La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha advertido a sus estados miembros de que Rusia está tratando de formar un cártel del gas natural, en el que podría participar Argelia, el principal suministrador de gas a España, con una cuota de mercado nacional del 35%, como publican hoy simultaneamente EXPANSIÓN y Financial Times.

Qatar y Libia, que también podrían participar, suplen otro 17% del gas que compra España, por lo que los países involucrados en el cártel podrían representar más del 50% de las importaciones españolas de gas. Irán y varias ex repúblicas soviéticas de Asia central podrían completar el grupo.

El estudio confidencial, elaborado por la comisión económica de la OTAN, fue remitido en los últimos días a los embajadores de los 26 miembros de la alianza. En él, se alerta de que Rusia está utilizando la energía como arma política.

La advertencia se produce después de que la compañía gasista rusa Gazprom y la argelina Sonatrach firmasen un reciente acuerdo de cooperación. Ese pacto, según la Agencia Internacional de la Energía, “ha aumentado la preocupación en Europa por sus implicaciones para la competencia y los precios”.

Tanto Argelia como Rusia han negado, oficialmente, que su intención sea crear un cartel. Pero el vicepresidente de Gazprom, Alexander Medvedev, amenazó en mayo con forjar “una alianza de suministradores de gas con mayor influencia incluso que la OPEP” si Europa no aceptaba las exigencias de Moscú en materia energética.

Alarma

Javier Solana, el alto representante de la Unión Europea en política exterior, advirtió en la cumbre europea de Lathi (Finlandia) de que el acuerdo ruso-argelino no era “transparente”.

Aunque la idea de que los productores de gas natural formen un cártel, a semejanza de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), se ha rumoreado durante años, nunca hasta ahora los organismos internacionales habían expresado su alarma. La Agencia Internacional de la Energía, en su informe Perspectivas energéticas mundiales 2006, advirtió de “la posibilidad de que los grandes países exportadores de gas natural coordinen sus planes de inversión y producción para evitar un exceso de capacidad y mantener los precios del gas natural altos”.

A diferencia de la OPEP, donde los países miembros controlan el precio regulando su producción, un cártel del gas natural debería regular las inversiones, según los analistas del sector.

“De hecho, ya está ocurriendo: Argelia ha cambiado su ley para dar mayor poder a Sonatrach, que controlará el 51% de los proyectos, en lugar del 20%-30% de la ley vigente desde 2005, y Rusia está echando a las empresas extranjeras y dando todo el poder a Gazprom”, concluye un experto español.

El suministro de gas, en riesgo

Si esos cambios son fruto de un acuerdo secreto o de que los países están mirando su propio interes es una cuestión abierta, añaden los analistas. En cualquier caso, el resultado es el mismo: hay dudas de que haya suficiente gas a medio plazo para cubrir la demanda europea. Gazprom, por ejemplo, está invirtiendo 13.000 millones de dólares al año, lejos de los 19.000 millones que los organismos internacionales estiman necesarios.

No obstante, los analistas advierten de que otros grandes productores de gas, como Nigeria, Trinidad y Tobago, y Noruega están en contra de cualquier entendimiento.

Rusia, en cualquier caso, podría aumentar su producción de gas, no obstante, de forma rápida y sencilla si permitiese que las compañías de gas independientes exportasen el hidrocarburo utilizando la red de gasoductos de Gazprom. Pero la empresa estatal rusa y Moscú se niegan a ello.

Por eso, Bruselas está presionado al Kremlin para que ratifique la Carta Energética –un acuerdo de 1994 que regula, entre otras cosas, el acceso a oleoductos y gasoductos–. Aunque Moscú ha firmado ese acuerdo, ni lo ha ratificado ni lo cumple.

Rusia suministra el 24% del gas que consume la UE, mientras que Argelia proporciona un 10%. Para España e Italia, Argel es la principal fuente de gas. Noruega bombea otro 13%.