«Lo que inspira sus acciones no es la política ni la ideología, sino el afán de conservar sus cargos»
El conflicto que atraviesa el Partido Comunista de Asturias, enfrentado con la dirección federal del PCE por la anulación del último congreso de los comunistas asturianos y la apertura de un expediente disciplinario a su secretaria general, es seguido desde Madrid por un espectador de excepción. Santiago Carrillo Solares, líder de los comunistas españoles durante más de dos décadas, se mantiene informado de lo que sucede con sus antiguos compañeros de partido en el Principado y ve muchas similitudes entre esta situación y la que derivó en su marcha de la organización en la década de los 80. Y al igual que entonces, no ahorra críticas contra los máximos responsables del PCE, a quienes achaca un proceso que le parece tener visos de pretender la liquidación del partido asturiano. Por el contrario, no duda en elogiar a la parte asturiana del conflicto, encabezada por Noemí Martín.
-Aunque ya hace mucho tiempo que no está vinculado al partido, ¿está al tanto de lo que sucede en el comunismo asturiano y el enfrentamiento del PCA con la dirección federal?
-Tengo razones para contemplar con simpatía la actividad de los comunistas asturianos. Han conseguido mantener un partido consolidado, están participando en el Gobierno de Asturias. Mi relación con ellos no es orgánica, pero veo con simpatía su trabajo. Sobre el enfrentamiento del que me habla, no comprendo lo que está sucediendo en este momento. Es algo muy similar a lo que ya me sucedió a mí cuando se produjo mi exclusión, junto a la de dirigentes del partido del País Vasco, Comunidad Valenciana, Galicia y muchas provincias y ciudades.
-¿Cómo fue entonces la actuación de los máximos responsables federales del partido?
-Cuando se nos excluye, desde Madrid se nombran otras direcciones y, como Madrid tiene el derecho sobre el nombre y los locales del partido, esas direcciones nuevas impuestas desde arriba son las que toman el nombre del partido en esas comunidades. Con la consecuencia de que en algunos lugares, como Galicia, todos los que hasta ese momento eran los principales representantes del PCE tuvieron que presentarse a las elecciones bajo unas siglas nuevas, que a la gente le sonaban rarísimas. Y si ya era una plaza difícil, aquello supuso la práctica desaparición del comunismo.
-En Asturias el nombre y la sede también pertenecen al PCE. ¿Cree que podría pasar algo similar a lo que sucedió entonces?
-Sí, porque el procedimiento es el mismo. Me parece que, igual que aquello fue un golpe que desbarató seriamente lo que era el partido, ahora da la impresión de que es como si quisieran dar la puntilla al PCA.
-¿Quiénes son, concretamente, quienes le quieren dar la puntilla?
-Hombre, el secretario general es Frutos y el presidente ejecutivo, Alcaraz.
-¿Y por qué?
-Desgraciadamente, me parece que lo que inspira estas acciones no es la política ni la ideología, sino el 'modus vivendi', el afán de conservar los cargos.
-¿Qué opina de los dirigentes del partido y de Izquierda Unida en Asturias, Noemí Martín y Jesús Iglesias?
-Los conozco personalmente, he estado en un mitin en La Felguera con ellos, y en conferencias, así que he tenido ocasión de hablar con la secretaria general del partido. Y mi opinión es que se trata de personas honestas, que quieren trabajar y que están animadas de buena voluntad. Son gente que, con Gaspar Llamazares, tratan de darle a Izquierda Unida un peso más importante.
-Desde la experiencia de haber pasado por un proceso muy similar, como antes comentaba, ¿qué les recomendaría ante una situación de enfrentamiento con la dirección federal como la que ellos viven en estos momentos?
-Yo no quiero dar consejo alguno, por mi parte sería una irresponsabilidad, pero pienso que tienen razón.
-Lo que no tienen es la propiedad de las sedes del Partido Comunista, ni sus símbolos, ni el propio nombre, como sucedió en el caso de Galicia que usted mencionó. ¿Corren el riesgo de perder todo eso?
-Corren el riesgo, pero cuando se defiende una posición política que se considera justa, y se defiende honestamente, es difícil pedirles que cedan ante posiciones arbitrarias y que violan los principios democráticos por los que debe regirse un partido hoy.

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