¿Qué le ocurre a un valor que lo mismo cuesta 30 euros que 8 euros en sólo siete meses? La respuesta puede ser una mezcla de especulación, inmadurez del mercado e incertidumbre.

Eso es lo que le ha pasado a la tonelada de dióxido de carbono (CO2), un activo que cotiza en el mercado europeo creado en enero de 2005 para ayudar a las empresas a cumplir el Protocolo de Kioto, el acuerdo internacional de lucha contra en cambio climático. Las compañías acuden a este mercado para adquirir créditos de CO2 y, así, ajustarse a los límites asignados por sus Gobiernos en los planes de Kioto.

Bajada de la cotización

En las últimas dos semanas, el derecho de emisión (equivalente a una tonelada de CO2) ha pasado de cotizar en el entorno de los 12 euros a tocar su mínimo histórico en 8 euros y a valer en el mercado 8,7 euros, según el cierre de ayer. Éste es el precio al que las compañías están pagando los créditos de contaminación que necesitan para ajustarse a sus obligaciones de Kioto, con el compromiso de recibir estos títulos en el primer periodo del mercado de CO2, que acaba en 2007.

La bolsa europea de gases tiene una capitalización de 18.000 millones de euros, con un negocio que mueve 1.000 millones de toneladas de CO2, de acuerdo con las estimaciones de la firma noruega PointCarbon. Los analistas de Morgan Stanley valoran este mercado en entre 25.000 y 30.000 millones de dólares (19.400 y 23.300 millones de euros). Por lo tanto, la bolsa europea equivale a entre el 3,5% y el 4,5% de la capitalización del Ibex 35 –las 35 mayores firmas de la bolsa española valen 515.340 millones de euros–.

Morgan Stanley considera que este parqué tiene “futuro a largo plazo”, incluso pese a las incertidumbres que le rodean, ya que tiene posibilidades de crecimiento y hay una constante entrada de nuevos participantes.

Estos dos factores forman parte de los ingredientes del cóctel que explica la reciente caída de la cotización del CO2. Mientras es posible que empresas estadounidenses visiten Europa para comerciar con contaminación (en California ya existe una bolsa de gases), el número de agentes europeos inmerso en el mercado duplica hoy el tamaño de enero de 2005, cuando arrancó este parqué.

“Algunos analistas achacan la caída del precio a una inundación de CO2 desde los países de Europa del Este”, apunta Larry Philp, director de la firma CO2 Spain. PointCarbon, por su parte, detecta “un número creciente de participantes en el mercado europeo”, que en su mayoría son utilities, grandes bancos de inversión y compañías industriales.

Además, la Cumbre de Cambio Climático de la ONU, que finalizó en Nairobi (Kenia) hace una semana, sentó las bases para el diseño de un acuerdo Kioto II, que fijaría nuevos compromisos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero a partir de 2012. Así, si Kioto tiene futuro, la bolsa de CO2 también lo tendrá. “Ante la perspectiva de que más países asuman Kioto, puede haber más participantes en la bolsa europea o en un hipotético mercado internacional, lo que aumentaría la oferta de derechos de emisión y explicaría que baje el precio”, señala un analista.

Y, por supuesto, según Javier Tordable, de la firma SendeCO2, “la bajada espectacular del precio del petróleo y, no tan espectacular del gas y la electricidad” también está afectando. Un crudo más barato influye en que el gas reduzca su coste y en que, por lo tanto, puedan impulsarse los ciclos combinados, lo que ahorra a las empresas compras de derechos de CO2.

Una duda más: ¿Necesitan las empresas europeas tantos derechos de emisión como dicen? Como apunta Philp, “hay dudas sobre el grado de rigor de los Estados miembro en sus planes nacionales de asignación”.

Otros títulos más caros

En este contexto, se explica que sólo descienda el precio de los derechos de emisión a corto plazo (para adquirir créditos hasta 2007). En cambio, la cotización de los derechos de emisión a largo plazo no se ha recortado y se mantiene en un precio de 15 euros. Son los derechos de CO2 que las empresas compran para recibir en el segundo periodo del comercio de emisiones, que arrancará en 2008 y que se extenderá hasta 2012.

Ahora, falta por ver si el mercado se cree o no los segundos planes de asignación, que los Estados miembro empezarán a presentar de forma definitiva a partir de la próxima semana. España presenta hoy su plan de 2008 a 2012 en el Consejo de Ministros.