BULEVAR
Escribo sin saber qué clase de gobierno va a formar el más leído de nuestros presidents de la Generalitat, don Pepe Montilla.Digo leído en el peor sentido de la expresión, porque la impresión que produce el ciudadano Montilla, ahora president, es que ha leído muy poco en su vida, y por eso lee justo cuando menos toca.Montilla leyó incluso durante el debate electoral moderado por Josep Cuní (él sí muy lector, de los de verdad) y emitido por TV3. En muchas de sus intervenciones el entonces candidato Montilla se pasaba el rato leyendo los papeles donde alguien le había escrito lo que debía decir a tal o cual pregunta. De la misma manera, el pasado jueves Montilla leyó el discurso en el que, ante el Parlament, expuso el programa del nuevo gobierno de Entesa.Lo leyó no muy bien, por cierto, pero eso no es lo malo. Lo malo es que a lo largo de su lectura no añadió ni una sola morcilla.Nunca habíamos tenido un político tan poco dado a improvisar, a pensar mientras habla, que es lo que hace la gente leída. Cuanto más lo veo leer, más sensación tengo de que ha leído muy poco.Lo cual me preocupa.
Sabemos que los políticos no son gente muy culta. Tienen su biblioteca formada por alguna enciclopedia y muchas fotocopias de estudiante, de cuando cursaban estudios, por lo general Derecho.
Pero pocos han practicado eso de «más libros, más libres», la bella frase aliterativa con la que Ferran Mascarell (nuestro político, o ex político, más culto) animó la brillante campaña del Any del Llibre en Barcelona. Una frase bella que es muchísimo más que una frase, y que salió de la mente del más libresco político (o ex político) catalán de las últimas décadas. Si no entra en el nuevo govern será una pena, como han dicho Ricardo Cavallero y otros colegas del mundo editorial y cultural.
El president Pujol es un político bastante leído y muy escribidor, por cierto. Como buen lector, tiene ideas propias. El president Maragall es un político que, sin ser un lector empedernido, tiene el barniz que proporciona el pertenecer a una familia con muchos libros, y un abuelo que fue un poeta de envergadura.
Pues bien, me temo que, en relación con lo de las bibliotecas personales, el nuevo president cojea por encima del promedio.El suyo suele ser un discurso fallecido antes de nacer, debido al peso que en sus palabras acostumbra a tener el eslogan. Y el eslogan es la forma más obvia del no pensamiento, el cual a su vez viene del no leer. Lo cual me inquieta. El autorretrato que alguien muy leído le escribió al entonces candidato Montilla, para que él leyera como coda de su discurso de investidura, era francamente bueno. Pero se notaba que era el texto de un guionista.Un buen guionista, sin duda, pero no él.
El president Montilla ha demostrado que tiene una habilidad suprema para la conquista del poder. Seguro que va a llevar muy tensas las riendas del caballo del nuevo tripartit. Pero, ¿qué va a hacer con el poder este hombre que, aparentemente, ha elevado la típica incultura de los políticos a su grado supremo? Me preocupa.
© Mundinteractivos, S.A.

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