“Robusto”. El término escogido para definir el crecimiento de la economía española no puede ser más ajustado si se compara con el resto de países: el último informe de Perspectivas Económicas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) la sitúa entre las de mayor potencial.

Por eso, ha elevado su previsión de incremento del PIB español para este año al 3,7%, cuatro décimas por encima de lo estimado en mayo, aunque todavía una décima menos de lo que espera el Gobierno español.
Y es que la economía nacional ha logrado una posición idónea para aprovechar la recuperación europea, justo cuando la demanda interna “comienza a mostrar algunos signos de moderación”.

El informe resalta que el sector inmobiliario también está entrando en una tendencia similar, con un menor alza de los precios de la vivienda y con el incremento del plazo medio para vender un piso.

Estos factores, sumados al esperado endurecimiento de los tipos de interés y la peor marcha de las exportaciones –“que esperamos que se debiliten”–, darán comienzo a una moderación suave de la economía española en 2007 y 2008, cuando el incremento del PIB se sitúe en el 3,3% y el 3,1%, respectivamente.

Reforma expansiva

Ante este panorama, la OCDE muestra su sorpresa por la reforma fiscal aprobada por el Gobierno y que supondrá una rebaja media del 6% en el Impuesto sobre la Renta y el descenso del tipo general del Impuesto de Sociedades para las grandes empresas del actual 35% hasta el 32,5% en 2007, para fijarlo finalmente en el 30% al año siguiente.

“Una política presupuestaria más restrictiva sería útil no sólo para reducir la presión de la demanda interna, que alimenta la inflación, sino también para preparar al país a las consecuencias del envejecimiento” de la población, argumenta el informe. Es más, considera que el coste del recorte fiscal, cercano a las cuatro décimas del PIB, “podría convertir la política fiscal en levemente expansiva, reduciendo el superávit actual de las cuentas públicas”.

Pese a esto, la organización espera que la inflación se modere levemente hasta el 2,7% en 2007, después de cerrar el presente ejercicio con un alza del 3,5%. La mayor preocupación, según el economista jefe de la OCDE, Jean-Philippe Cotis, es el mercado de la vivienda, en el que “los precios corren el riesgo de bajar”, aunque descartó que se trate de un grave riesgo porque la situación de la economía vive “un pequeño recalentamiento”.

El problema llegaría con una ralentización brusca del mercado inmobiliario, que sí supondría un riesgo para una economía que “está recalentada”. Pero descartó que se produzca a corto plazo porque “hay una enorme demanda, ya que todo el mundo quiere comprarse un piso en España”, bromeó.

EEUU, a la baja

Quien sí empieza a apreciar los efectos del parón inmobiliario es EEUU, donde el coste “insostenible” de los pisos y las tensiones en el mercado de trabajo frenarán el crecimiento de la economía. La OCDE espera un alza del 3,3% este año (tres décimas menos que en mayo) y un 2,4% en 2007.

El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, insistió en la misma línea y apuntó que la inflación se mantendrá baja en 2007 y el crecimiento será moderado. A juicio de la OCDE, Japón saldrá de la deflación en 2007, aunque su crecimiento seguirá estable.