Xosé Manuel Beiras, el catedrático de la barba blanca y discurso atronador que sacó al nacionalismo gallego de las catacumbas, acaba de dar un paso insólito en el acelerado proceso de relevo generacional que ha vivido la política española en los últimos años. Beiras formalizó el viernes su candidatura para volver a dirigir el Bloque Nacionalista Galego (BNG), que el próximo fin de semana celebra su primera asamblea como fuerza cogobernante en la Xunta de Galicia. Beiras, que sólo cuenta con el apoyo de un reducido grupo de antiguos fieles, se enfrentará a su sucesor, Anxo Quintana, quien tiene asegurada la reelección como portavoz nacional del BNG, aunque corre el riesgo de que los críticos se le cuelen en la ejecutiva.

Mientras Jordi Pujol, Xabier Arzalluz, Felipe González e incluso Manuel Fraga han asumido bien o mal su papel de dirigentes jubilados, Beiras se rebela contra el ostracismo y se convierte en el primero en competir directamente con su sucesor. Este polémico paso es una consecuencia del tormentoso cambio de liderazgo que convulsionó al BNG desde el fracaso electoral del 2001, cuando los nacionalistas gallegos lanzaron su asalto a la presidencia de la Xunta y tuvieron su primer retroceso electoral tras dieciséis años de espectaculares ascensos, fruto de una beligerante oposición contra Fraga, plasmada en la fotografía de 1993 de Beiras aporreando su escaño con un zapato.

La Unión do Povo Galego (UPG), el partido dominante en ese conglomerado de grupos nacionalistas que es el Bloque, promovió en el 2002 un relevo que Beiras aceptó, mientras presentaba a Quintana como su apuesta personal para una sucesión, que se concretó en noviembre del 2003. Pero poco después Beiras se percató de que había sido desplazado y comenzó a distanciarse de su heredero, hasta que en la primavera del 2005 dio un sonoro portazo al dimitir como presidente del consejo nacional del BNG, tras no haber conseguido continuar de diputado en el Parlamento gallego.

Beiras, nacido en Santiago en 1936 en una familia nacionalista y criado desde niño para dirigir una Galicia con autogobierno, volvió el año pasado a su cátedra de Económicas en la universidad, mientras mostraba su desagrado con la política que aplica el BNG en la Xunta. Colabora en medios de comunicación gallegos, aunque este otoño causó baja en la tertulia nocturna de la radio autonómica, fruto según Beiras de la censura de Quintana y la UPG.

Desde que el BNG llegó al poder, en círculos nacionalistas se comentaba la posibilidad de buscarle una salida digna a Beiras, como presidente de un algún organismo asesor de la Xunta, caso del consejo económico y social, posibilidad que nunca llegó a concretarse. "Seguramente sea correcto decir que faltó cariño por todas las partes y que pudimos hacer más para que se sintiera cómodo, pero él nos lo puso muy difícil", reconoce un alto cargo del Bloque. La campaña del Estatut sirvió para confirmar la ruptura. Beiras intervino en un acto de ERC a favor del no mientras Quintana defendía el sí junto a CiU, socio estratégico del BNG.

En los últimos meses, participó en los movimientos críticos con Quintana ante la próxima asamblea nacional del BNG. Intentó liderar un amplio grupo de disidentes, entre los que estaba ex eurodiputado Camilo Nogueira, pero las negociaciones se rompieron porque, entre otros motivos, consideraban extemporáneo que Beiras encabezase la candidatura. Al final, un puñado de fieles ha decidido acompañar en la última batalla a este político que ya en 1963 fundó en la clandestinidad el Partido Socialista Galego.

La de Beiras es una de las cuatro listas que compiten por el control del BNG. Las otras son la oficial, de Quintana y la UPG; la de A Alternativa, de Nogueira y Esquerda Nacionalista, un pequeño partido interno del BNG que Beiras fundó y del que fue expulsado, y la de Pola Base, un colectivo de izquierdas escindido de la UPG. Nunca había habido más de dos candidaturas en una asamblea nacional. El balance dependerá de si los críticos consiguen entrar en la ejecutiva, para lo que necesitan superar el 30% en la votación del consejo nacional.