Miguel Sebastián está animado con esa nueva oferta que le surgió a dedo para ser candidato a la alcaldía de Madrid. Su equipo de economistas, que ayer acudió al desayuno con vino incluido de la APIE que sirvió de despedida del asesor económico de Zapatero, hace muecas cuando Sebastián habla de la necesidad de llevarse bien con la prensa.

Se siente orgulloso de haber recibido un premio Secante de la APIE, aunque ayer dio algunas pistas sobre la posición del Gobierno respecto a la inversión de las constructoras en el sector eléctrico y le faltó tiempo, acompañado por Moraleda - muy atento a todas las explicaciones de Sebastián-, para solicitar entre risas un Tintero.

Después de ocho años de alcaldía, dice que quiere dedicarse a la enseñanza.

¿Tú no te crees que me vaya y no vuelva?

-Pues no, me dijo al terminar su presentación de un informe sobre inmigración que derivó en debate sobre el sector del ladrillo-energético.

Hay quien dice que Zapatero le ha prometido asuntos mayores en su Gobierno igual que a Montilla. Ambos, quemados por su posición en contra de la OPA de E.ON, han pasado a mejor vida municipal y comunitaria. Lo que venga después, el tiempo lo dirá.

Estas dos desapariciones estelares de la vida político-económica e industrial han intentado eliminar confusiones, aunque el Gobierno quita las condiciones de la CNE y ratifica a su presidente dándole más poderes, es decir que juega a varias bandas en su política interna e internacional, si es que se le puede llamar así.

Si la rectificación del Ejecutivo frente a Bruselas, la apertura de un expediente y el dictamen del Supremo contra la decisión del Consejo de Ministros de aprobar la OPA de Gas sobre Endesa no son suficientes varapalos a la posición del Gobierno en el caso, es que la capacidad de interpretación del Ejecutivo sobre la realidad roza el paroxismo. Una cosa es la percepción de la realidad y otra la realidad, como dice Sebastián, quien regó a los asistentes con una lista de operaciones en las que el PP intervino en la vida económica nacional.

Lo que ocurre es que lo cortés no quita lo valiente y el PSOE ha dejado claras sus intenciones de intervenir en un sector regulado como el energético, otra cosa es que lo hayan hecho tan mal que los tribunales y Bruselas se lo hayan tirado atrás. Lo dicho, percepción y realidad.

El asesor de ZP ve con magníficos ojos que las constructoras tomen participaciones en el sector energético porque las hechuras del suyo se les han quedado pequeñas. Resulta ahora que van a ser esas constructoras las que van a permitir que las eléctricas hagan las inversiones necesarias para acomodar el crecimiento económico y de población a las necesidades.

Faltan los violines en esta balada y los violones. Esos argumentos podrían ser factibles si en el sector constructor habláramos de empresas muy saneadas y si la financiación obtenida para esas compras no dependiera tan estrechamente del comportamiento de la Bolsa. Pero cuando todo sube, el infinito es posible.

Lo peor es si se produce una corrección bursátil. ¿Cómo van a encajar y digerir el golpe al endeudamiento esas empresas que pretenden controlar otras, tres veces mayores que ellas mismas, de un sector regulado?

Quién sabe si el Gobierno en su ánimo de apertura total va a liberalizar el sector eléctrico o si va a ayudar fijando tarifas y otras regulaciones- renovables por ejemplo- la entrada de estas constructoras que están actuando como grandes conglomerados financieros en un sector estratégico.

Sebastián insiste en que el Gobierno no se dedica a montar operaciones pese a que muchos empresarios hayan visitado Moncloa. Por cierto, se queja de que la prensa no publica aquellos casos en los que las empresas antes pasan por la sede del PP que por la del Gobierno. Ha dejado entrever Sebastián que así se hizo, y así le consta, en una de las operaciones más sonadas. Se debía referir a la de Sacyr cuando quiso entrar en el BBVA.

Mantiene Sebastián que para intervensionista, el Gobierno del PP, que impidió media docena de operaciones: Gas- Iberdrola; Iberdrola- Fenosa; Fenosa- Cantábrico; Endesa-Iberdrola y que España es un país muy abierto. Mucho más que Alemania por el lado del comercio y de la inversión. “Aquí las empresas son bienvenidas, en todos los sectores. Nos han comprado los italianos Chupa Chups, uno de los emblemas de España y no hemos dicho nada. En otros países les compran algunos lácteos y se ponen nerviosos. Nos enteramos de esta operación por Merkel llamando al presidente del Gobierno. Si hablamos de politización hay que ir al principio de las cosas”.

Si el Gobierno considera necesario intervenir en defensa de los intereses patrios, que lo haga, pero con claridad meridiana. Para eso los franceses son transparentes: protección pura y dura.

Lo peor son las medias tintas a ojos de los inversores extranjeros porque esas posturas confusas provocan serias dudas sobre la seguridad jurídica. Ayer mismo se quejaron los máximos ejecutivos de las empresas españolas sobre ese asunto en Latinoamérica. Cualquier parecido debe ser, al menos, desdeñado, o aclarado con hechos, no con declaraciones institucionales grandilocuentes.