La Coctelera

Caffè Reggio

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28 Noviembre 2006

La revolución ‘low cost’: el consumidor, al poder, de Alex Cruz en Expansión

Ryanair lanza una opa hostil contra Aer Lingus. British Airways tira la toalla en su filial de vuelos regionales y vende BA Connect a FlyBe. En el escenario español, Vueling tantea su salida a bolsa apenas dos años después de comenzar a operar, y cuando aún está en pérdidas.

Iberia y Air Nostrum apoyan como accionistas el nacimiento de un nuevo jugador –Clickair– en el dinámico mercado europeo de las líneas aéreas... ¿Estamos ante una revolución del segmento low cost de la industria aérea europea? Decididamente, hay una revolución en marcha. Pero no sólo afecta a las compañías de bajo coste sino al sector en su conjunto. Y es una revolución cuyos efectos, como los de la Toma de la Bastilla, han de prevalecer en el tiempo.

Nuevo modelo

Asistimos al nacimiento de un nuevo modelo aéreo en el que las fronteras entre low cost y compañías tradicionales se desdibujan. Estas últimas, hartas ya de perder pasajeros e ingresos, han simplificado su producto hasta el punto de que es fácil confundirlas en algunas rutas con las low cost.

Entre éstas, pioneras como Ryanair e EasyJet, anuncian planes de expansión en aeropuertos españoles (especialmente llamativa es la decisión de Ryanair de volar a Barajas, alejándose de su estrategia de operar desde aeropuertos secundarios).

Otras, como la española Vueling, optan por entrar –cabe preguntarse a qué precio– en el competido corredor aéreo entre Madrid y Barcelona. Y, para terminar de dar dinamismo a la coyuntura, nuevos competidores como Clickair incorporamos elementos hasta ahora privativos del modelo tradicional: códigos compartidos, programa de fidelización, servicios de valor añadido para viajeros de negocios...

Hace apenas cuatro años, la opinión generalizada era que el fenómeno low cost sería pasajero. “No sobrevivirán en nuestro mercado”, llegó a decir públicamente un conocido ejecutivo de una aerolínea española. Hoy en día, queda de manifiesto que el modelo de bajo coste no sólo está probado sino consolidado. Para siempre.

Tan convencido estoy de ello que voy a hacer aquí mi propio vaticinio... aun a riesgo de que otro directivo del sector sea el que me saque a mí los colores dentro de cuatro años. Para finales de 2008, la mayoría –más de las tres cuartas partes– de los vuelos de corto radio en Europa serán del modelo low cost.

Si tenemos en cuenta que el porcentaje actual es, en promedio, de un 25%, el crecimiento en los dos próximos años será exponencial. Las compañías tradicionales van a tener que acelerar su respuesta a esta transformación o arriesgarse a la bancarrota a la que Gol abocó a Varig en Brasil o el efecto Southwest a las grandes líneas norteamericanas.

Algunas compañías de bandera como Iberia –con su apuesta, junto a otros cuatro accionistas, en Clickair– han actuado con visión y decisión antes de que la erosión del negocio tradicional se convirtiera en una sangría para los accionistas. Otras, como BA, lo han hecho después de sangrar... pero lo han hecho.

La transformación del sector es irreversible porque, igual que en 1789, la revolución viene de abajo: de los consumidores. El ciudadano común no sólo ha acogido el producto low cost con entusiasmo sino que, gracias a él, ve abiertas nuevas posibilidades de ocio y negocio hasta ahora limitadas por el coste de volar con frecuencia.

Esos consumidores –sean individuos o empresas– no van a aceptar una regresión hacia el pasado, al menos en vuelos de corto y medio radio, de la misma manera que no van a permitir que la próxima generación de ordenadores cueste los 10.000 euros que –en valores constantes– costaría hoy el primer PC lanzado al mercado hace treinta años.

En nuestro país, la rapidez de este fenómeno sólo es comparable a su extensión. Hace apenas un año –¡un año!–, el servicio aéreo de bajo coste estaba restringido a zonas con alta densidad turística. Hoy, la alternativa low cost se replica por toda España a velocidades víricas. ¿Quién iba a pensar que se podría operar un Santander-Roma diario? ¿O un Valladolid-Bruselas diario?

Necesaria reordenación

¿Provocará esta transformación un crack del sector? ¿Será necesaria una catarsis competitiva y financiera para que el darwinismo económico decida la supervivencia del más fuerte? Mi opinión es que probablemente ocurra así. Nos acercamos a un momento de inflexión en el que una reordenación del sector –no sólo su transformación– será necesaria.

En Clickair, tanto socios como directivos, miramos al futuro con lo que me gusta llamar “optimismo informado”. Las low cost están aquí para quedarse. Pero no quedarán todas las que están. Nuestra intención es la de ser un agente activo de la reordenación del sector... y no conformarnos con ser ‘reordenados’ a nuestro pesar. Nuestra voluntad es, como la República en Francia, sobrevivir a la revolución y celebrarla durante muchos años.

Alex Cruz. Director general de Clickair.

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