La Pantoja quiere abrirse, de Camen Rigalt en El Mundo
ULTIMA. TESTIGO IMPERTINENTE
La historia de Marbella se ciñe hoy a las mujeres de Julián Muñoz: la 'una' y la 'otra' Una quiere darle puerta al reo, otra quiere evitar la cárcel Si el juez Torres no se la coge con papel de fumar entrará en la Junta y pasará lista empezando por la Z
Marbella está que se sale. Con el aterrizaje de MayteZaldívar en el calabozo de los juzgados, la operación Malaya ha coronado un capítulo sublime. Todos los personajes del culebrón están ya definidos en sus respectivos papeles: el alcalde que quiso matar al padre después de muerto (Julián Muñoz), el asesor todopoderoso que promovió la moción de censura contra el alcalde que quiso matar al padre (Roca), la alcaldesa rociera que enloqueció de amor por el policía municipal (Marisol Yagüe), la rubia que elevó el peso específico de la calderilla (Isabel García Marcos). Amén de un montón de actores de reparto cuya lista resulta amplísima. Chorizos de bulto, trincones vocacionales, gente.
Sin embargo, la historia de Marbella se ciñe hoy a dos protagonistas que concitan gran interés mediático. Son las mujeres de Julián Muñoz, la una y la otra, según clásica denominación de los melodramas triangulares. A saber: Mayte Zaldívar e IsabelPantoja. La rubia y la morena. La folclórica y la doña. ¿La buena y la mala? (me gustaría que así fuera, porque el maniqueísmo simplifica mucho las cosas, pero en este caso las dos mujeres ejercen de malísimas). Una descubrió el mundo en una barra. La otra, en un tablao. Y ambas comparten el gusto por los bolsos de Prada, los rolex de oro y el gratis total. Una gozada.
El viernes pasado, la prensa se hizo eco de una filtración del sumario malayo según la cual, en abril de este mismo año Julián Muñoz habría hecho llegar a Mayte Zaldívar más de 400.000 euros procedentes de una cuenta en Suiza. El dinero de las bolsas de basura volvía así a adquirir corporeidad. La publicación de esta noticia indignó a Isabel Pantoja, quien a última hora de la tarde del viernes envió al programa Dónde estás corazón, de Antena 3, un comunicado manifestando (anda que no sabe) lo que para muchos era un rebote anunciado: su profunda decepción. «He sido engañada». «Durante tres años he trabajado para mantener a Julián Muñoz y a mi familia», fueron algunas de las declaraciones vertidas por la tonadillera, que finalmente deslizó una reflexión sobre su incierto futuro.
Estaba cantado. Pantoja quiere abrirse. Julián Muñoz, tieso y con el cuerpo apuntalado gracias a la ingeniería del cateterismo, ya no le sirve. Pantoja es muy obvia a pesar de su disimulo, pero los grandes dramas de la Historia han sido protagonizados por personajes obvios, de Mesalina a YokoOno y de CarlotaCorday al Empecinado. Merced a la obviedad de Pantoja, Zaldívar se me aparece, por contraste, como un personaje de rigor intelectual. Sus desfiles de gafas, su envoltorio atigrado y turbulento, su voz abrupta y su actitud resuelta ante la cámara la han convertido en una versión posmoderna de MaríaAngelesMarín, viuda de Gil, el hombre que institucionalizó la corrupción en Marbella.
Zaldívar ha eludido la cárcel gracias a una fianza de 90.000 euros, que son una nadería para alguien que como ella, trasegaba con bolsas de basura llenas de billetes y hoy está acusada de blanquear dinero y fijarlo en sus cuentas corrientes. La ex esposa, presa de un nerviosismo incontenible, guarda silencio mientras la futura ex novia toma la iniciativa para largar. Una quiere darle puerta al reo. Otra quiere evitar la cárcel. Por su parte, el reo vive horas amargas en Jaén. Su tiempo baja cargado de señales premonitorias. Todo puede pasar. Un drama conduce a otro.
La salida de Zaldívar de los juzgados fue un espectáculo sólo comparable a la boda de un ídolo del rock, con decenas de fotógrafos y cámaras de televisión luchando por atrapar una imagen. Pero si resultó vergonzosa la actitud de Mayte Zaldívar, no lo fue menos la del pueblo que, congregado en la plaza pública, gritaba «crucifícale». Todos los pueblos se mueven por mimetismo. Los mismos que aclamaron a Gil son los que ahora condenan a Zaldívar. La gente no entiende de paraísos fiscales. A la gente le duele lo que ve: el reloj de oro, las gafas de sol, el escote atigrado y las apariciones en televisión.
Temblad, temblad malditos
CORRUPCION. EL MUNDO, en su edición digital, ha estrenado una sección que promete. Ladrillo a ladrillo, se titula. A ella pueden dirigirse todos los lectores que conozcan casos de corrupción inmobiliaria. Buena les espera a los compañeros de elmundo.es. A estas horas seguro que ya les han llovido muchas denuncias de propietarios quejosos por goteras y vicios ocultos de construcción. Pero de todos los vicios ocultos, el peor es el que da origen a los demás: el irrefrenable afán de enriquecimiento.
Pueden empezar a tocar madera alcaldes y concejales, constructores, promotores y adictos al ladrillo en sus distintas modalidades. Poceros de La Mancha y Marbella, mallorquines de disimulo y gallegos despabilados. La corrupción inmobiliaria hace estragos en toda la geografía. El juez Torres, que instruye el sumario de la operación Malaya, conoce el alcance del problema y sus dificultades para desentrañarlo. La corrupción es como un manojo de cerezas. Tiras de una y se van las otras detrás. El juez necesita años para desmantelar la trama completa de la corrupción marbellí y sus tentáculos. Si lo hiciera, se llevaría por delante a políticos, jueces, periodistas, empresarios y así sucesivamente. Habría que derribar el Estado y volver a levantarlo. Es difícil, pero merece la pena intentarlo, siquiera para que conste como medida ejemplarizante.
En los últimos días han pasado ante el juez algunos nombres nuevos. El más conocido es José María González de Caldas, que fuera presidente del Sevilla y novio instrumental de Sofía Mazagatos. Torres ha llegado a Sevilla. Si no se la coge con papel de fumar, Torres entrará en la Junta y pasará lista empezando por la Z.
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