TRIBUNA
La toma de posesión de José Montilla hoy como nuevo presidente de la Generalitat es, sin duda, una buena noticia para el conjunto de municipios de Catalunya y para Barcelona. Una buena noticia porque el nuevo Govern d´Entesa que José Montilla lidera tiene en el municipalismo - o en la apuesta firme por el desarrollo de las ciudades y pueblos del país- una de sus bases más importantes. Dieciséis años como alcalde en Cornellà no sólo imprimen carácter, sino que construyen una manera muy determinada de entender la praxis política: desde el sentido común, desde la proximidad, desde realidades muy concretas, desde el trabajo discreto, firme, sin estridencias.
"Fets, no paraules" era un eslogan de campaña, pero tengo la intuición - y más de alguna certeza- de que será, también, una forma de hacer política, de tirar adelante proyectos, de mantener relaciones institucionales constructivas de este nuevo Gobierno. Porque al final las políticas de progreso se hacen haciéndolas, no sólo explicándolas. Y porque lo que los ciudadanos piden es poder palpar realidades muy tangibles y muy cercanas a sus casas, a sus calles, a sus barrios, a sus ciudades. Se trata, en definitiva, de ejercer una nueva gobernabilidad centrada en la capacidad de afrontar las grandes cuestiones del país desde la perspectiva de los ciudadanos.
Más allá, pues, del necesario - pero tan alejado de buena parte de los ciudadanos- debate identitario que generó el nuevo Estatut, ahora llega el momento de desarrollarlo y, sobre todo, de hacerlo tangible porque, sin duda, es una gran herramienta para el desarrollo de las ciudades. Y esto pasa por continuar políticas y acciones que ya puso en la anterior legislatura el gobierno catalanista y de progreso de Pasqual Maragall (y pongo como ejemplo uno de los proyectos autonómicos que mejor han entendido los problemas de los municipios: la ley de Barrios) y, también, por encarar temas nuevos y otros que se quedaron en el tintero o están sólo esbozados.
No voy a escribir ahora la carta a los Reyes Magos. Ni voy a recitar la lista de deberes para afrontar los problemas clave - transporte público, vivienda, servicios sociales, integración de la inmigración, etcétera- que tenemos en común Generalitat y Ayuntamiento de Barcelona. O Generalitat y otros muchos municipios. Tiempo habrá. Hoy toca, como alcalde de una Barcelona que se sabe capital de Catalunya, felicitarme por la nueva andadura que José Montilla y su Gobierno acaban de iniciar. En Barcelona tendrán, de entrada, una aliada. Si Barcelona crece, Catalunya crece. Y viceversa. Habrá muchas coincidencias, pero también divergencias. Y las dirimiremos, las discutiremos. Desde la lealtad institucional y, por supuesto, desde la discreción, el rigor y la seriedad.
Las ciudades son, cada vez más, los escenarios donde se encuentran intereses y proyectos vitales diferentes. Algunos teóricos han dicho que las ciudades son el futuro. Y yo añado: las ciudades cohesionadas socialmente son el futuro. Éste es el reto: cómo hacemos que las ciudades sean espacios de convivencia, lugares que permitan las oportunidades personales y el desarrollo colectivo de todos, espacios comunes para proyectos diversos. Y creo, sinceramente, que José Montilla y su Gobierno también lo entienden así.
JORDI HEREU, alcalde de Barcelona

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