EN nombre del PP, Ovidio Sánchez va a presentar una enmienda a la totalidad de los Presupuestos Generales del Principado para 2007, como corresponde a un partido que representa la alternativa a la actual alianza de Gobierno (PSOE e IU). El presidente del PP ha dicho que los Presupuestos del Principado son continuistas y no queda otro remedio que darle la razón a Ovidio Sánchez: las cuentas regionales son netamente continuistas al destinar un 65% de los recursos al gasto social. Desde que en el año 1999 llegó Álvarez Areces a la Presidencia del Principado, los proyectos presupuestarios están cortados por el mismo patrón. Habría que discutir si el continuismo es un signo positivo o negativo, porque Ovidio Sánchez lo formula como una crítica, pero es probable que los socialistas reconozcan en el continuismo una virtud, un signo de estabilidad.

Para reactivar la economía regional, para crecer por encima de la media del resto de las regiones, el presidente del PP propone hacer que Asturias sea fiscalmente más atractiva suprimiendo el impuesto de sucesiones o eliminando el recargo autonómico sobre el impuesto de la gasolina. Me gusta que el PP elabore su alternativa presupuestaria sobre el adelgazamiento fiscal, porque hubo algún debate sobre el estado de la región en el que el partido de la derecha pedía acometer tantas inversiones -especialmente en las comarcas mineras: autovía hasta el puerto de Tarna-, que parecía un grupo socialdemócrata coriáceo de esos que se dedican a gravar las rentas de la clase media como si se tratase de clientes de cruceros.

Es verdad, todavía hay un cierto recorrido para la bajada de impuestos, como acaba de reconocer Pedro Solbes, pero si queremos atraer empresas la clave está en gestionar mejor otros capítulos, como la definición de objetivos industriales, el abaratamiento del suelo industrial, etcétera.

Ovidio Sánchez ha aprovechado la crítica presupuestaria para hacer comparanzas con la televisión autonómica, al decir que absorbe más gasto que la inversión universitaria o el I+D+i del Principado. Ya hemos advertido hace tiempo que las televisiones autonómicas tienen un objetivo oculto consistente en excitar el enfrentamiento entre el poder y la oposición.