ULTIMA / EL ZOO DEL SIGLO XXI / DONNA SHEHAN Y PAUL REFFELL

Defensores de «haz el amor y no la guerra», convocan a todo el planeta a un fornicio colectivo para el 22 de diciembre

«Un orgasmo mundial cambia el curso de la Historia». Con ese titular a cinco columnas sueña desde hace meses una atípica pareja de San Francisco, Donna Sheehan y Paul Reffell, empeñados en desempolvar el viejo lema de la era hippy - «haz el amor y no la guerra»- y convocarnos a todos los habitantes adultos del planeta a un gran fornicio colectivo, con las mejores intenciones y en el nombre de la paz.

Será el 22 de diciembre, solsticio de invierno, y ese día quedará definitivamente constancia de la contribución humana al calentamiento global.

Donna Sheehan -nada que ver con la pacifista Cindy Sheehan- es una artista de 76 años que lleva toda la vida, desde la época del Vietnam, pensando en maneras poco convencionales de combatir la guerra. En 2002, cuando se rumiaba la invasión de Irak, reunió a 45 mujeres desnudas y las incitó a dibujar sobre la arena el símbolo de la paz. Aquella imagen dio la vuelta al mundo y provocó una cadena de manifestaciones en cueros bajo el emblema de Baring Witness, testigos desnudos y con causa.

Ahora, con la complicidad de su compañero, el barbudo Paul Reffell, 21 años más joven que ella, ha decidido cambiar de estrategia y pedir a los pacifistas del planeta -«sobre todo a aquellos que viven países con armas de destrucción masiva»- que reserven al menos 20 minutos el 22-D para hacer el amor con su pareja (o para darle al onanismo, si no queda otro remedio).

El lugar elegido, y la intimidad del acto, queda a total discreción del participante en el Día del Orgasmo Global por la Paz. Basta con asomarse luego a la ventana y hacerle la señal de OK al vecino, para que quede constancia de que se ha producido la pertinente descarga de energía positiva. También vale pasearse con una sonrisa generosa y haciendo la «O» por la calle, a la busca de parejas cómplices con las que crear la sinergia necesaria para lograr la paz mundial, el giro copernicano o lo que quiera Dios que suceda ese día. «La combinación de la alta energía orgásmica con la intención consciente puede tener un efecto mayor que las meditaciones y las plegarias por la paz», escribe Donna Sen la web del evento (www.globalorgasm.org). «Un orgasmo global sincronizado puede cambiar el campo energético de la Tierra».

«La meta es utilizar esa gran concentración de energía positiva para reducir el alto riesgo de agresión y violencia que hoy existe en el mundo», agrega Sheehan. «Justo ahora hay dos flotas antisubmarinos de Estados Unidos enfilando hacia el Golfo Pérsico, y sólo pueden ser usadas contra Irán».

Más prosaico, Paul Reffell reivindica «la increíble sensación de paz que uno siente durante y después del orgasmo». «Tu mente se queda en blanco, como en un estado meditativo... y las meditaciones colectivas han demostrado ser bastante efectivas».

La pareja de artistas y activistas se remiten a la ciencia, y más en concreto a la física cuántica, para responder a los incrédulos que desconfían del poder de los «orgasmos intencionales» para cambiar el mundo. El Proyecto de la Conciencia Global, vinculado a la Universidad de Princeton, realizará un seguimiento de los «cambios aleatorios» que puedan producirse en diversas partes del mundo a raíz del experimento.

El Centro del Sexo y la Cultura, con base en San Francisco, ha registrado ya varias convocatorias de orgasmos globales desde principios de los 90, aprovechando el tirón de internet. Pero en todas las ocasiones anteriores, la llamada colectiva estuvo vinculada exclusivamente al placer. «Aunque vincular el placer a la paz es lo más natural», precisa la sexóloga Carol Queens, directora de Good Vibrations, también en San Francisco: «Si experimentas placer, no estás envuelto en una conducta agresiva y destructiva».

Paul Reffell, el coorganizador de Orgasmo Global por la Paz, afirma sin embargo que la aproximación de los hombres al sexo ha tenido históricamente mucho que ver con su modo de hacer la guerra, y viceversa: «Mi misil es más grande que el tuyo».

Paul Reffell y Donna Sheehan están embarcados en otra misión, si acaso más imposible: redefinir los roles del hombre y la mujer para darle la vuelta al mundo. Apoyados en las teorías de la selección sexual de Darwin, los dos reivindican la capacidad de la mujer para ocupar el asiento del conductor. «La igualdad entre la mitad masculina y la mitad femenina de la Humanidad es la llave para un mundo pacífico».

LO DICHO Y HECHO

«La energía orgásmica y la intención consciente pueden tener un efecto mayor que las plegarias»

1930: Nace Donna Sheehan. 1951: Nace Paul Reffell. 2002: Crean la asociación pacifista 'Baring Witness', que recurre al desnudo como forma de protesta contra la guerra. 2005: Publican 'Redefining Seduction', una llamada a las mujeres para que den el volantazo en las relaciones de pareja. Preparan un «documental evolucionario» inspirado en las ideas del libro. 2006: Lanzan la convocatoria del Orgasmo Global por la Paz.

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