El ex vicepresidente del Gobierno, ex ministro de Economía y actual director gerente del FMI, Rodrigo Rato, se dio ayer un baño de multitudes en Madrid durante el homenaje que le ofreció el Colegio de Economistas en el Paraninfo de la Universidad Complutense, un acto en el que Rato fue elevado a la categoría de Colegiado de Honor, una distinción que hasta ahora sólo poseía Enrique Fuentes Quintana, quien ocupara los mismos cargos que él durante los gobiernos de la UCD.

Un baño de multitudes y un cierre de filas del PP de esos que ya le gustarían a otros líderes políticos. No faltó casi nadie, con la notoria excepción del Alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. Fuentes del Ayuntamiento señalaron que el motivo de la ausencia no era la presencia en el acto de Esperanza Aguirre, que hacía las veces de anfitriona, sino un compromiso anterior de carácter ineludible. Con todo, la presencia de Rodrigo Rato no hizo olvidar el rifirrafe del día anterior.

Es más. Según pudo constatar este diario, en el encuentro previo al acto que reunió en un privado a Rodrigo Rato, Mariano Rajoy, José María Aznar y Esperanza Aguirre hubo algún que otro comentario, poco benevolente, hacia la oportunidad de la publicación del libro autobiográfico de la presidenta regional. De hecho, el semblante de ésta durante el homenaje al máximo representante del FMI no era, precisamente, el de su habitual sonrisa.

Pero el protagonista de la jornada era el artífice del milagro económico español de la segunda mitad de los años noventa, como se encargó de resaltar el vicedecano del Colegio, Juan Iranzo. No faltó casi nadie. Su equipo hizo acto de presencia en pleno: “Venimos a ver al jefe”, decían al entrar. José Folgado, Luis de Guindos, Cristóbal Montoro, Juan Costa, Estanislao Rodríguez Ponga, Ricardo Martínez Rico –recién aterrizado desde Washington para instalarse de nuevo en las orillas del Manzanares-, Fátima Ibáñez, Elena Pisonero, Elvira Rodríguez, Francisco Utrera, José Manuel Fernández Norniella, Ramón Aguirre... Todos sus incondicionales.

También empresarios que le han tratado y le tratan aún como Aldo Olcese y Ubaldo Nieto, gentes del mundo económico como Emilio Ontiveros, la actual presidenta del INE, Carmen Alcaide, y el presidente de la AEB, Miguel Martín. Y compañeros de partido como Eduardo Zaplana, Gabriel Elorriaga, Isabel Tocino, Miguel Arias Cañete, Francisco Villar, José Manuel Soria... Y la presencia destacada del ex presidente Leopoldo Calvo Sotelo y del presidente fundador del PP, Manuel Fraga.

“Al lado de Rato... y de Rajoy”

Y un Paraninfo lleno hasta la bandera, cerca de cuatrocientas personas, para homenajear al hombre fuerte de la economía mundial. El acto fue tal y como él había previsto, a pesar de que Aguirre miraba desesperada el reloj y de que Aznar levantó el vuelo cuando, terminada la intervención de Rato, el decano del Colegio, Manuel Lagares, hizo uso del micrófono. Rajoy se hizo la foto con quien fuera su competidor en la carrera sucesoria, y con quien mantiene ahora una relación estrecha.

No hubo lugar a declaraciones políticas, entre otras cosas porque Rodrigo Rato no puede hacerlas en su condición de director gerente del FMI, pero la naturaleza del acto era más que suficiente para comprender que, por primera vez en más de dos años, el Rato-político desembarcaba de nuevo en la capital de España y hacía ostentación de sus huestes. “Si Rato quiere volver –decía uno de los suyos-, nos va a tener a su lado”. Aunque luego añadía, por si acaso: “A su lado, y al de Rajoy”.