Sectores del socialismo madrileño acusan al líder del PSM de haber pactado con Zapatero el apoyo a su candidatura, a cambio de aceptar las injerencias del PSOE.
“El socialismo madrileño siempre se ha caracterizado por ser revoltoso, pero ahora está muerto y eso es mucho peor”. Es la reflexión de un destacado miembro de la federación socialista madrileña, que refleja el estado de indignación en que el nombramiento de Miguel Sebastián como candidato a la Alcaldía de Madrid ha sumido a algunos sectores del Partido Socialista de Madrid (PSM). Entre ellos, los denominados acostistas, el sector minoritario con más fuerza en partido –aglutina a cerca del 40% de los militantes y presta su apoyo de forma puntual al secretario general, Rafael Simancas–, y los socialdemócratas, que en el último Congreso de la federación obtuvieron el respaldo de en torno al 20% de las bases. Tampoco los simanquistas –núcleo de apoyo de Simancas– han aceptado de buena gana la imposición de Ferraz, aunque, según fuentes de la federación, han decidido cerrar filas en torno a su cuestionado líder.
A pesar de haber aterrizado de la manera en que lo ha hecho, lo cierto es que dentro de la federación nadie culpa a Sebastián de lo sucedido, sino a Simancas, que ha aceptado las injerencias en Madrid de la Ejecutiva Federal sin tener en cuenta la opinión de los militantes. “Nos ha quedado la sensación de que no pintamos nada, nos estamos acercando a los bajísimos niveles de democracia interna del PP”, opina un ex dirigente del socialismo madrileño.
La tesis que circula entre los sectores críticos del PSM es que Simancas pactó con el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, que Ferraz apoyaría su candidatura para la Presidencia de la Comunidad de Madrid a cambio de dejar manos libres al aparato federal del partido en la búsqueda de un candidato a la Alcaldía madrileña que pudiera plantar cara a Alberto Ruiz-Gallardón. El control del PSOE sobre la candidatura de Sebastián debía ser total. Su campaña electoral será coordinada por el equipo de José Blanco. El candidato contará, además, con un despacho en Ferraz.
Simancas fue ampliamente cuestionado por los militantes después del tamayazo y tras perder la repetición de las últimas elecciones a la Comunidad de Madrid. No obstante, la Ejecutiva Federal mantuvo su apoyo al líder madrileño. Ese respaldo seguirá en vigor al menos hasta las próximas elecciones autonómicas y municipales de 2007. Obtener un buen resultado en Madrid es primordial para el PSOE si quiere revalidar su triunfo en los comicios generales de 2008. En el caso de que Simancas salga nuevamente derrotado, pocos dudan en el PSM de que, en el próximo Congreso –que se celebrará dentro de aproximadamente dos años–, Ferraz defenderá un cambio de líder y finiquitará el periodo de gracia del que ha disfrutado Simancas.
En cuanto a Sebastián, en el seno de la corriente crítica de la formación sobrevuela la sensación de que no conseguirá ganar las elecciones, en primer lugar, por su escasa popularidad y, en segundo lugar, por su falta de experiencia en materia de política municipal.
No obstante, muchos de estos críticos esperan que los resultados electorales sirvan al menos de revulsivo para forzar un cambio en la dirección del socialismo madrileño.

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