VICIOS DE LA CORTE

Si hubieran hecho caso a Sócrates, que tenía el don de la precognición, los griegos no hubieran sufrido el desastre de Sicilia. Si Julio César hubiese escuchado al adivino, que le dio el queo con los idus, no lo hubieran apuñalado en el Capitolio junto a la estatua de Pompeyo. Si JFK hubiera creído al que le avisó de que no fuera a Dallas, tal vez no hubiera muerto en el coche descubierto. Si la dirección del Gobierno y del PSOE ignoran las videncias de José Félix Tezanos, catedrático de Sociología, director de Temas y guía infalible, profeta de aparato y figura del colegio de augures, pueden perder las dos próximas elecciones. Tezanos aprendió el arte de la cocina sevillana siendo pinche de Alfonso Guerra cuando éste era ginosofista y cocinero de Moncloa y ponía perejil en los gazpachos electorales. «Yo fui el responsable de la campaña electoral del 1979», cuenta Guerra en sus memorias. «hicimos una campaña amante, ahora ofrecíamos una campaña marido. Pero Adolfo Suárez recurrió al apocalipsis rojo. En las del 82 nos visitó uno de los gurús electorales de EEUU y le mostramos el eslogan 'por el cambio'. El experto diagnosticó implacable: 'Con ese eslogan no pueden ganar. Sólo tres palabras, de las cuales dos no tienen significado propio, es decir, sólo invitan ustedes al cambio. Ustedes perderán estas elecciones'».

En las elecciones del 14-M ya no estaban ni José Félix Tezanos ni Alfonso Guerra en la cocina; Pepe Blanco trajo a Campmany de Barcelona y lanzó a ZP como si fuera un coche deportivo. Los ejecutivos de los grandes almacenes tienen más imaginación para el mensaje publicitario desde Quien calcula compra en Sepu a Ya es primavera en El Corte Inglés.

El asesor de Alfonso Guerra suele acertar; por su boca de oráculo ha salido el siguiente veredicto: habrá empate técnico, que significa que ni Dios sabe quién va a ganar; hasta puede haber vuelco, no se sabe hacia qué lado, porque ahora las elecciones se celebran bajo el principio de la incertidumbre; los vuelcos, como suele decir Calvo Sotelo, que fue exterminado por el mago Tranlarán, no se detectan en las encuestas.

Antes la derecha no sabía montar manifestaciones, pero ya ha aprendido; con un PP pancartero, muy movilizado en la calle, el PSOE no es capaz de colar otro mensaje que el de la falda de ternera; han descubierto (muchos años después de que Orwell dijera en su neolenguaje que la guerra es la paz) que la paz no da votos. «No somos capaces de colocar otro mensaje que no sea el proceso de paz», reconocen.

Hagan juego. Las elecciones, como un juego masivo, de astucia, serán a cara o cruz. Se va a ganar o perder en los penaltis. Dios no juega a los dados. Los políticos sí. Contraprogramarán, se darán golpes bajos, se lanzarán vídeos y dossieres. Al final habrá que lanzar la moneda al aire y remendar mayoría con nacionalistas.

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