La Coctelera

Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

28 Noviembre 2006

La guerra de los vídeos, de Pablo Sebastián en Estrella Digital

Los jefes de ETA deben de estar muertos de risa con el penoso espectáculo que están dando el PSOE y el PP a propósito del proceso negociador, si es que no están demasiado ocupados preparando sus armas para alguna nueva fechoría. Porque tras la manifestación del sábado, en la que el PP acompañó a las víctimas de ETA para manifestarse contra el Gobierno —y no en contra de la banda—, ahora le ha tocado el turno al PSOE, que ha hecho público un vídeo sobre la negociación que el Gobierno de Aznar inició con ETA durante la tregua de 1998 y que desmiente las últimas afirmaciones del PP en las que se negaba tal negociación y sus concesiones políticas.

Un vídeo que a su vez responde a la estrategia del PP de pasados días cuando presentó un vídeo —lleno de errores, por cierto— contra la política de seguridad del Gobierno de Zapatero. En suma, guerra de los vídeos del PP y PSOE, y acusaciones mutuas de los dirigentes de ambos partidos sobre la negociación con ETA mientras la banda acumula protagonismo y asiste, como dueña y señora de la situación, a esta guerra de los vídeos que, por ahora, le sirve a Zapatero para frenar el ataque del PP, pero que no aporta nada nuevo sino más bien lo contrario, porque prueba que el Gobierno se vio en la necesidad de atacar al PP —en vez de culpar a ETA de la situación—, y ello se debe a que no tiene nada nuevo que contar sobre el proceso, o simplemente porque teme que esté a punto de estallar y por eso se pone la venda —o el vídeo— antes que la herida.

Pero en todo este debate con una diferencia esencial. Lo que hizo Aznar con ETA lo hizo después de consultar y recibir el apoyo del PP y de las víctimas, mientras que lo que ha hecho Zapatero es lanzarse él solo —en compañía de los nacionalistas— por el oscuro tobogán de la negociación y luego pedir a los demás que le sigan a ciegas, como a ciegas le sigue su partido el PSOE, cada vez más preocupado por el incierto final de esta peligrosa aventura. Y de este penoso espectáculo que sólo beneficia a ETA y en el que ha entrado de lleno el Gobierno, en cuya obligación no está la de atacar a partidos de la oposición, sino en gobernar, como lo ha denunciado Rajoy, quien ha calificado este vídeo de bofetada al PP y a las víctimas que se manifestaron el sábado en Madrid.

Y a esperar las consecuencias que tiene esta iniciativa, porque muy pronto vamos a ver otro vídeo del PP sobre lo que ha hecho y dicho Zapatero en torno a la negociación con ETA, porque en sus palabras hay contradicciones flagrantes desde que anunció el inicio de un proceso en el que la iniciativa y el control de la situación no la tienen las fuerzas democráticas sino los terroristas. De ahí que no le falte razón al presidente del Congreso, Manuel Marín, al criticar esta guerra mediática entre los dos grandes partidos, y aquí incluido de especial manera el vídeo del PSOE.

El vídeo de lo ocurrido en el Gobierno de Aznar antes y durante la tregua de ETA de 1998 responde a la verdad y demuestra, en contra de lo que dicen en el PP y de lo que dijo el propio Aznar en la última Convención de este partido, que el Gobierno del PP que presidió Aznar sí negoció con ETA y le hizo concesiones políticas —el simple hecho de sentarse a negociar con ellos es de por sí una concesión—, motivo por el cual el PP nunca debió mentir para justificar su oposición al actual proceso negociador, al que sin lugar a duda tiene derecho Zapatero como lo tuvieron González y Aznar en su día.

La diferencia esencial entre este intento negociador —donde también se han hecho varias concesiones políticas, como la sentada oficial del PSE con Batasuna y la vista gorda del fiscal general y de la Policía— y los dos anteriores radica en que tanto Aznar como González, antes de dar un paso al frente en el acercamiento a ETA, contaron con el apoyo decidido de los dos grandes partidos, PSOE y PP, así como de las víctimas del terrorismo. Mientras que Zapatero se ha lanzado a la negociación con ETA sin apoyo del PP y de las víctimas, y de la mano de los nacionalistas e Izquierda Unida. Con el agravante y la novedad de que cuando Aznar y González negociaron con ETA no existía en España un pacto antiterrorista como ahora y una Ley de Partidos que impide hablar o pactar con una organización como Batasuna —que ha sido declarada terrorista por el Tribunal Supremo—, sin que antes renuncie a la violencia y acate la legalidad.

Puede que Zapatero tenga la convicción de que ésta es —tras las masacres del 11S en Estados Unidos y la de Madrid el 11M— una buena oportunidad para el final de ETA y que la banda parece decidida a abandonar la violencia. Y puede que todo ello le haya animado a avanzar solo —sin el PP ni las víctimas— por el pantanoso terreno de ETA con la intención de apuntarse él solo el éxito de la negociación, y sobre todo sabiendo que el PP no iba a permitir ninguna cesión política a la banda como las que él parece estar dispuesto a conceder, de igual manera que él concedió a los nacionalistas de Cataluña la bilateralidad con el Estado y unas cotas de soberanía muy altas, motivo por el cual desde la Moncloa y el PSC se pactó el aislamiento del PP en el Pacto del Tinell.

El contraataque de Zapatero contra el PP, poniendo en evidencia lo que hizo Aznar y las mentiras —que lo son— del PP cuando dicen que ellos no negociaron con ETA, puede darle un respiro al presidente ante los suyos y el conjunto de la sociedad, pero todo ello no le servirá de nada si ETA decide volver a matar. Sólo le permitirá decir que a Aznar le pasó lo mismo y por eso se están poniendo la venda —o el vídeo— antes de la herida con la misma urgencia y temor con el que han decidido renovar los contratos a todos los escoltas privados de las personas amenazadas por la banda (por algo será).

Y más le valía al presidente Zapatero intentar rehacer el diálogo con el PP a propósito de ETA, tanto si avanza como si fracasa la negociación, que ampliar la brecha que los separa con los populares, porque el presidente debería saber que es muy difícil avanzar en una negociación con ETA sin el PP y las víctimas, sobre todo porque el objetivo final es, al margen de las pretendidas concesiones políticas, el cambiar presos de ETA por el fin de la violencia. Y si se diera el caso de que ETA decide volver a los crímenes, entonces más que nunca los grandes partidos políticos deberían aparecer juntos ante todos los españoles. Lo que ahora se nos antoja bastante difícil porque, llegados a un punto de no retorno y de ruptura con ETA, antes de cualquier pacto entre el PSOE y el PP cabría imaginar o exigir la previa dimisión de Zapatero, que no sólo no ha querido pactar con el PP informándole sobre el inicio y marcha del proceso sino que tampoco lo ha hecho con el PSOE.

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