LA SECUELA DEL CASO LITVINENKO

Si usted busca una fuente de radiación limpia, segura y garantizada, aquí nos tiene. Todos los isótopos son frescos y producidos en el reactor nuclear de Oak Ridge (Tennessee), y enviados a domicilio por mensajero", anuncia la página web de la compañía United Nuclear de Albuquerque (Nuevo México), ciudad situada a 130 kilómetros del laboratorio de Los Álamos, donde Estados Unidos desarrolló la primera bomba atómica. Por 69 dólares más los gastos de empaquetado y envío, la empresa tiene una oferta especial de isótopos radiactivos alfa-beta-gama, invisible al ojo humano y entre los que figura una dosis de polonio 210, a cualquier dirección de Estados Unidos, pero no del extranjero. La publicidad asegura la existencia de "más de un cuarto de millón de clientes satisfechos", entre los que figuran profesores de universidad, laboratorios, organismos gubernamentales y el lobby científico.

United Nuclear, que opera desde 1998, sólo vende a través de internet y garantiza a los compradores que - al contrario que otros suministradores de isótopos radiactivos- bajo ninguna circunstancia chivará su nombre al Departamento de Seguridad Interior de los Estados Unidos. La discreción es absoluta: "Respetamos su privacidad y lucharemos por ella".

A raíz del envenenamiento del espía ruso Alex Litvinenko, la empresa de Albuquerque denuncia en su web las falsas informaciones difundidas por la prensa en los últimos días y asegura que existen venenos (como el ricino) mucho más accesibles que el polonio y con una vida más larga. En la nota señala que harían falta 15.000 dosis de las que vende a 69 dólares, con un coste de más de un millón de dólares, para generar un producto con efecto tóxico. La cifra es descomunal para un ciudadano de a pie que pretenda cometer un crimen casero, pero no tanto para una banda paramilitar, una organización terrorista, una empresa de seguridad o un servicio de inteligencia tercermundista (el Gobierno Blair está preocupado por la posibilidad de que Al Qaeda tenga acceso a materiales atómicos, y más aún en vista del escaso control de los residuos nucleares en Rusia y las repúblicas de la antigua Unión Soviética).

La cantidad de polonio utilizada para envenenar a Litvinenko sólo puede haber salido, según los científicos británicos, de un reactor nuclear o un laboratorio con un acelerador de partículas. Todo material radiactivo lleva una especie de ADN (código genético) que denuncia su lugar de origen, y Scotland Yard confía en precisar de dónde salió el material que ha contaminado veinticuatro direcciones del centro de Londres y tres aviones de British Airways.

United Nuclear asegura que sólo tiene uno o dos compradores de polonio por trimestre, pero Serguei Kiriyenko, director de la Agencia Nuclear Rusa de Energía Atómica, admite que mensualmente el centro vende por lo menos ocho gramos del isótopo a compañías norteamericanas para fines científicos.