“Me gustaría que España fuera algún día un país normal” en el que los precios de la vivienda evolucionaran de manera similar al resto de precios. Quien pronuncia estas palabras no es otro que Pedro Solbes, vicepresidente segundo y ministro de Economía del Gobierno.
Así lo manifestó ayer el máximo responsable de la economía española, en una pausa de la reunión del Ecofin (ministros de Finanzas de los 25) en París. “Eso es lo razonable en cualquier país lógico”, remachó. Y consideró, por tanto, positivo que los precios de la vivienda se desaceleren “de una forma lenta”.
Admitió, en todo caso, que esa moderación tendrá un cierto impacto en la actividad de la construcción, pero recalcó que “nadie considera que una evolución de este sector al nivel de los últimos años es sostenible”.
Paralelamente, el vicepresidente se mostró sorprendido por las conclusiones de un informe, elaborado por el IESE, que muestra que el salario medio de los españoles era en el tercer trimestre de 2006 de 1.533 euros brutos mensuales, similar al de 1997. Solbes indicó que necesitaría saber cómo se ha obtenido esa cifra, pero explicó que el hecho de que el salario no haya aumentado no significa que los ingresos de las familias sean los mismos, debido, entre otras cosas, a que poseen activos financieros que también les reportan ingresos.
“Tres salarios al año y no siete”
Para el economista y arquitecto Ricardo Vergés, consultado por este diario, “lo normal sería que el precio de la vivienda costara tres salarios al año. Y no seis o siete, como ocurre en este país en la actualidad”. Para este convencido de la teoría del equilibrio de Marshall y Pareto, “es imposible una corrección suave de los precios, teniendo en cuenta los niveles alcanzados por la burbuja inmobiliaria”.
Ayer mismo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), también se refirió ayer a los “elevados” precios inmobiliarios de nuestro país. Auguró una “corrección moderada” ya que, con el nivel alcanzado, “corren el riesgo de bajar”. Algo que para su economista jefe, Jean-Philippe Cotis, en principio no debería constituir un grave riesgo para la economía española, que vive una situación de "pequeño recalentamiento". De modo que, a su juicio, "no estamos en un escenario en el que el sector inmobiliario represente un gran riesgo para España".
“La tierra entera quiere comprarse un piso en España”
"Los precios están sin duda por encima del nivel de equilibrio" porque "hay una enorme demanda" ya que "la tierra entera quiere comprarse un piso en España", bromeó Cotis al término de la presentación a la prensa del informe semestral de perspectivas de la OCDE en París. Esa fuerte demanda, a la que contribuyen las compras de los extranjeros, causa dificultades para que los propios españoles puedan acceder a la vivienda y, además, "los precios corren el riesgo de bajar" y "ya sería algo" si se consiguiera simplemente estabilizarlos, argumentó.
El economista jefe del conocido como ‘Club de los países desarrollados’ estimó que haría falta un enfriamiento del sector, aunque insistió en quitar dramatismo a la situación porque, según los datos de la demanda en España, no se da "una situación de fuerte recalentamiento". Explicó que cuando toda la economía está recalentada, una ralentización del mercado de la vivienda entrañaría un riesgo de conjunto y por eso la inversión inmobiliaria "no debería anular al sector industrial".
El escenario que privilegia la OCDE es el de "un aterrizaje suave", con una ralentización general de la economía española, que seguirá creciendo muy por encima de la media de la Zona Euro. Concretamente, el 3,7% este año y el 3,3% el próximo.

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