China sigue siendo más una amenaza que una oportunidad para las empresas españolas. Las denuncias de los industriales (especialmente en los sectores manufactureros), los viajes de Estado, las misiones comerciales y los topes y controles a la importación impuestos por la Comisión Europea se han mostrado insuficientes para impedir la fulgurante penetración de los bienes y servicios chinos en el mercado nacional.

Actualmente suponen ya el 5% del total de las compras en el exterior, cuando hace diez años eran sólo el 2%, y son responsables directos del 13% del déficit comercial total, mientras que, en sentido contrario, la presencia española en el gigante asiático no deja de ser meramente testimonial.

Con estos resultados, la preocupación por la magnitud del desequilibrio en las relaciones comerciales hispano-chinas empieza a trasladarse ya al conjunto del tejido empresarial y a sus organizaciones representativas, que constatan cómo el déficit comercial español con China superará este año los 11.500 millones de euros, frente a 10.100 millones en 2005, el segundo más alto de todo el comercio exterior español, detrás de Alemania.

Pero con una diferencia: mientras que la tasa de cobertura de las exportaciones españolas con respecto a las compras al país germano se cifra en torno al 52%, en el caso de los intercambios con China no alcanza el 13%.

Como destaca un reciente informe elaborado por el Servicio de Estudios de La Caixa, las importaciones españolas procedentes del gigante asiático superan hoy el 5% de las compras totales al exterior, mientras que las exportaciones se limitan a un exiguo 1% de las ventas.

Unas diferencias que, lejos de acortarse, se incrementan cada año. Mientras que en 1995 las importaciones españolas procedentes de China apenas alcanzaban 1.800 millones de euros, diez años después ascendieron a cerca de 12.000 millones. Entre enero y agosto de este año, los últimos datos de la Secretaría de Estado de Turismo y Comercio elevan las compras a 8.767.9 millones, con un incremento del 18,1% respecto al mismo periodo del año anterior. En cambio, las exportaciones españolas al país asiático, aunque también en línea ascendente, subieron en este periodo sólo un 12% y apenas llegaron a 1.099,3 millones.

Valor añadido

Una progresión alarmante que se ve agravada por el hecho de que, como advierten los responsables del informe de La Caixa, “las importaciones ya no se limitan exclusivamente a productos intensivos en mano de obra y de escaso contenido tecnológico sino que, contrariamente a lo que suele creerse, los productos con alto valor añadido están ganando cada vez más peso en las compras españolas al mercado chino. Las importaciones de bienes de equipo, que en 1995 eran el 17% de las compras a China, copan ahora el 32%”.

Se han registrado crecimientos muy importantes en equipos de oficina y telecomunicaciones, cuya participación sobre las compras totales es ya del 16%, en aparatos eléctricos y maquinaria específica para la industria. Al mismo tiempo, y aunque el peso de las importaciones de manufacturas de consumo sigue siendo considerable, se ve reducido ya a menos de la mitad de las compras totales.

En este último capítulo, el informe de la entidad financiera apunta que el dinamismo de las importaciones de manufacturas de calzado, textiles y de confección, que representa una cuarta parte de las importaciones totales, contrasta “con el avance más pausado de otras como las referidas a la electrónica de consumo y los juguetes”.

Otro dato relevante que aportan los analistas de La Caixa es el comercio de servicios, que sigue, a una escala inferior, un comportamiento similar al descrito en el comercio de mercancías. “Dejando a un lado los flujos turísticos, de escasa entidad todavía, el déficit contabilizado en la balanza de pagos por el resto de servicios ascendió en 2005 a 540 millones de euros, equivalentes a algo más del 14% del déficit total español en dicho capítulo”. Como ocurre en la balanza comercial, el importe de los pagos, principalmente por servicios de transporte, fue netamente superior al de los ingresos.