Chomsky: “Es un mito que Estados Unidos sea una economía capitalista”, de Juan Llobell en Expansión
Cuando el presidente Hugo Chávez aprovechó recientemente la tribuna de oradores de la ONU para recomendar la lectura del último libro –Hegemonía o Supervivencia– del iconoclasta profesor y martillo de los republicanos Noam Chomsky, la obra, que dormía plácidamente en los sótanos de las librerías, saltó de la posición 26.000 a la sexta en el ránking de ventas de Amazon.
Pero Chomsky –77 años– no necesita de la publicidad ni de la verborrea de Chávez. Es uno de los intelectuales más famosos del mundo –el más importante vivo, según The New York Times–, si bien muchos –The Wall Street Journal, entre ellos– consideran que Chomsky debería haberse ceñido a la lingüística, donde es toda una autoridad, y no buscar sentar cátedra en temas de política exterior.
Sus críticos dicen que suele adentrarse por territorios pantanosos sin conocimiento de causa y con trasnochadas ideas de izquierdas. Cierto o no, el profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) es un acérrimo crítico de Bush al que le gusta opinar de todo, incluida la economía. Sostiene que “la presidencia de Bush será recordada por la historia como una etapa siniestra” y que las políticas del inquilino de la Casa Blanca tendrán “consecuencias que perdurarán durante mucho tiempo”.
La actual Administración, prosigue, “ha aumentado sustancialmente el peligro de guerra nuclear, de catástrofe medioambiental y de terrorismo”. Y, en el campo nacional, “ha creado una gran carga fiscal [la deuda presupuestaria] que tendrán que soportar las generaciones futuras”.
Irak le quita el sueño. El pensador sostiene que el conflicto iraquí “es una de las peores catástrofes militares de la historia”. Y añade con sorna: “No puedo imaginarme un caso similar; hasta los nazis tuvieron menos problemas ocupando Europa”. ¿Cómo se sale del atolladero? “No es fácil salir del país árabe (...) Pero hay una razón importante de por qué Estados Unidos no puede irse y no es la que se da oficialmente: un Irak soberano, más o menos democrático, sería una pesadilla para Estados Unidos.
Estaría dominado por los chiítas, que mejorarían sus relaciones con Irán y las regiones chiítas de Arabia Saudí.” Así que, en su opinión, no sería descabellado imaginarse “una suerte de alianza chiíta dominando la mayor parte de las reservas de petróleo del mundo”. Le parece positiva, sin embargo, la alianza de civilizaciones propuesta por el presidente Zapatero. “El diálogo de civilizaciones tiene mucho sentido” para impedir que estalle el polvorín de Oriente Próximo.
Volviendo la mirada al interior de la superpotencia, afirma con convicción que los norteamericanos están “tremendamente insatisfechos”. El sistema político “apenas funciona. La mayoría de la gente no tiene ni idea de las posiciones de los candidatos en los asuntos políticos y no por falta de interés o estupidez sino porque no consigue averiguarlo. Las elecciones se conducen como si fueran anuncios televisivos”, afirma. Por eso concluye que Estados Unidos es “una democracia formal que no funciona (...) en la que la oposición es una ilusión”.
Según Chomsky, tampoco es cierto que la superpotencia sea el epicentro del capitalismo mundial ni el edén para las empresas. “Que Estados Unidos es una economía capitalista no es más que un mito. El corazón del dinamismo de la economía norteamericana es el sector público. Todo el mundo lo sabe. ¿De dónde proceden Internet, los ordenadores, la biotecnología...? Vienen fundamentalmente del dinamismo estatal. Así que yo no utilizaría el término capitalismo [para describir el sistema económico]”.
