EL RUNRÚN

Albert Buendía fue el primero en hablarme del Sipadais, pero otros lectores corroboran su relato. Sostiene Buendía que hubo en el Maresme una pintada enigmática a finales de los sesenta que nadie ha podido nunca descifrar. La ubica en una de esas pequeñas construcciones, entre búnker y barraca, que hay en las zonas desiertas de la playa. En este caso concreto, entre las playas de Premià y El Masnou. Sostiene Buendía que la pintada completa rezaba y que estaba escrita a brocha gorda, porque todo esto sucedía antes de la era del spray. Y también en una época en que las pintadas solían tener una intencionalidad menos, digamos, lúdica. Aludían a la dictadura, al trío LAE (llibertat, amnistia & estatut d´autonomia), a Pujol encarcelado, a los trabajadores, a la liberación sexual. En fin, que la invitación a dedicarse a un juego ignoto incluso podría ser vista como un mensaje en clave, aunque tal vez simplemente se refería a algún invento que no cuajó. El Maresme fue el centro neurálgico desde donde se proyectaron juegos tan famosos como la Magia Borrás o las diversas versiones del Monopoly. ¿Por qué no podría ser el Sipadais un juego que no pasó del prototipo?

No sé qué misterioso azar ha activado en el cerebro del señor Buendía esta evocación. Tal vez una charla o un paseo. Lo cierto es que cuatro décadas de extrañeza se han visto incrementadas por un detalle imposible de prever hace sólo cuatro días. Porque de repente Buendía se da cuenta de que vivimos en la era de la información, se lanza a la red y comprueba, sorprendido, que la palabra Sipadais - ni sypadais ni sipadays ni similares- no figura en ninguna entrada de los millones de páginas que componen internet. Es decir, que es palabra ajena al vasto reino del dios Google. Ante lo excepcional del caso, decide lanzar un SOS por diversas vías para ver si alguien sabe qué demonios era el Sipadais. Desde verbalia. com lo divulgamos y aprovechamos para solicitar más palabras vírgenes de red, cosa que creíamos harto difícil. Yno. En pocas horas nos llenan el foro de términos botánicos que, hasta entonces, no figuraban en ninguna web: aixadic, bordimany, destrompassacamins, fumiliterra, menjamallol, quitxaire, segamurgó, terrafríjol, virumbelles, xúrdiga...O busquen hepaticocolangiocolecistenterostomía. Es una enfermedad, se lo garantizo, pero no figuraba en la red hasta que un lector la introdujo en nuestro foro. Y ahora yo la introduzco en este artículo que también estará en la red. El efecto perverso de una convocatoria así es que, al cumplirla, todas las palabras propuestas dejan de ser ajenas a la red y pierden la virginidad ante el dios Google.

Lo mismo ha ocurrido con Sipadais.Diversos comunicantes, como Jordi Boixadós, certifican haber leído la enigmática pintada mientras conducían por la N-II, entre Premià y El Masnou. A todos llamaba la atención y nadie supo nunca qué era. Otros descubren Siadapis (Sipadais leído del revés) en páginas de paleontología. Podrán comprobar que ahora Sipadais ya tiene presencia en la red, pero su enigma sigue irresuelto. Ésa es la gran diferencia entre erudición y sabiduría. En la era de la información, la carencia principal es la sabiduría. Falta criterio. ¿Será eso el enigmático Sipadais?