La financiación a los promotores inmobiliarios creció el 46,7% en el primer semestre, después de tres años a un ritmo superior al 40%.

El endurecimiento de la política monetaria continúa sin hacer mella en la oferta de casas. El sector del ladrillo -construcción y promoción inmobiliaria- ha pulverizado en el primer semestre del año sus propias marcas. De hecho, ya consume prácticamente la mitad del crédito total concedido por el sistema financiero al conjunto de las actividades productivas. Dicho con mayor precisión, 47 de cada 100 euros que prestan bancos y cajas de ahorro a los empresarios para producir bienes y servicios van a parar al ladrillo en cualquiera de sus formas.

Para hacerse una idea más cabal de lo que representa esa participación respecto a la tarta del crédito total, hay que tener en cuenta que el valor añadido de la construcción en relación al PIB se sitúa en el 11,9%. Sin embargo, en junio cerca de una cuarta parte (el 23,8%) del crédito al sector privado residente (incluyendo no sólo a los empresarios, sino también a los particulares y otros agentes económicos) se destinó a financiar la construcción y la promoción inmobiliaria. Es decir, el doble de lo que pondera la construcción en relación al Producto Interior Bruto.

El incremento es la lógica consecuencia de unos aumentos espectaculares en la concesión de créditos, tal y como señala el Banco de España en su último Informe de Estabilidad Financiera, un documento de carácter semestral en el que se analizan las ‘tripas’ del sistema financiero. Y lo que dice ese informe es que la financiación bancaria a empresas de promoción inmobiliaria se aceleró de nuevo durante el primer semestre de este año, hasta alcanzar en junio un espectacular aumento del 46,7% en tasa anual. Pero es que, en los tres últimos años, el aumento ha sido superior al 40% en términos interanuales, lo que explica sin lugar a dudas la fiebre urbanística que recorre España.

Una fiebre que puede acabar con la vida del enfermo, como alerta el Banco de España, que en su informe recuerda que, ”en el pasado, fuertes crecimientos del crédito acabaron traduciéndose en una elevada morosidad cuando la posición cíclica de la economía empeoró significativamente”. Para justificar este argumento, el banco central, incluso, cita un reciente trabajo (1) que relaciona empíricamente la expansión del crédito y la morosidad futura. Un escenario que, en cualquier caso, hoy por hoy no se divisa, como pone de manifiesto el hecho de que la morosidad del crédito bancario a empresas se sitúa en 2006 en el 0,68%, ligeramente por encima de la que tienen las familias (0,60%), que también es históricamente baja.

Las cajas, peor que los bancos

Los datos del Banco de España ponen especial énfasis en que son las cajas de ahorros, frente a los bancos, las que se han volcado en la concesión de créditos a constructoras y promotoras inmobiliarias. Y llega a la siguiente conclusión: “Una parte de la expansión territorial que las cajas de ahorros han llevado a cabo en los últimos años se ha fundamentado en estos segmentos de negocio”.

La exposición al riesgo de las entidades financieras es muy dispersa, si bien hay segmentos especialmente preocupantes. El informe pone de relieve que una veintena de entidades, con una cuota total del mercado del 5%, han “más que cuadriplicado su inversión”, mientras que otras 32 entidades, con una cuota de mercado del 15%, han multiplicado entre tres y cuatro veces su exposición al riesgo de una caída del mercado inmobiliario.

El mensaje que deja el Banco de España es el siguiente: históricamente, durante las fases expansivas del ciclo, el crédito a empresas de construcción y promoción inmobiliaria ha mostrado unas tasas de crecimiento muy superiores al resto de la financiación empresarial, “pero en las fases recesivas, los problemas de morosidad han sido también muy superiores”. Más claro, agua.

(1) G. Jiménez y J. Saurina, Credit risk, and prudencial regulator en Internacional Journal of Central Banking.