comunista cubano para realizar la transición a la muerte de Fidel Y cuarto, la impredecible actitud de las masas populares cubanas, ansiosas de democracia y de un mejor nivel de vida, en el escenario que se anticipa.

Rafael Pampillón Olmedo. Profesor del Instituto de Empresa.