El peso creciente que la construcción ha adquirido en la economía española en los últimos años se refleja en el fuerte incremento de la financiación bancaria hacia este sector.

Desde 2000 hasta el primer semestre de este ejercicio, el crédito del sector financiero a la construcción ha registrado un incremento del 172,5%. En el mismo periodo, la financiación bancaria a actividades inmobiliarias subió un 476%. Estas cifras están muy por encima del 125,5% que creció el total de la financiación de actividades productivas, según datos del boletín estadístico del Banco de España.

Aunque los números demuestran que todo el sector financiero se ha implicado mucho con el ladrillo, no todas las entidades lo han hecho de la misma manera. En concreto, son las cajas de ahorros las que tienen más protagonismo, ya que otorgan el 49,8% del total del crédito bancario que reciben las actividades de constructoras e inmobiliarias.

En el caso de los bancos, este porcentaje se reduce al 42,5%, mientras que la parte restante está cubierta por cooperativas y establecimientos financieros de crédito.

El dato adquiere más relevancia si se considera que las cajas contribuyen sólo con un 41% al total de la financiación de actividades productivas, mientras que los bancos cubren el 49,7%.

Demasiado ladrillo

La inversión crediticia en los negocios de construcción e inmobiliario, así como las hipotecas, ha sido en la última década uno de los motores de los resultados de las entidades financieras. En el caso de las cajas, además, la financiación de la promoción del suelo fue una de los principales vías de expansión territorial fuera de su comunidad de origen.

Las cajas se han movido detrás de la promoción que financiaban, empezando a instalarse y abrir oficinas en estas zonas. De hecho, no es casual que la mayoría de estas entidades haya elegido como zona de expansión Madrid, la costa de Levante y Andalucía, es decir las zonas con más crecimiento urbanístico.

El buen momento del ciclo económico ha permitido además que el crecimiento de la financiación del ladrillo se produjera sin renunciar a la calidad del crédito y con mora contenida. Pero algo está cambiando. En los últimos meses, se han multiplicado las llamadas de atención de las autoridades a las entidades para que moderen su exposición a estos sectores.

La última ha llegado ayer desde el Banco de España que, en su informe de Estabilidad Financiera, ha advertido de los riesgos de la excesiva concentración del crédito bancario en el ladrillo. El supervisor destaca que el fenómeno es más acentuado en las cajas. Según datos del informe el crédito a empresas de construcción y promoción inmobiliaria supone el 25% del total del crédito al sector privado residente para las cajas y un 23% para los bancos.

Con respecto a la financiación a empresas no financieras, constructoras e inmobiliarias copan el 40% del crédito que dan los bancos y hasta un 60% de lo que dan las cajas. En su informe de ayer, el regulador recuerda que la morosidad suele aparecer con desfase temporal frente al incremento del crédito .

Y no es sólo el regulador español, tradicionalmente uno de los más prudentes del mundo, quien llama la atención sobre estos temas. Agencias de calificación como Standard & Poor’s (S&P) tamién coinciden en destacar la excesiva presencia del ladrillo en los balances de las entidades españolas, y en particular de las cajas. Angela Cruz, analistas de S&P, explica que otro foco de preocupación se deriva del hecho de que las entidades no sólo financian promotoras y constructoras, sino que toman participaciones directas en su capital.

Cruz destaca que en el último periodo se han producido varias desinversiones, como la de La Caixa en Colonial, de Banesto en Urbis o de Sabadell en Landescape, que indican que las entidades parecen moderar su exposición al ladrillo. El Banco de España les pide que esta moderación se traslade a la inversión crediticia.