La novia de papá, de Anna R. Alós en El Mundo de Barcelona
SEXO EN BCN
Hace unos días pude disfrutar de la ciudad fantasma en que se convierte Barcelona en una semana de puente. Gozaba de las ausencias y de unos berberechos con una amiga-socia de mi club, el SYC (Síndrome del Yogur Caducado), lo que significa que no hubo más tercero en la ruptura de nuestras parejas que el propio agotamiento.Sonó el móvil de Rosa, mi amiga. Era su ex marido desde hacía ya 10 años, tipo correcto con el que mantiene una excelente relación. Resumo la conversación:
-Soy Jaime -dijo él.
-Ya -contestó ella-. Dime.
-Llamo para decirte que tengo media pareja. No quiero que te enteres por ahí.
A Rosa se le iluminó la cara.
-Muy considerado -le dijo-. Lo de media pareja, ¿qué significa?
-Pues eso. Y estoy un poco nervioso por cómo contárselo a los chicos.
Se refería a los dos hijos de ambos.
-Me parece -dijo ella- que puedes hacer con tu vida y tu entrepierna lo que te apetezca.
-Ya sé, pero es que viene a vivir a mi casa y no sé cómo decírselo a mi madre.
-Eso, querido, ya es otro cantar. Los chicos, si te ven feliz estarán encantados. Lo de tu madre va a ser más que duro. Tampoco es tan necesario que se la presentes, ¿no te parece? Hazlo por ella, por tu novia.
Colgaron. Rosa me dijo: «Jaime tiene novia y se va a vivir con él. Es rusa, tiene cerca de los 40 años, no tiene hijos, trabaja de camarera o algo similar y la ha conocido en el barrio. Parece feliz».
-¿Cómo sabes todo eso -me sorprendí- si no has hecho preguntas?
-Verás: es ella la que se instala en casa de él, lo cual significa que la chica no tiene demasiado arraigo a su propia casa o carece de ella; tiene cerca de los 40 porque a Jaime no le van las veinteañeras ni él a ellas; si tuviera una vida profesional exitosa no compartiría gastos con Jaime, simplemente saldría con él; si tuviera hijos, él no hubiera aceptado la convivencia; y si Jaime hubiera tenido que esforzarse en desplazarse más de 200 metros para seducirla, esto no hubiera sucedido.
Yo estaba anonadada. «¿Y lo de rusa?», pregunté. «Si las circunstancias expuestas correspondieran a una chica de aquí, Jaime ni la tendría en cuenta. Es de los que huyen de los problemas. Además, el pánico que he detectado por presentársela a su madre, racista convencida, me lo confirma». Ayer Rosa llamó: «Confirmado. La novia de papá es ucraniana (casi acierto), 38 años, camarera (no le convalidan su título de Derecho), sin hijos y la ha conocido en el bar de debajo de su casa». Mi amiga Rosa no es bruja; tiene sentido común, intuición y ata cabos. Estoy por montarle un consultorio.
anna.alos@yahoo.es
© Mundinteractivos, S.A.
