El Gobierno balear y el Ejecutivo central han acordado esta semana financiar a partes iguales el proyecto de reconversión de la Playa de Palma.

El próximo mes de enero, firmarán un convenio para la creación del consorcio urbanístico de Playa de Palma, del que ambos formarán parte, junto con el Consejo Insular de Mallorca y los ayuntamientos de Palma y Llucmajor. “El día que se constituya el consorcio se explicará la implicación de financiación de todas las administraciones”, precisó el presidente, Jaume Matas, tras la reunión mantenida con el ministro de Industria, Joan Clos.

El consorcio se encargará de lavar la cara y poner al día una de las zonas turísticas pioneras del país. Los hoteleros de la zona prevén que su rehabilitación empiece en octubre de 2007.
La estimación inicial de invertir 100 millones de euros en el proyecto seguramente se verá incrementada. El presidente balear consideró que “lo normal y la voluntad inicial” es que cada administración asuma su parte proporcional de financiación en el consorcio.

Mientras que la Central y la autonómica participan con un 33%, el resto de administraciones lo hace con un 11%. Matas subrayó que para el inicio de las obras el requisito previo es adaptar el consorcio a la ejecución de las 101 medidas aprobadas para el proyecto.

Recordemos que estas propuestas fueron presentadas por los ciudadanos en relación con la remodelación de la zona, que requiere una reforma profunda e integral. Los vecinos solicitaban la creación de un bulevar en Can Pastilla, la prolongación del de s’Arenal de Llucmajor, la mejora de accesos desde la autopista, el soterramiento de contenedores y de líneas eléctricas, el incremento del número de “puntos verdes”, así como la dotación de servicios a la playa. Además, la iniciativa contemplaba la creación de áreas de aparcamiento, la recuperación de canteras abandonadas, la semi-peatonalización y el embellecimiento de calles que comunican la playa con la segunda línea.

El equipo de trabajo encargado de evaluar el área distinguió varios puntos críticos en la zona costera como la escasez y falta de mantenimiento de infraestructuras y equipamientos básicos, la falta de adaptación de los recursos de transporte y comunicaciones existentes, la necesidad de modernizar la cultura empresarial y la obsolescencia de parte de la planta hotelera existente.

Esta situación dificulta la creación de nuevos productos turísticos y el desarrollo de eventos y actividades. Los vecinos denuncian también masificación, insalubridad y abandono de viviendas, que en algunos casos son ocupadas por colectivos marginales.

Modernización
La reforma integral implica no sólo mejorar una zona que se ha convertido en barrio de la capital balear en el que residen todo el año numerosos vecinos que demandan los servicios generales habituales, sino que asume el reto de hacer de esta zona turística pionera, un destino moderno y cuya continuidad quede asegurada, de manera que hoteleros y oferta complementaria no se vean obligados a abandonar la Playa de Palma.

La Asociación de Empresarios de la Playa de Palma considera que esta reforma “necesaria e imprescindible” debe basarse en una actuación “radical” que permita aumentar el nivel y la calidad del lugar “en contra de su degradación y sin hoteles ni demás edificios obsoletos”. La rehabilitación de esta zona es una asignatura pendiente tanto del Ejecutivo autonómico como del Central.