Murdoch se pone nervioso ante el empeño de la BBC en quedarse con el predominio del audiovisual por Internet (la llamada televisión por Internet), de Juan Vega en El Comentario
Tiene narices que los listillos que pululan en el mundillo audiovisual asturiano haciéndole la rosca a los que mandan en la RTPA, anden por ahí diciendo que la BBC copia las estrategias de la RTPA, porque hace unos días que mandaron por aquí de visita, a unos propios de la delegación de Arabia Saudí a dar un paseo, con lo que José Ramón Pérez Ornia y Jorge Fernández León se apresuraron a contar que la BBC quería estudiar el modelo asturiano para implatarlo en sus propias instalaciones.
La realidad es muy otra, como saben hata los tontos, excepto los pelotas de Pérez y Fernández, tan otra, que la BBC en lo que está en realidad, es en el volcado gratuito de sus emisiones de televisión por Internet, para así justificar mejor la tasa que pagan los británicos por su televisión pública, que al menos se financia de una manera clara, transparente y equilibrada, pues los ingleses, a diferencia de los asturianos, saben lo que pagan y lo que les cuesta su televisión, que encima está dirigida con criterios de ecuanimidad e interés general, que han llevado a sus directivos a enfrentarse con el gobierno en situaciones como la Guerra de Irak.
La BBC, que cuenta ya con 25 millones de usuarios mensuales de sus servicios digitales en Internet, pretende justificar, con su proyecto Digital Britain, la renovación de la licencia para seguir emitiendo como el canal privilegiado con la concesión del servicio público de televisión, lo que le permite recibir el dinero que los ciudadanos pagan expresamente por ese servicio, tras lo que tiene que rendir cuentas a la administración, sin que como ocurre aquí, el consejero de Hacienda escamotee unos fondos por un lado, la consejería de Cultura otros, mientras otros muchos se derivan a través de intfraestructuras sanitarias o partidas destinadas a las telecomunicaciones en la consejería de Presidencia.
Todavía ayer el Financial Times se hacía eco de las protestas del magnateRupert Murdoch, por lo que considera megalomanía de la BBC, por su concepción de lo que es una página web de servicio público, que en el caso de la empresa incluye el proyecto de crear un buscador británico que complemente la digitalización y el volcado de los contenidos audiovisuales para su emisión y descarga en la red.
Hoy la BBC es el lider absoluto en Internet en Inglaterra, y esto ha puesto muy nervioso a Murdoch, que apuesta fuerte por este negocio, tras hacerse con una de las páginas más potentes del mundo, MySpace, modelo de página social creado para compartir información, imágenes y vídeos entre los usuarios.
En realidad, el conflicto abierto en Inglaterra entre Murdoch y la BBC, se debe a que el magnate, que domina la televisión por satélite en las islas, que se manifiesta encantado con que la BBC se mantenga en el fracasado mercado de la Televisión Digital Terrestre -una imposición de los gobiernos-, ve con extremada preocupación que la cadena apueste por continuar reforzando su liderazgo en Internet mediante la introducción generalizada de los contenidos audiovisuales en el ciberespaciot, pues ahí es donde se está librando la batalla mundial de las comunicaciones audiovisuales.
Murdoch lleva las de ganar con su dominio del satélite sobre la TDT, por la evidente superioridad de su oferta de servicios no lineales -el creciente mercado de contenidos bajo demanda- sobre la televisión terrestre que sólo ofrece servicios lineales, pero a medio plazo podría perder la batalla de Internet en el Reino Unido frente a la gran empresa pública, y ahí es donde se prevé una gran pugna en el terreno político para desactivar las ambiciones de la cadena concesionaria del servicio público de televisión lineal, que con la entrada en servicio de Digital Britain va a quedarse previsiblemente con el negocio de las emisiones no lineales, que según los expertos, en el plazo de seis años, dominará el mercado mundial del audiovisual, por la evidente superioridad de los contenidos bajo demanda, que ya han encontrado en el progresivo dominio de los canales temáticos, sobre las televisiones generalistas, un primer paso hacia la libertad y la soberanía de los usuarios, sobre el concepto de televisión programada.
