Llega a mis manos la edición completa del Libro del Yijing o Libro de los cambios, textos de adivinación chinos que con el tiempo han acabado por convertirse en una especie de manual de filosofía práctica para afrontar las distintas vicisitudes que se presentan en la vida humana. Está editado por el nuevo sello de Jacobo Siruela, Atalanta, con traducción y prólogo del profesor Jordi Vilà, y se incluyen los comentarios de uno de los pensadores chinos más destacados de la historia, Wang Bi (traducidos por el profesor Albert Galvany), que tradicionalmente se suman a este libro. Y llega a mis manos el volumen --y por lo tanto a muchas otras manos catalanas o de personas que viven en Catalunya-- justo en el momento en que decide reeditarse --de ediciones va la cosa-- el pacto de Gobierno tripartito.
La simultaneidad de ambos sucesos en tiempo y espacio puede parecer gratuita, pero tal vez no lo sea, y en realidad constituya una señal que nos indique un camino de reflexión. A fin de cuentas, los caminos de la política son inescrutables, y el Yijing es, sobre todo, una herramienta que pretende darnos pistas para enfrentarnos al futuro estando bien informados. Los chinos, que desde antiguo se acercaban a estos textos, no querían simplemente conocer su destino, sino, sobre todo, establecerlo y tomar las riendas. Solo hay que hacerle la pregunta correcta.
¿Por qué no probar la combinación entre el libro y el tripartito? Es solo un juego. Daño no nos va a hacer. Imaginemos que así averiguamos los problemas a los que se enfrentará el tripartito, o que descubrimos cómo conseguir, con el tiempo, que la mitad de los catalanes, a los que ha resbalado de manera impecable el resultado de las elecciones, se sientan implicados en la próximas, o que gracias al Yijing comprendemos qué va a suponer para todos y todas esta nueva etapa. Hagámosle una pregunta.
Por ejemplo: ¿Qué va a ocurrir con el tripartito y qué debe tener en cuenta su Gobierno para obtener los mejores resultados? La pregunta hay que escribirla en un papel en blanco. Hagámoslo: hay que hacerlo bien.
Luego tenemos que envolver el ejemplar, según se indica, en seda, debemos encender incienso, poner el libro hacia el sur y acercarnos a él mirando al norte --esta es, al menos para mí, la parte más difícil--, saludar con invocaciones ceremoniales e inclinaciones profundas --este episodio tampoco está nada mal, pero todo sea por el tripartito--, serenar la mente --¡cómo, cómo en estas circunstancias!--, concentrase y proceder. (Suerte que previamente hemos apuntado la pregunta en un papel, porque después de todos estos pasos es fácil haberla olvidado).
CON LA pregunta tintineando en nuestra mente, se tiran tres monedas --pueden sostenerse entre las manos o en un recipiente destinado solo a la adivinación--, seis veces, para obtener las combinaciones de líneas que nos llevarán a dibujar el hexagrama completo, correspondiente a la respuesta que buscamos. No cabe duda de que la respuesta debe ser interpretada y que ello depende de la pericia de sus lectores.
En este caso, las monedas --las que yo he lanzado-- dan como resultado el hexagrama número 50. Busco en el Yijing: es el hexagrama llamado Ding --Trípode ritual--, formado por los trigramas Viento y Fuego, del que el libro dice lo siguiente: "Fundamentalmente afortunado y propicio. (La renovación implica desembarazarse de lo viejo, mientras que el trípode ritual implica adoptar lo nuevo. Para adoptar lo nuevo hay que escoger a las personas adecuadas; para cambiar lo viejo es preciso instaurar leyes e instituciones que sean coherentes y claras. Una vez que sea afortunado, el pronóstico será propicio. Trípode Ritual es el hexagrama de la realización del cambio. Si el cambio se produce sin control, sólo se puede esperar desorden. Si las leyes y los principios administrativos se ajustan a las condiciones del momento, el pronóstico es entonces afortunado. Cuando se distingue al sabio del necio y lo noble y lo vulgar ocupan el lugar que les corresponde, entonces el pronóstico también será propicio)".
Y LUEGO EL dictamen explica: "El trípode es un símbolo. Poniendo trozos de madera en el fuego es como se pueden cocinar los alimentos. El sabio prepara los alimentos para poder ofrecerlos en sacrificio a la deidad suprema, y además cocina una gran cantidad de alimentos para poder sustentar al resto de sabios y personas virtuosas". Después, presenta varias imágenes, a saber: "El trípode ha sido volcado y puesto patas arriba. Será favorable retirar todo aquello que pueda causar un bloqueo". "El trípode está repleto: se deberá tener cuidado respecto de hacia dónde se va". "Las asas del trípode han sido cambiadas por completo, y por ello él se aparta de las normas". "Derramando todo el guiso destinado al duque. ¿Cómo se puede confiar en quién hace algo así?" "El trípode tiene asas amarillas y su interior podrá ser llenado". "Las argollas de jade están situadas arriba, lo que significa que la firmeza y la blandura están en perfecto equilibrio".
No me dirán que no es curioso el Yijing, se pille como se pille Por cierto, en el diccionario Shuowen Jiezi, según se informa en las notas de Wang Bi, el Ding o Trípode ritual es "un utensilio de tres patas y dos asas en las que combinar los cinco sabores de los alimentos". Sin más comentarios.
Flavia Company. Escritora.

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