La Nueva España resta protagonismo al papel que juega en el Sporting el conocido personaje de la noche marbellí José María González de Caldas, tras su detención por blanqueo y cohecho, con el titular "De Caldas, segundo accionista del Sporting, detenido en "la Malaya"". En cambio, El Comercio de Gijón ratifica hoy el titular con el que recibíamos en Escandalera la noticia de la detención del personaje, al que incluye en un "despiece" que realiza en la sección de "Nacional", con el titular "El empresario andaluz es el mayor accionista del Sporting", aclarando que "de momento, el máximo accionista del Sporting, aunque sólo a título personal. El motivo es que José Fernández ostenta un mayor número de títulos en propiedad que el sevillano, pero a través de distintas empresas como Ferpi o 'Por el Futuro y la Estabilidad del Club S. L.', del que también forma parte el empresario andaluz. No obstante, una vez que se apruebe el convenio de acreedores, González de Caldas perderá la condición de máximo accionista". Sorprendente actitud la de ambos medios de comunicación -o no, según se mire-, el quitarle protagonismo a un personaje esencial para entender la terrible situación en la que se encuentran las dos principales sociedades deportivas asturianas, unidas por un vínculo común: el abogado Celso González.

Celso González alcanzó gran notoriedad como "ingeniero" financiero, por su capacidad para articular el control de la Sociedad Anónima Real Oviedo, a través de diferentes "titulares fiduciarios" (tal y como calificó "su señoría", a uno de los últimos, Manuel Lafuente, en una discusión judicial sobre la titularidad del equipo), consiguió su poder y su éxito en el proceloso mundo de la abogacía asturiana, tras el contrato otorgado a su despacho de abogados por la entidad financiera Cajastur, cuando ésta, bajo el control del director general José Troteaga, y con el apoyo político del entonces alcalde de Gijón, Vicente Álvarez Areces, como vicepresidente de la entidad, decidió externalizar sus servicios jurídicos. El despacho de González, Legalia, asesora precisamente, en estos momentos, al tándem que controla el Sporting de Gijón, en el proceso concursal que vive la sociedad en estos momentos: González de Caldas y José Fernández.

Los dos máximos accionistas del club, González y Fernández, decidieron prescindir de los servicios de Price-Waterhouse, contratada por el Consejo de Administración para asesorarle en este proceso concursal, para hacerse con los servicios de Legalia, tras desplazar a una sociedad vasca, Gesai, que se había hecho a su vez con el control de la entidad, tras su desmbarco en Gijón, con una operación incomprensible y descabellada, consistente en comprar en unos cuatro millones de euros los "derechos de recompra" de las instalaciones deportivas de Mareo, tras los que se escondía en realidad una decisión tomada por el ayuntamiento, para poner un buen dinero en las arcas del club, a cuenta de esas instalaciones, en una operación que llevaba aparejada esos "derechos de recompra" que fueron a parar a la sociedad vasca, que por aquel entonces se hizo también con amplias opciones de compra en bahía de Gijón, detrás de los astilleros de Izar, así como con otras opciones sobre grandes solares en la parroquia de Vega, cerca de las instalaciones de Mina La Camocha, en un momento en el que ya se daba por sentada la inminencia del cierre de la explotación carbonífera.

Entre las poquísimas reacciones y comentarios a la detención del máximo accionista del Sporting, que junto con José Fernández configura el "paquete de control", a través de acciones, deudas y derechos varios sobre el club, se encuentran unas escuetas y lacónicas declaraciones del director general de Deportes del Gobierno del Principado, Daniel Gutiérrez Granda, al que toca salir a marcar distancias en La Nueva España: El político socialista argumenta que «el club no tiene que estar metido en todos los negocios de uno de sus accionistas». Además, quiso mostrar su malestar también por la poca oportunidad de esta noticia. «En este momento es clave tirar adelante por el Sporting», señaló, para abundar que «es una noticia desagradable y fea que nos afecta de manera indirecta». Como siempre en estos casos, cuando chirrían los mecanismos de las esposas que se cierran sobre las muñecas de los protagonistas de la realidad del fútbol, la afición pasa a ser lo único que nos importa.

Sin embargo, y a pesar de las declaraciones del director regional, el Gobierno dista mucho de tener una mala sintonía con González y Fernández, que en estos momentos se encuentran pendientes de formalizar el canje de sus derechos sobre el club -consistentes fundamentalemente en avales- por acciones, mediante una ampliación de capital, que a su vez está pendiente de la inminente resolución de la situación concursal del club con la aprobación de un convenio de acreedores, que a su vez está pendiente también de las impugnaciones de alguno de estos acreedores. Cuando semejante cadena de condicionantes se rompa -parece que en breve-, está previsto que Fernández se haga -por primera vez en su vida; cosa que no es tan sabida como parece- máximo accionista del Sporting, al convertir sus avales en acciones, tras una ampliación de capital que incrementará el montante de las acciones de esta sociedad, desde los algo más de tres millones setecientos mil euros de la actualidad, hasta cerca de los diecisiete.

Que José Fernández, socio a todos los efectos de José Manuel González de Caldas, es un buen amigo y colaborador de Vicente Álvarez Areces, no lo duda nadie, especialmente en Gijón, donde es bien sabido que Fernández comenzó a controlar el Sporting con 73.000 euros de los de comienzos de los noventa, cuando de club pasó a ser sociedad anónima deportiva, y que su control total del equipo viene del momento en que Areces le facilitó la adquisición de las acciones del ayuntamiento en el año 94, con lo que llegó a los 730.000 euros eu ahora posee, pues nunca más se molestó en adquirir acciones. Gracias precisamente a González de Caldas, Fernández consiguió hacerse con el control de más del 50%, al ponerle el ex presidente del Sevilla, a su disposición, el antiguo paquete accionarial que controlaba el grupo de Antonio Asensio, el que fuera presidente del Grupo "Z", ya fallecido, del que terminó teniendo el control el hoy detenido con cargos de cohecho y blanqueo de capitales en la "Operación Malaya". De Caldas se hizo con este paquete en el Sevilla, en donde Asensio también había sentado plaza.

Precisamente en estos momentos, y gracias al apoyo de de Caldas, Fernández está a punto de conseguir añadir el control de 6,58 millones de euros a los 730.000 que controla en este momento, pues este verano, al igual que a principios de los noventa, Areces le puso otra vez el club a sus pies, y lo hizo, con un aval del Gobierno -concedido a través de La Caixa- de 3,6 millones de euros, para el pago de las fichas de los jugadores, como siempre in extremis, cuando ya tenían a la afición rogando por las esquinas. El negocio era redondo para Fernández y catastrófico para el interés general, pues el Gobierno recibía los derechos de la sociedad anónima sobre los partidos que no posee Audiovisual Sport, para la RTPA, a cambio de esos avales, con la "condición" de que Fernández y de Caldas transformasen sus derechos sobre la entidad en acciones. De esta manera, lo que venía siendo el objetivo de Fernández desde que se hizo con el primer y exiguo paquete del club, gracias al apoyo de Areces en el ayuntamiento, se convierte ahora en el control total, gracias al apoyo de Areces en el Gobierno, que le pidió "por favor", lo que Fernández quería a toda costa, al financiarle la operación, a cambio de nada. La hinchada, el gobierno y los dioses así lo quisieron.

Ése es el secreto de la sociedades anónimas deportivas, aquí, el dinero es un sentimiento de unos colores, que impulsa una masa fanatizada contra jueces, políticos y periodistas que osen poner en cuestión lo atinado y necesario de los monumentales palos que pegan los pájaritos que controlan el fútbol. Por eso ganan todos los pleitos, consiguen quitarse todas las deudas de encima, impiden que nadie les critique, logran recalificaciones, préstamos y avales, y además no tienen ningún problema en obligar a los políticos a posar: ¡pura magia!

Convendría establecer de una vez, ahora que de Caldas está donde está, la verdad histórica de las relaciones entre Areces y José Fernández, que este verano consiguió una vez más dinero público para el equipo, y que encima pudo vender ante la opinión colectiva la transformación de su deuda en acciones, gracias al apoyo de Areces que lo presentó como "una exigencia", tras la negativa del propio Fernández a poner ni un euro de su bolsillo para hacer frente a las fichas de los jugadores.

Todos parecen haber olvidado el espectáculo que dio el Sporting, cuando la cámara oculta de El Mundo descubrió, en el año 2003, los negocios y connivencias políticas de este hombre, que se convirtió en el empresario de confianza del presidente, al hacerse con la titularidad de TLG, una televisión que vendió al empresario minero leonés, Victorino Alonso, junto con la empresa Ferpi, una vez que la puso en órbita, gracias a la adjudicación a Peninsular de Contratas de la Autovía Minera, la operación más oscura de la historia reciente del Principado, al haber sido la causa del conflicto en el PP, que condujo a la única victoria electoral por mayoría absoluta de la vida de Areces.

Y aquí es donde hay que volver al principio de esta crónica, que establece en qué consiste realmente la relación entre uno de los empresarios más controvertidos del Principado, especialmente por su íntima relación con un presidente que puso el club rojiblanco en sus manos, con el personaje que está detenido por la trama inmobiliaria marbellí. De Caldas, todavía hoy máximo accionista del Sporting, es el comodín que permitirá que Fernández consiga esa posición accionarial en el club gijonés, con la ayuda tecnológica de Celso González, propietario de hecho -no de derecho- del Real Oviedo, y otro buen colaborador de Areces. En el momento en que Fernández tenga el control efectivo del Sporting, se volverá a hablar inmediatamente de la operación dormida: el Real Asturias, una operación para la que Celso González y José Fernández gozan de todos los parabienes de Areces. El lugar escogido es Llanera, y sobran por todas partes las pruebas de este proyecto.

La duda ahora es si la "caída" de José María González de Caldas comprometerá la ejecución del proyecto. De momento, Fernández se muestra tranquilo en La Nueva España: Fernández, que según sus propias palabras se encontraba de viaje en Córdoba, se mostró tranquilo ante la detención de De Caldas dentro de la «operación Malaya» que se está llevando a cabo en la Costa del Sol contra la corrupción inmobiliaria. Y es que el empresario de La Calzada no piensa que la detención de su socio sevillano en el Sporting vaya suponer mal alguno para el club. «No creo que afecte en nada al Sporting, pero tampoco soy abogado ni nada de eso», aseveró Fernández, que recalcó: «No debe afectar porque no tiene que ver una cosa con la otra».

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