LA VIII LEGISLATURA
Tras analizar ayer el catalán (de nivel S) que maneja el futuro president Montilla, hoy casi todos los oradores me parecen insulsos. Todos menos Saura, que anda tras las eses sordas de Montilla y que cada vez que menta la Generalitat la galleguiza como la Xeneralitat.En cambio, escuchar a Mas, Carod o Piqué provoca un cierto estado de relajación lingüística.
Mas es la corrección personificada. En su habla, equiparable al registro de Laporta, las transgresiones más bien llegan por hipercorrección. Por ejemplo, cuando suelta unas transformacions profondes,en vez de las correctas profundes o pregones.De vez en cuando, se le cuela algún tic barcelonés como estem en aquí o canvien (léase como cambian en vez del correcto canvi-en),pero las eses sonoras no se le resisten. Es incluso capaz de practicar la cuota paritaria de pronoms febles.Tras remolonear un rato largo, acepta con voz quejosa no tener ninguna queja de estar en la oposición: "Hi som, no ens en queixem" (3/ 6). Esta alta concentración de especímenes amenazados se inscribe en la estrategia retórica de anunciar que no va a decirse nada de alguien y acto seguido dejarlo de vuelta y media. Frases como "No hi ha res a dir" (sobre el pacto) seguidas de adversativa, o "és legítim i legal, però..." ante una traca de objeciones. Lo que más trascenderá es su apelación animista - entendiendo alma como una suma de emociones, sentimientos, anhelos y sueños-, que le haría acreedor a una entrevista de carácter en el programa nocturno Una nit a la terra que Gaspar Hernández realiza en Catalunya Ràdio. La repetición enojada que Montilla hizo en su réplica de esas mismas palabras - emocions, sentiments, anhels i somnis-demuestra que la dualidad no sólo se da entre cuerpo y alma, ni entre país y ciudad, sino también entre alma y alma. El alma es etérea. Ser desalmado, por tanto, puede implicar ser muy sólido.
Tras Mas habla Carod, orador en cuerpo y alma. Sus imitadores acentúan su audible mala relación con las erres, que en ocasiones guturaliza, sobre todo ante líquida. Tal vez por eso repite una versión extendida del eslogan electoral som com som,a la que le añade un obvio parlem com parlem.Sus parlem casi suenan a pal · lem,con l geminada. Carod es filólogo y habla con una corrección que fot fàstic.¡Si incluso distingue entre el per y el per a!También está afiliado a la liga defensora del pronom feble.Ayer, al proclamar lo bien que se vive en nuestro país, se despachó con una frase 3 de 9, por decirlo en terminología castellera: "Ningú dels que hi vivim ens en volem anar". Me doy cuenta de que Carod se ha propuesto superar el nivel R de catalán cuando, en vez de hablar del tren, le oigo mentar reiteradamente el ferrocarril. ¿Qué le ha pasado que incluso pronuncia un par de doble erres seguidas sin patinar? ¿Consistirá en esto el efecto Montilla?
Antes de comer, Piqué anuncia que piensa en catalán, tal como revela su acento vilanovés, pero patina al conjugar el verbo percebre (nada que ver con el marisco). Sucede al hablar del sistema educativo, cuando se lanza a decir que percebeixen en vez del correcto perceben.Está claro que Piqué es ambicioso y quiere crecer, aunque sea a costa del sistema verbal. Aunque luego lo compensa con su metáfora del día, recomendándole unas lentes bifocales a Montilla. Lástima que el casi president no está al quite ni enfocado. En su día, hubo incluso trifocales. Luego las lentes pasaron a ser progresivas y hoy todo el mundo se opera para hacerlas desaparecer.

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