El clan Masaveu, aparte de su archiconocida "discreción", tenía la costumbre de no mezclar los negocios y la política, ni en público ni en privado, y puede decirse que esa política de no enredarse con los políticos, no sólo condujo a esa familia a la posición económica que es más que sabida, sino que además, esa actitud fue muy beneficiosa para su imagen ante la sociedad en la que obtuvo históricamente sus plusvalías. Ahora está claro que todo es diferente, y cómo haya decidido conducir los asuntos de este grupo el nuevo gestor responsable de las iniciativas de esta familia no es asunto que forme parte de nuestro ámbito de opinión, salvo en lo que pueda afectar a las cuestiones de interés general que preocupan a los ciudadanos en estos días en los que la confusión entre la política y los negocios ocupan las primeras páginas de la prensa española con singular intensidad.

El País de hoy, dedica una amplia información a las relaciones entre política y los negocios, y por primera vez empieza a dejar traslucir, dentro de su línea editorial que está evolucionando a lo largo de estas últimas semanas, que la debilidad financiera de los partidos políticos y la falta de rigidez de su comportamiento, tiene que ver con una situación en la que sin duda sus dirigentes son los principales responsables, puesto que ellos son sin discusión los que tienen el encargo democrático y la misión constitucional de velar por un interés general que tienen más que descuidado. Dice este periódico lo siguiente, al presentar en su sección de Nacional una encuesta con políticos, a los que se piden soluciones para el problema: La corrupción urbanística se ha convertido en una pesadilla para los partidos políticos ante casos que han salpicado a cargos públicos hasta el punto de forzar varias dimisiones en los últimos meses. EL PAÍS ha pedido propuestas para combatir el problema a los candidatos a alcaldes y presidentes autonómicos de alguno de los lugares donde se han producido casos de corrupción. Las principales recetas pasan por un mayor control y vigilancia para que se cumplan los planes de urbanismo (PGOU) y que no se recalifiquen terrenos rústicos al margen de éstos, mejorar la financiación de los ayuntamientos, una gestión compartida del urbanismo entre la Administración central, autonómica y local, y códigos éticos más exigentes en los partidos.

En julio del año 2002, se supo públicamente, que las inversiones que el Grupo Masaveu tenía planificadas en Aboño, no se acometieron, con lo que trasladaron las inversiones que tenían previstas a La Robla, porque la Junta de Castilla y León había ofrecido a este grupo el apoyo financiero que el Principado le había negado para desarrollar sus inversiones: Cementos Tudela Veguín, del grupo Masaveu, tenía previsto realizar una inversión de más de 120 millones de euros (algo más de 20.000 millones de pesetas) para una ampliación en su planta de Aboño, pero, ante las dificultades surgidas en Asturias para llevar a cabo el proyecto, lo hará en La Robla (León). La opción de Aboño se venía barajando desde los últimos tres años como la más adecuada para la ampliación de la capacidad productiva de la compañía, pero, ante las trabas encontradas y la falta total de respaldo de las autoridades regionales, el grupo cementero asturiano se decidió por la localidad leonesa. Dos fueron los motivos fundamentales de este cambio de localización. Por una parte, el crecimiento experimentado por el consumo de cemento en el mercado castellano-leonés, que es uno de los mercados en los que opera el grupo asturiano y, por otro lado, la favorable acogida que tuvo el proyecto entre las autoridades de Castilla y León.

El fallecimiento de Elías Masaveu en mayo del año pasado, cambió totalmente los modos y las maneras de gestionar los asuntos de esta familia. La ausencia de relaciones entre el grupo y los dirigentes políticos asturianos dio un giro radical, y ahora, tanto el delegado del Gobierno, Antonio Trevín Lombán, como el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, los dos con reconocida afición y gusto por las relaciones con la grandes fortunas, tienen una sorprendente familiaridad con Fernando Masaveu, el lider del grupo, que comenzó a escenificarse públicamente este verano, con una cadena de acontecimientos que a nadie pueden pasar desparcibidos, pues todos ellos tienen su corolario urbanístico.

El primer proyecto urbanístico que se dio a conocer públicamente, de la gran cadena de operaciones que saltaron a la actualidad tras el fallecimiento de Elías Masaveu, fue la urbanización prevista en la rasa de Luces, en Colunga, con dos hoteles, un campo de golf y residencias de lujo, un proyecto conflictivo que ha venido a crear importantes resistencias en Villaviciosa, concejo que comparte junto con Colunga el desarrollo de la actuación. La prensa ya se hacía eco, en julio, de las dificultades que eran más que previsibles, pues se trata de una idea que se pretende desarrollar en terrenos de propiedad comunal: "a pesar de las esperanzas puestas desde Villaviciosa para sacar adelante este campo de golf Martínez Cobián reconoció la dificultad que conlleva, ya que buena parte de los terrenos en los que se quiere desarrollar son comunales".

El propio Areces quiso dejar bien clara su querencia, su afecto y su extraña familiaridad con el nuevo lider de este grupo familiar que trasladaba sus inversiones a nuevos proyectos urbanísticos, apareciendo personalmente de visita en la fábrica de cementos de Aboño, dos años después de haber roto sus negociaciones con esta familia, que en ese momento comenzaba a volcarse en negocios de carácter urbanístico con los que hasta entonces había mantenido un celoso muro de discreción. En La Nueva España del pasado 26 de julio, Areces se fotografiaba junto con Fernando Masaveu en Aboño, y los vecinos de Xivares y el Alto Aboño, que veían peligrar el futuro de su urbanización y sus núcleos tradicionales, ante el desmonte de la playa de Peña María, iniciaron sus movilizaciones, a la vista de lo que se venía encima, con una primera protesta en la playa de Xivares que alcanzó un gran eco; una protesta, ésta, que el presidente afirmó públicamente desconocer. Desde ese momento, todo han sido parabienes y besalamanos entre Areces y Masaveu, Masaveu y Areces, hasta rozar cotas de sorprendente mal gusto.

Pero la evidencia del tremendo cambio de actitud de este grupo, la auténtica crisis de imagen, llegaría sólo cuatro días después de la fotografía de Areces y el cabeza del grupo cementero en Aboño, cuando se divulgó, por parte de La Nueva España, la noticia de que la familia asturiana había comprado una urbanización llena de pleitos y que se ha convertido en todo un símbolo de la lucha ciudadana contra la especulación inmobiliaria y los abusos de una administración puesta al servicio de los particulares. El 30 de julio pasado, el diario La Nueva España, afirmaba que el Grupo Masaveu había adquirido La Talá en 36 millones de euros. La indefinición total, la ausencia de desmentidos y declaraciones por parte de la familia, así como los rumores de todo tipo, acompañaron la divulgación de una noticia que se vio acompañada después de actuaciones regionales y municipales tan incomprensibles como la ejecución por sorpresa de una obra brutal en el entorno de esta conflictiva urbanización, con la construcción de una carretera de acceso a la misma que cortaba el Camino de Santiago del oriente de Asturias y dejaba incomunicadas varias caserías y explotaciones agropecuarias sin solución posible.

Ese mismo verano, Paz Fernández-Felgueroso, que no podía ser menos que Antonio Trevín y Álvarez Areces, también daba a conocer públicamente nuevos negocios urbanísiticos con este grupo, y también, cómo no, en zonas especialmente conflictivas, con protestas vecinales tan duras como las de Aboño, Llanes o Luces. En este caso, la nueva ocurrencia que se presentaba en la Feria de Muestas de Asturias, por parte del Grupo Masaveu, era construir una gigantesca torre en la urbanización de Poniente, un desarrollo urbanístico, contra el que hay un duro enfrentamiento vecinal y social, desde que lo iniciase Areces como alcalde, con su iniciativa para desmantelar los astilleros, y construir sobre sus solares un espectacular frente de viviendas de lujo, una operación que comenzó con la construcción de los edificios-barco que construyó allí el Grupo Progea (Progea hoy en elconfidencial.com), ligado a Izquierda Unida, y que esta semana encuentra su momento más conflictivo, con la gran manifestación que va a producirse el miércoles en Gijón -a las 7:30 en la plaza del Humedal- contra el procesamiento de los dos líderes sindicales, Juan Manuel Martínez Morala y Cándido González Carnero, que con su resistencia al desmantelamiento de los astilleros gijoneses, son el mayor obstáculo para la urbanización de la zona.

El pasado día 14 fallecía en Oviedo Cristina Masaveu, la mayor accionista del Grupo, y su murte impedía una reunión entre Areces y Fernando Masaveu que estaba prevista para ese mismo día. Tan sólo tres días después, Fernando Masaveu acudía a la presidencia a prestar su extraño rendibú -en tales circunstancias más extraño todavía- al presidente, una actitud muy comentada en los ambientes políticos y sociales, y hasta el propio diario La Nueva España se hizo eco de esa sorpresa. Y de la reunión, ¡cómo no!, salía la decisión de este grupo de construir un buque cementero en el recién privatizado astillero de Izar, ya saben, el mayor solar de la bahía, que todavía esta primavera protagonizó grandes movilizaciones sociales en Gijón, una operación que ha causado estupefacción en los expertos, por las sospechas que despierta el desequilibrio de encargos entre unos astilleros que pareces estar sometidos a una voladura controlada, puesto que Izar ha sido comprado por un empresario de Vigo que tiene sus propias instalaciones en capilla, y que a su vez forma parte del grupo titular de los astilleros de Naval Gijón, de los que se espera un inminente anuncio de final de las actividades.

Y en esas andamos. La Nueva España y El Comercio están nuevamente enzarzados en los dimes y diretes habituales sobre el oriente de Asturias, esta vez a cuenta de La Talá, y cómo no, del Grupo Masaveu, convertidos ya en permanente motivo para la especulación periodística, cuando no para el cachondeo, con filtraciones interesadas, unas veces manejadas por Trevín, y otras por Areces, como la que este sábado atribuía esta vez en El Comercio la compra de La Talá al Grupo Nozar, que aparecía nuevamente asociado a Masaveu en la información de esta pintoresca manera: En la promoción de La Talá también participará el grupo Masaveu. La familia asturiana, titular de una de las mayores fortunas del país, es dueña junto con Nozar de una de las marcas más prestigiosas del mercado vinícola español, la bodega Aalto, de Ribera del Duero, tras haber adquirido a principios de este año el 80 por ciento de sus acciones.

Ayer, la activa Asociación AVALL, organización que lucha contra la corrupción inmobiliaria destada en Llanes desde que hace quince años Trevín iniciase su reinado en la zona, nos hacía llegar un comunicado, parte del cual se puede leer en La Nueva España de hoy, que hacía una consideración llamativa: Que La Tala pertenezca al Grupo Masaveu o al ultimo de los mendigos de España, es indiferente desde el momento en que ambos, como el resto de los españoles, están obligados a cumplir y respetar la misma ley. AVALL anunció ayer, que a partir de ahora, va a advertir claramente de que su lucha se va a encaminar a conseguir que los compradores de La Talá se enteren de que en un futuro no muy lejano se puede llegar a esas demoliciones recomendadas por Antonio Vercher, Fiscal de Medio Ambiente y Urbanismo, como una manera de combatir la urbanización ilegal promovida por el maridaje entre la política y los negocios, un maridaje que en Asturias encuentra ahora, en el Grupo Masaveu, un ejemplo nuevo e inusitado, con esta sorprendente colección de casos que concitan una impresionante oposición social y vecinal, y no poco escándalo. Los que compren en La Talá que no lloren después, por haber comprado un montón de pleitos

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