BULEVAR
La primera vez que fui a un ambulatorio de la Seguridad Social en Barcelona el médico que me tocaba (es una metáfora: en los ambulatorios casi nunca un médico toca el cuerpo de un paciente) atendía con la puerta abierta, para ahorrar tiempo, y no levantaba la cabeza del recetario, como un mecenas que firmara cheques continuamente. Era lógico: visitaba de 12 a una, y yo tenía el número 42, a poco más de un minuto por persona. No tuvo tiempo para preguntarme casi nada, no me exploró, pero salí con un par de recetas que aumentaban mi inseguridad: nunca sé qué es más peligroso, si un virus, o los medicamentos.
Me afilié a una mutua privada, aunque estoy convencida de que la asistencia pública en los hospitales de España es más que aceptable. El problema está en la primera fase, la Atención Primaria: cinco minutos por paciente, como máximo, es insuficiente, aunque los médicos tengan un excelente ojo clínico y la mejor buena voluntad.
Plataforma 10 minutos convocó una huelga de médicos que reclamaban precisamente eso: por lo menos, diez minutos para atender a los pacientes en los ambulatorios. Esta primera consulta es fundamental para hacer un diagnóstico y enviar al especialista adecuado.Por otra parte, la relación médico y enfermo necesita la atención y el mimo del profesional, que debe inspirar no sólo respeto, sino confianza. Buena parte de la inquietud, la zozobra y el miedo que padecemos cuando estamos enfermos desaparecen cuando nos sentimos protegidos por el experto. Al médico vamos a que nos cure el cuerpo, y la paradoja de esta asistencia primaria es que el cuerpo es el gran intocado: no hay tiempo para auscultarlo.
La huelga fue convocada en nueve comunidades de España y la siguieron más del 70% de los médicos, quienes informaron que el presupuesto de Asistencia Primaria es uno de los más bajos de Europa. Reclaman algo que parece irrisorio: diez minutos por paciente. Sin embargo, sería una gran conquista que las autonomías que tienen cedidas las competencias sanitarias escucharan esta demanda de los médicos.¿Y los pacientes? ¿Para cuándo una huelga de pacientes que reclamen su derecho a los diez minutos? Lamentablemente, los pacientes suelen sentirse tan disminuidos, tan apocados que no reclaman.La segunda vez que fui a un ambulatorio de la Seguridad Social, una ATS (de las que repiten recetas) salió de su cubil pidiendo a gritos que la gente se callara, tratando a los pacientes como si fueran niños que han cometido una falta de disciplina. «Somos como borregos» fue el comentario general, pero nadie se animó a reclamar sus derechos.
Una atención generalizada, como la que dispensa la Seguridad Social en España es justa y necesaria, generosa, pero no puede brindarse a costa de su calidad, y la calidad necesita un poco más de tiempo. Aumentar el presupuesto de Atención Primaria tendría que ser una prioridad del Ministerio de Sanidad y de los gobiernos autonómicos. Si es un derecho, no puede estar limitado por el uso del tiempo.
© Mundinteractivos, S.A.

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