LA POLÉMICA NACIONAL LAMENTOS Y PESIMISMO DEL PODER
Ha llegado la hora de ponerse a la defensiva porque no va bien el proceso con ETA. Rubalcaba y Fernández de la Vega ilustran varias formas de reaccionar ante la adversidad.
¿Pero qué habremos hecho nosotros para merecer esto? El proceso no avanza, y desde fuera todo tipo de personajes inconvenientes no deja de lanzar chinitas al PSOE. Al partido de la paz y a su Gobierno de la paz. Dolidas, airadas o despectivas, las respuestas de los grandes personajes del poder -Zapatero, De la Vega, Rubalcaba- reflejan la almodovariana pregunta y revelan una nueva actitud defensiva. Y eso que el PP no aprieta...
La sesión de control del pasado miércoles aportó pinceladas, con el presidente negando ante Rajoy que él jamás haya acusado a los jueces de obstruccionismo (¡qué memorión el del presidente!) o De la Vega haciéndose la loca sobre la falsificación de un informe que sugería conexiones entre ETA y el 11-M. El País despachaba el asunto en un par de líneas: «A Alicia Castro, diputada popular que mencionó la supuesta falsificación de documentos en el caso del ácido bórico, le espetó De la Vega que ellos habían falsificado el vídeo sobre seguridad». Un editorial de EL MUNDO respondía: «El PP puede haberse equivocado en su propaganda, pero esa metedura de pata es irrelevante en comparación al hecho de que hay en estos momentos cuatro altos cargos de la Policía Científica imputados judicialmente por falsificación».
Como siempre, los medios dan coberturas bien distintas a estos intercambios. La Razón recalcaba que Rajoy había estado demasiado suavecito («perdió una buena oportunidad para poner en evidencia (...) la política antiterrorista»). El País, brevísima nota...
Rubalcaba, por su parte, ponía el grito en el cielo porque la policía francesa haya dicho que son más de 500 los terroristas de ETA. Pero, apostillaba EL MUNDO: «No cabe duda de que el trasfondo de esta controversia es la discrepancia latente que existe entre los dos gobiernos en torno al proceso de negociación con ETA, materializada en la ausencia del ministro Sarkozy en la reciente Cumbre de Gerona».
Ayer, nueva vuelta de tuerca. Las portadas de El País y de ABC reflejan el ataque de pesimismo gubernamental. El primero incluye alguna frase rarita: «Ante la preocupación que constatan los partidos, el Gobierno prefiere, de momento, mantener el silencio». ¿Cómo que la «constatan»? ¿Dónde, fuera de sus filas? ¿Y hay de verdad dos realidades separadas, ajenas, que actúan autónomamente, llamadas Gobierno y Partido Socialista? Charo Zarzalejos informa en ABC de la intención de ETA de robar dinamita y subraya el pesimismo en «medios oficiales de Madrid y Vitoria». Pero Victoria Prego, en su muy seguido blog político en elmundo.es, ve otro trasfondo: «Este mensaje negativo y desesperanzado podría también estar haciendo las veces de estrategia de arrugamiento del enemigo para que le vea bien las orejas al lobo, para que Batasuna se vaya haciendo a la idea de que, por donde está caminando, no se sienta en el Parlamento vasco ni de broma y para ver si, de esta manera, los terroristas ceden». Y el PP, «en estas circunstancias, considera que será mejor dejar que el Gobierno baile solo este mal tango». Quizá...
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