Un libro desvela la alianza entre Mohamed VI y Chirac, de la que ya alertó Aznar, para perjudicar los intereses españoles en Rabat

Aznar siempre lo creyó, pero nadie le escuchaba. Después de la crisis del islote de Perejil, vivida como una gran humillación personal por el rey Mohamed VI, la Francia de Jacques Chirac dio un empuje a su aliado y satélite alauí para desbancar económicamente a España en Marruecos.

Es lo que afirmaba el antiguo presidente del Gobierno, demasiado antipático para ojos marroquíes y franceses como para ser creíble, pero ahora un documento de la antena en Rabat de la DGSE, el espionaje exterior francés, avala esta tesis. Es lo que revelan Catherine y Nicolas Beau, dos periodistas franceses, en el libro Cuando Marruecos sea islamista. El texto ha sido construido sobre la base de una treintena de notas confidenciales de la DGSE, elaboradas en 2002 y 2003, sobre los entresijos de la política marroquí.

La nota que se refiere a España es una page blanche (literalmente una página blanca), es decir el primer informe, sin fecha ni membrete, que confecciona el agente que recopila la información antes de transmitirla a la central para ser tratada por un analista. Consta de cuatro páginas y se titula «fuente próxima al tema tratado», con un subtítulo: «Relaciones Marruecos/España».

Los autores del libro estiman que la nota ha sido escrita, presumiblemente, en octubre de 2002. Las fuentes del agente francés son tres marroquíes y un español: el ministro delegado para Asuntos Exteriores (entonces secretario de Estado), Taieb El Fassi Fihri; el general Ahmed Harchi, antiguo jefe de la DGED, el espionaje exterior marroquí (actualmente en exilio voluntario en Paris); Nourreddine Benbrahim, presentado como número 2 de la DST (policía política) y, finalmente, el corresponsal de un diario español en Rabat, que la nota presenta como «muy próximo a Jorge Dezcallar, jefe del nuevo Centro Nacional de Información».

El primer citado en la nota es el corresponsal español, quien confía a su interlocutor que «el rey Mohamed VI, muy próximo a Chirac y animado por éste, ha decidido meter de una vez en la tabla de negociaciones, tanto la cuestión de los territorios que Marruecos estima ocupados por España como el futuro de las relaciones bilaterales».

La crisis de la isla de Perejil acababa de concluirse con una derrota marroquí. Al día siguiente, aunque la nota no lo especifica concretamente, Mohamed VI habría entregado a su hermana Lalla Meriem un mensaje personal para el presidente Jacques Chirac. La nota de la DGSE afirma que la respuesta no tardó en llegar: «Es tiempo, ahora o nunca, de reaccionar para contrarrestar la penetración española en Marruecos», acompañada de los consiguientes consejos del presidente galo.

Es Taieb Fassi Fihri quien revela esta información a su confidente francés, señalando que, inmediatamente, «una estrategia ha sido puesta en marcha con este fin» y que «Mohamed VI ha dado firmes consignas para excluir a las empresas españolas de los grandes mercados y de las licitaciones, para remplazarlas por las francesas y la norteamericanas». Y, a continuación, emprender «una guerra diplomática y mediática» contra España.

La nota informa que la empresa española Unión Fenosa «ha sido excluida, en el último momento, de la licitación para la gestión delegada del agua, la electricidad y el saneamiento en Tánger y Tetuán, atribuida al Grupo Vivendi [francés] por 600 millones de euros».

Telefónica fue igualmente represaliada y, acto seguido, Rabat decidió anular la compra de carros de combate y equipamientos militares españoles arguyendo «dificultades financieras».

Lo que no impidió, según una confidencia del general Ahmed Harchi (que asegura haber oído al monarca prometer a varios consejeros «vengar la dignidad y el amor propio del reino»), que Mohamed VI enviase a su hermano Mulay Rachid para pedir al jeque Zayed Ben Sultan, jefe de Estado de los Emiratos Arabes Unidos, la financiación de la compra de 12 aviones de combate Mirage de la empresa Dassault, propiedad del diputado Serge Dassault, unos de los mayores contribuyentes de las campañas electorales de Jacques Chirac.

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