LA experiencia nos demuestra que cuando un partido accede a un gobierno, bien sea municipal, autonómico o nacional, el mayor problema que tiene para llevar adelante sus planteamientos políticos, cuando trata de poner en práctica sus propuestas electorales que han obtenido el respaldo mayoritario de los electores, el obstáculo principal que se encuentra es el de buscar la financiación necesaria. Los proyectos políticos también terminan agotándose más o menos pronto. Si hay un indicador externo y fiable de que el agotamiento se está produciendo es el presupuesto que anualmente se presenta. Los presupuestos de estos últimos años del Gobierno Areces son un claro exponente de que esta situación se ha producido ya en el Principado de Asturias.
Podrían ponerse muchos ejemplos de propuestas del Gobierno Areces que cada vez se alargan más en el tiempo o no se cumplen, y que ya no pueden encontrar justificación en el enfrentamiento con el Gobierno de España del Partido Popular. Pero cuando ya casi no queda museo que ofertar y ya vemos la «televisión diferente a todas las demás» que tenemos, la falta de ideas se hace patente en los presupuestos del Principado. Dos situaciones que se están produciendo en los últimos años lo ponen de manifiesto notoriamente.
El Plan de la Minería del Carbón 1998-2005 puso a disposición de nuestra comunidad más de 1.200 millones de euros para inversiones en infraestructuras, a razón de más de 150 millones cada año. Si bien es cierto que hasta el año 2001 Areces se encontró estos fondos comprometidos, las anualidades 2002, 2003, 2004 y 2005 las tenía disponibles con la única condición de llegar a un acuerdo con los sindicatos mineros. La política bronquista seguida con el Gobierno del Partido Popular, centrada fundamentalmente contra el ministro asturiano Álvarez-Cascos, camufló durante un tiempo a buena parte de la opinión pública su propensión al control de todo, su incapacidad para la negociación y su tendencia a la imposición de sus criterios, retrasando la firma de los convenios que desarrollasen los proyectos acordados para financiarlos con los fondos mineros. Pero la llegada al Gobierno de España de los socialistas puso a cada uno en su sitio, descubrió al verdadero responsable. Estamos terminando el año 2006 y todavía no están firmados la totalidad de los convenios del año 2005. ¿Es también culpa de Cascos el que no se haya firmado aún ni un solo convenio del nuevo Plan 2006-2012?
La realidad de la situación de los fondos mineros es que en agosto de 2006, ocho meses después de finalizado el plazo teórico del Plan 1998-2005, la ejecución de los proyectos del cuatrienio 2002-2005 presentaba un balance desolador, en el que, de los 608,07 millones de euros comprometidos para Asturias, estaban pendientes de ejecutar 494,01 millones. ¿Cómo estará la situación del nuevo Plan 2006-2012, que para el año 2006 y 2007 los presupuestos no han previsto ejecutar ni un solo euro!
Habrá quien pueda estar en desacuerdo con alguno de los grandes proyectos planteados en el primer cuatrienio del Plan de la Minería: autovía Minera Gijón-Langreo-Mieres, campus de Mieres, autovía Oviedo-La Espina, polígono de Olloniego... ¿Cuáles son los del segundo cuatrienio? ¿Hay alguno finalizado? ¿Quién los ha liderado? A punto de comenzar el segundo año del Plan 2006-2012: ¿tenemos claro algún proyecto regional del calibre de los antes citados?
El Gobierno socialista del señor Areces planteó una gran batalla contra la Ley de Estabilidad Presupuestaria, que perseguía reducir el déficit de las administraciones públicas hasta su eliminación. Justificaba esta oposición en la limitación que imponía al recurso al endeudamiento de nuestra comunidad tan necesitada de una mayor inversión para tratar de acortar diferencias respecto a otras regiones con más renta que la nuestra. Incluso llegó a plantear un recurso de inconstitucionalidad que no ha retirado, aunque el actual Gobierno Zapatero mantiene la misma política, si exceptuamos que ha permitido déficit a ¿Cataluña! y Galicia ('Prestige').
Pues bien, después de toda esta guerra, en los últimos tres años el Principado no ha recurrido a la posibilidad de endeudamiento que le permitía la Ley de Estabilidad Presupuestaria en más de 180 millones de euros. Según los argumentos socialistas, ¿no necesitábamos endeudarnos más para intentar recuperar las distancias que nos separaban de las regiones más prósperas? Pero el motivo es más sencillo: ¿para qué va a recurrir el Principado al endeudamiento para realizar más inversiones, si no es capaz de ejecutar los proyectos de los fondos mineros que están garantizados financieramente? Al no tener capacidad de gestión para ejecutar las inversiones comprometidas, recurrir a la totalidad del endeudamiento que le permite la ley a lo único a lo que conduciría sería a generar superávit.
Al comienzo de este artículo decía que el problema para llevar adelante proyectos políticos es el de disponer de capacidad presupuestaria. El Gobierno Areces, con la situación de los fondos mineros y el endeudamiento, demuestra que el agotamiento presupuestario es un claro reflejo del agotamiento de sus ideas y su proyecto, y eso aflora cada año en los presupuestos que presenta al Parlamento.
JOSÉ RAMÓN GARCÍA CAÑAL. DIPUTADO DEL PARTIDO POPULAR EN LA JUNTA GENERAL DEL PRINCIPADO.

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