El volumen de préstamos dudosos lleva meses creciendo. La magia de las matemáticas ha hecho que esta situación –mala para la banca– se haya soslayado. Hasta ahora, que el Banco de España ha encendido las alertas.
En septiembre de este año, la banca en España acumulaba 10.896 millones de euros en créditos dudosos, es decir, los que corren peligro de no pagarse o ya están en situación de morosidad. Son 1.265 millones más que los que había en enero. Es como si en los nueve primeros meses del año, en el conjunto del mercado hubieran entrado en situación de mora créditos a razón de más de 3.000 euros por minuto.
Estas cifras marcan una tendencia claramente al alza de la morosidad en términos absolutos, algo que no se producía en el mercado desde hacía más de una década, cuando remitió la crisis económica que se inició en 1992 y se abrió un largo periodo de bonanza que dura hasta la actualidad .
¿Qué significa que se incremente el volumen de créditos en mora?, y sobre todo, ¿es preocupante? Todo depende del apego que le tenga uno a jugar con los números por la vía de las matemáticas más rudimentarias y la atención que le quiera prestar a las recomendaciones del Banco de España. En el sector financiero lo habitual es medir los créditos dudosos en forma de ratios. Es lo que se conoce como tasa de morosidad, que no es más una simple división. En la parte de arriba de ese cociente (en el numerador) aparece el volumen de créditos dudosos, y en la parte de abajo (en el denominador), el conjunto de todos los préstamos concedidos. Hasta aquí todo sencillo. La tasa de morosidad, según los últimos datos de crédito vigente publicados por el Banco de España –1,419 billones de euros a septiembre de 2006 en el sector privado– es del 0,76%. ¡Menos que en enero, que con 1,218 billones de créditos, había una mora del 0,81%!
¿Cómo es posible que el volumen absoluto de impagados esté creciendo y la tasa de morosidad baje? ¿Magia? La clave son las matemáticas. Si el denominador crece (el volumen de impagados) pero el numerador crece más (el crédito total), el resultado de la división es más pequeño. Esto es lo que ha ocurrido en España en los últimos meses. La tasa de morosidad, permanentemente a la baja porque el total de créditos crece rápidamente –a un ritmo interanual del 25%– ha estado disfrazando el crecimiento del volumen de impagados.
Hasta ahora, el sector no se había llegado a cuestionar esta paradoja. Entre otras cosas, porque el crédito moroso, en términos absolutos, estaba bajando hasta hace relativamente poco de forma sistemática, y además, se habían introducido cambios contables que hacían difíciles las comparaciones. Desde 1993, cuando los créditos morosos alcanzaron un récord histórico de 23.600 millones, el volumen de impagados había ido reduciéndose progresivamente, hasta los 7.483 millones de 2004. En junio de 2005, el Banco de España introdujo nuevos criterios contables más exigentes en cuanto a la clasificación de un crédito como moroso. Por el efecto de ese cambio contable, el volumen de morosos saltó desde los 7.980 millones de mayo hasta los 9.191 millones de junio. El sector desdramatizó ese incremento aduciendo que se necesitarían unos meses más para determinar si, una vez implantada la nueva contabilidad, se confirmaba una tendencia al alza. Los datos, más de un año después, ya no dejan lugar a dudas, y hasta el Banco de España ha hecho hincapié en este aspecto por primera vez en su informe de estabilidad financiera. “A pesar de que el ratio de morosidad está en niveles reducidos, conviene señalar que se están produciendo crecimientos en el volumen de activos dudosos, en algunos casos, a tasas elevadas”.
El crecimiento es particularmente elevado en crédito al consumo (31,8%, frente al 19% en adquisición de vivienda y el 7% en crédito a empresas). La tasa de morosidad en crédito al consumo, con todo, ya se ha disparado hasta el 1,9%, la cifra más alta desde el año 1999.

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