LA VIII LEGISLATURA
Joder, qué tropa", le dijo Romanones a Rajoy desde su cuadro colgado en el Congreso. Y fue don Mariano y lo contó, como bronca irónica a los desamores de Aguirre y Gallardón, que se besan, pero según las crónicas con besos de hielo. Y la frase quedó ahí, colgada de los micrófonos, como un fiero diagnóstico del acongojante momento político que vive España, entre vídeos de demócratas, zutabes de ETA, restos de los puentes rotos, políticas de rencores cordiales, retorno del "y tú más", sotanas que invocan la insumisión, obispos que se rebelan contra el laicismo y asentamiento de la palabra rendición.
Joder, qué tropa. La clase política ha recibido la noticia de que la hija de los príncipes de Asturias será otra niña, y la han celebrado como el final de una guerra de sucesión. ¿Saben ustedes por qué se alivian tanto? Porque ya no tienen urgencia por pactar la reforma de la Constitución. Pueden aplazar su diálogo de forma indefinida, mientras la Princesa no se vuelva a quedar embarazada. No tienen que someterse al gigantesco esfuerzo, seguramente inhumano, de hablar con el adversario y ponerse de acuerdo con él. Ya son libres para seguir peleándose, sin más limitaciones que los consejeros de RTVE, no sea que se queden sin representación en el reino donde se administran las imágenes.
Joder, qué tropa. Los unos han tenido la oportunidad de explicar su política antiterrorista en público y en privado. En público, en las sesiones de control. En privado, en reuniones o por teléfono. Pero han preferido incorporarse a la cultura ideológica del deuvedé y lanzarlo sobre el PP como una piedra. Lo entiendo: dicho en lenguaje tabernario, se les han inflado las pelotas de tanto aguantar que los acusen de rendición, y no quieren seguir poniendo la otra mejilla. Pero no han calculado que el uso de la memoria - sobre todo, por el poder- es siempre el peor agravio.
Joder, qué tropa. Los otros han respondido invocando el honor y la decencia. ¡Reinas ofendidas! Ellos, que acababan de hacer un vídeo donde colgaban en la espalda de Zapatero imágenes de inseguridad de la etapa de Aznar y hasta de Colombia, se han molestado como si las imágenes fuesen falsas, los textos inventados y los rostros sometidos a tratamiento de deformación. A esta clase dirigente le falta la humildad de pensar que a veces también se equivoca y, aunque parezca increíble, también es humana. ¡Con lo fácil y honrado que sería confesar a Zapatero: tenga cuidado, a nosotros también nos han engañado!
Joder, qué tropa. Lo mejor que han conseguido ha sido hacer sonreír a Otegi. Lo han hecho feliz. Le han dado la impagable disculpa de poder decir que Zapatero les da todavía menos que Aznar. Las bases del terrorismo ya tienen motivos para pensar que si se rompe el alto el fuego y se vuelve a la lucha armada, no es por culpa suya, sino por la "cerrazón" de los partidos españoles. Lo ha dicho Egíbar, aunque sea del PNV: si vuelven a matar, "sus razones tendrán".
Joder, qué tropa. Ala vista de los últimos acontecimientos verbales y no verbales, aquel Carod-Rovira que tanto escandalizaba en Madrid es una hermanita de la caridad, un prodigio de prudencia, una bendición de disciplina a la orden de Montilla. Tal callado, tan cauto, tan discreto, que no parece el mismo del anterior tripartito. ¿Y Montilla? Sencillamente, arcangélico. Hasta Piqué acepta sus invitaciones de diálogo. ¿Será que ha renacido el oasis catalán? ¿O será que Catalunya parece un oasis, a la vista de todo lo demás?

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