La Coctelera

Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

19 Noviembre 2006

Nuevas formas de vida en la calle del Cristo, de Enric Juliana en La Vanguardia

CUADERNO DE MADRID

Bajando por la calle del Cristo el Ayuntamiento de Seseña no tiene pérdida. Ahí está la casa municipal, feúcha, subalterna e impregnada de esa leve tristeza que caracteriza el radio sur de Madrid. Una lápida de la primera transición recuerda, sin distinción de bandos, a todos los vecinos muertos en la Guerra Civil, que fue cruenta e innovadora en este rincón del páramo. En octubre de 1936, los republicanos improvisaron en Seseña una nueva táctica con los tanques recién llegados de la Unión Soviética: ataque en punta de lanza con la infantería detrás de los carros. Cuenta el historiador Anthony Beevor que el ensayo falló porque las tropas de Líster, mal orientadas, se retrasaron. Los moros de Franco recibieron lo suyo, pero también innovaron al descubrir que los forros de goma de los T-26 podían incendiarse con las botellas de gasolina ideadas en Finlandia con el nombre de Molotov. La batalla fue rusa.

Por la calle Cristo bajó el lunes pasado la manifestación de los Mil. Albañiles, peones y oficinistas de Paco el Pocero se concentraron ante el Ayuntamiento para exigir al alcalde que suelte las licencias y deje de tocar las narices al más galdosiano de los nuevos ricos españoles. Manuel Fuentes Revuelta, el alcalde, miró a la turba y dejó caer una sentencia neorrealista, dura como los correajes de Enrique Líster: "Hoy es un día negro para el movimiento obrero". El señor Fuentes Revuelta, 48 años, vecino de Seseña de toda la vida, trabaja de metalúrgico en Getafe y pertenece a Izquierda Unida. Elegante, pulcro como los obreros de antes, comparece ante la prensa con chaqueta, camisa blanca y corbata. Ajeno a la estética barcelonesa del Capità Enciam, seguramente no se siente culpable de las penurias de los osos polares en la Antártida recalentada, pero ha llegado a la conclusión de que el crecimiento de su pueblo debe tener un límite.

A Francisco Hernando Contreras, 57 años, le llaman el pocero porque uno de sus primeros negocios consistió en sacar la tierra sobrante de la construcción de alcantarillas. Antes de eso, se lo pasó mal. Muy mal. Se crió en las viviendas pobres del barrio madrileño de Tetuán, no fue a la escuela, supo lo que es el hambre, vendió trapos por las calles de Vallecas, deambuló por los mercadillos y puso pie en la próspera industria del ladrillo al ser contratado para llenar cántaros de agua en unas obras de Moratalaz. De tanto ir con el cántaro a la fuente, Paco ideó el negocio de las alcantarillas. Le fue bien. Empujó, forcejeó y comenzó a hacerse rico. Hizo amigos, por tanto. Aunque sus conexiones con el poder municipal nunca han sido plácidas - hace quince años fue multado por advertir al alcalde de Boadilla del Monte de que su crisma corría peligro si le paralizaba una planta hormigonera- en marzo de 2004 Eduardo Zaplana, ministro en funciones, le entregaba la medalla al trabajo en su modalidad de plata. Por aquel entonces, alcanzada la edad madura, ya se había lanzado a la construcción de una ciudad residencial para 50.000 personas en los páramos de Seseña, con el sonriente apoyo de la junta de Castilla-La Mancha, a la sazón presidida por José Bono, socialista a fuer que inquebrantable español.

Paco el Pocero comienza a ser una leyenda de la España zapaterista y metrosexual. Un torrezno en la mermelada. Aunque en Madrid nunca han llamado charnego a nadie, en los rellanos del barrio de Salamanca y en los salones del Círculo de Bellas Artes siempre ha habido cachondeo con las boinas de Paco Martínez Soria. Que si come caviar iraní con pan de molde. Que si su señora madre, doña Filomena Contreras, se pasea en bata guateada por el yate familiar en Palma de Mallorca. Que si ha encargado un barco que dejará pequeño al Fortuna de la familia real. Que si sale a cubierta y llama a los suyos al grito de "¡A jalar!".

El emergente Hernando Contreras tiene estos días dos quebraderos de cabeza: la fiscalía Anticorrupción, espoleada por la proximidad de unas elecciones municipales que bajan turbias, y el alcalde rojo de Seseña. Paco el Pocero y el metalúrgico Fuentes simbolizan la severa contradicción de la turbo-España que, según últimos informes de la Moncloa, tiene fuelle para pasar de 44 a 66 millones de habitantes y convertirse en una Alemania del sur, potente, soleada, inmobiliaria y sostenida por los inmigrantes. Mucha es la verdad que baja por la calle del Cristo: capitales fulgurantes y tremendas luchas de poder, ora sofisticadas, ora garbanceras; enormes putiferios y viejas resistencias. La irrupción de nuevas formas de vida que convocan con urgencia al neorrealismo. Historias del pisito en el sur del Gran Madrid, allá donde los tanques del Quinto Regimiento.

servido por caffereggio sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Lector de artículos de opinión, sobre política y economía, que cree que este mundo podría tener arreglo si dialogásemos más

Estadísticas

Fotos

caffereggio todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera