El Comercio y La Voz de Asturias de hoy informan detalladamente del paso adelante que en un pulso frío, lento e implacable, Francisco Frutos y Gaspar Llamazares han llegado a la última ratio en su disputa por el control del patrimonio del Partido Comunista de España en Asturias, tras el descubrimiento de la operación urdida por los dirigentes asturianos leales a Llamazares para hacerse con el control de uno de los bienes de mayor valor en el mercado, la sede de la plaza de América, que se utilizaría para respaldar la adquisición de una nueva sede, el antiguo bajo de Telefónica situado a la entrada de Oviedo desde la "Y".

Tal y como da la información El Comercio de hoy, muy orientada a la tensión localista que preside la vida política asturiana, se pone el acento en el carácter ovetense de buena parte de los opositores a Llamazares: La primera consecuencia después del comité nacional del Partido Comunista de Asturias (PCA), celebrado el pasado lunes, no se hizo esperar. El Partido Comunista de España (PCE) ordenó ayer la intervención de las cuentas de la organización en Asturias y nombró como nuevos apoderados a varios miembros del sector crítico, es decir, representantes del Partido Comunista de Oviedo, que son afines a la dirección nacional.

Hasta ahora la prensa asturiana -con la excepción de La Voz de Asturias y medios electrónicos como El Comentario TV- había silenciado aspectos esenciales de las resoluciones de la dirección del PCE, dando cobertura tan sólo a la existencia del conflicto en cuanto al acuerdo adoptado por este partido para obligar a repetir el congreso, pero obviando cualquier información relacionada con la apertura de un expediente a Noemí Martín y a Jesús Iglesias por haber hecho un uso indebido de los poderes notariales del PCE, al continuar con las operaciones para adquisición de los nuevos locales de Oviedo, después de haberles sido retirados esos poderes.

La retirada de poderes se produjo como consecuencia del error cometido por algún dirigente de IU que se equivocó de documento, y por error, envió a la sede de Madrid un contrato para la adquisición del nuevo local, que dejaba el control del mismo indefinidamente en manos de los dirigentes asturianos de IU, dejando abierta la posibilidad de que se subrogase en los derechos sobre ese local una nueva formación política que respondería al nombre de Izquierda Asturiana, lo que en todo momento hizo sospechar a los dirigentes de Madrid y a sus afines en Asturias, encabezados por Francisco de Asís Fernández, que la operación tenía más calado político que el aparente, y que los llamazaristas, en definitiva, estaban preparando una operación tendente a la segregación orgánica del PCE de una nueva fuerza política de carácter nacionalista, vinculada confederalmente a IU.

Nuestro colaborador El Moscón de la Troncada, buen conocedor de los entresijos de IU, como dirigente histórico que es, advertía de los riesgos que para el PCA e IU suponía desoir sistemáticamente las advertencias de Madrid, tras haber silenciado sistemáticamente las advertencias de los afines a Frutos, que fueron respondidas con decisiones muy graves, por Jesús Iglesias, designado candidato a la presidencia del Principado por Llamazares en un proceso profundamente contestado por amplios sectores de la militancia asturiana, por sus espectaculares fracasos políticos en el ayuntamiento de Gijón, donde siempre estuvo supeditado a las políticas marcadas por el entonces alcalde y hoy presidente, Vicente Álvarez Areces, que fueron culminados con la pérdida, con su candidatura, en la anterior convocatoria electoral del 2004, del histórico escaño asturiano de Dolores Ibarruri, "La Pasionaria".

Iglesias, nada más ser designado candidato, tras alcanzar un pacto en una comida con Francisco Javier García Valledor -que estaba prácticamente apartado de la lista- y con Jesús Montes Estrada, en la que se acordó cerrar la lista con la presencia del Bloque por Asturias de Rafael García Palacios, con el club de opinión Lliberación controlado por antiguos dirigentes del Movimiento Comunista de Asturias, así como con los dirigentes de la formación Los Verdes, que prestarían su marca para que la formación tenga en las próximas elecciones una extraña etiqueta socioeconacionalista, pasó al ataque en Lena, plaza en la que el Bloque tiene presencia politica, disolviendo la dirección local de IU, afín a Francisco de Asís Fernández y la disciplina del PCE de Frutos, lo que hacía vaticinar una inmediata intervención de IU en Oviedo, plaza fuerte de estos últimos, para imponer una gestora que hiciese la lista al ayuntamiento de Oviedo y eliminar de ella a sus actuales concejales, Roberto Sánchez Ramos y Celso Miranda para presentar candidatos propios.

La información del Comercio de hoy está claramente filtrada por la dirección local de Gijón del PCA, al conocerse la nota de agencia difundida ayer a media tarde por medios electrónicos como El Comentario TV, en la que el PCE llamaba in extremis al diálogo. En esa información de El Comercio, no sólo se percibe ese escoramiento localista que asocia la disidencia en IU con las ambiciones que se achacan a los dirigentes de Oviedo, sino que además se ve una clara toma de partido hacia la actual dirección asturiana.

En su nota de ayer con declaraciones a Europa Press: El Secretario de Comunicación del Partido Comunista de España (PCE) Ginés Fernández, aseguró que en el PCE están "muy sorprendidos por el tono, por las declaraciones y por la agresividad hacia la dirección federal" mostrada por el comité del Partido Comunista de Asturias (PCA). Fernández hizo además una "llamada a la sensatez a los camaradas asturianos". Ginés Fernández aseguró, en declaraciones a Europa Press, que el pronunciamiento de ayer del PCA, que aprobó rechazar "de manera contundente" la decisión de la dirección nacional del PCE, de anular el último congreso de los comunistas asturianos, "es más de lo mismo de lo que se lleva viviendo desde hace unos meses". Y añadió que la dirección del PCA vuelve "a situarse en el mes de noviembre, antes del congreso".

La nota de Ginés Fernández, que según El Comercio viene acompañada de la decisión de intervenir las cuentas del PCA, con el otorgamiento de los poderes para actuar como nuevos apoderados del patrimonio del PCE por parte de los afines a Frutos revela que el encoanmiento de posiciones entre ambos grupos ya no se va a quedar en el terreno de la mera retórica, sino que la toma de control por parte de la minoría, de no mediar un cambio de actitud por parte de los llamazaristas, va a tener evidentes repercusiones de cara a la configuración del inminente escenario electoral, tal y como sugería El Moscón de la Troncada en su artículo de Colaboradores, con la presentación de listas por parte de dos formaciones políticas diferentes, en las que ambos sectores concurrirían por separado, con evidente merma de la capacidad electoral de la coalición de Llamazares para determinar la composición del próximo gobierno, sin que nos atrevamos a aventurar los resultados de un envite así, pues habría que ver cómo bascularía la militancia y el electorado entre las posiciones de Oviedo y Gijón, si tenemos en cuenta además que los militantes de las Cuencas se mantienen a la expectativa, en una tercera posición, en la que no apoyan de manera definida a ninguno de los dos sectores.

Salta a la vista que los tremendos errores que ha cometido la dirección asturiana de IU, al haber llegado a este punto en su enfrentamiento con el PCE, que les lleva finalmente a poner en peligro su representación actual en la Junta General del Principado, viene determinada por su decisión de intentar controlar el patrimonio del partido, ante la grave crisis económica que atraviesa la coalición, por su nefasta gestión de estos intereses, lo que les llevó a poner la operación de la sede de Oviedo en manos de Manuel González, el "Hombre de Móstoles", un promotor inmobiliario afín a Llamazares, que fue determinante a la hora del pago en metálico a Telefónica que formalizó Rubén Fernández Casar, brazo ejecutor del dirigente asturiano que puso el dinero para la señal.

Para IU son esenciales los acuerdos económicos de legislatura que mantiene con Vicente Álvarez Areces, lo que convierte en ineludible la presencia al frente de la candidatura de Jesús Igleias, un hombre de plena confianza de Llamazares, pues esos acuerdos se han traducido en la presencia de Laura González y Manuel González Orviz al frente de los departamentos clave en vivienda, donde se dirimen las grandes operaciones de suelo -operaciones que escandalizan en toda España a las bases comunistas- que al final repercuten en empresas como Progea, cuyo control en Asturias se mantiene a través de su delegado, el dirigente económico José Antonio Hevia Braña, cuya reveladora presencia al frente de los negocios en Asturias de este grupo de empresas controlado por dirigentes aragoneses de IU, a pesar de los cambios en el control del grupo tras la venta de las acciones del PCE, habla elocuentemente sobre las razones de este tremendo pulso político que amenaza con la superviviencia misma de la coalición, ante el estallido de un escándalo inmobiliario que saque los negocios de Hevia Braña y Manuel González a la luz, en un momento en el que en todo el país crece el escándalo ante los abusos inmobiliarios de la política, lo que pondría en evidencia el fariseo cinismo de un Gaspar Llamazares que es capaz de clamar contra los abusos inmobiliaros en Castilla-La Mancha, mientras respalda en Asturias las más sucias operaciones promovidas por su propia gente.

Las erróneas posiciones políticas de IU de Asturias, respaldando las decisiones del delegado del Gobierno Antonio Trevín y del Ayuntamiento de Gijón, al procesar con sus denuncias a los dirigentes sindicales Juan Manuel Martínez Morala y Cándido González Carnero, últimos obstáculos para el desalojo del solar de Naval Gijón y su fusión con Telleres Vulcano -copropietario de la sociedad gestora de Naval Gijón- sólo se pueden explicar en esta misma clave, que ya llevó a IU y al PCA a enfrentarse abiertamente contra los dirigentes vecinales de la zona rural gijonesa que llevan años clamando contra el sistemático expolio al que les somete SOGEPSA, una sociedad controlada por la oligarquía del sector de la construcción, que cuenta con todo el respaldo y el apoyo políitico de IU, una organzación que ya hace mucho que perdió el norte impulsada por la ambición del ladrillo.

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