La Coctelera

Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

14 Noviembre 2006

El acalde de Caravia, Pablo García Pando, sembró vientos y recoge tempestades, en la Asturias del Oso Yogui que paga derechos a la Warner para promocionar el Paraíso Natural, del Editorial en El Comentario

Ayer no dábamos crédito a lo que estábamos viendo, cuando nos llegó, a última hora de la tarde, la información de agencia sobre el Pleno extraordinario convocado por Pablo García Pando, alcalde de Caravia, para pedir autorización al máximo órgano municipal con capacidades de contratación, para que le autorizase a comprometer los servicios profesionales de un despacho de abogados, "ante los ataques, difamaciones y calumnias que se están produciendo o puedan producirse con ocasión de la aprobación del PGOU y la reducción de suelo urbanizable", tal y como hoy recoge la noticia el diario La Nueva España. Pablo García Pando se colocaba la venda antes de que se produzca la herida -todavía no se han publicado ni las "injurias" ni las "calumnias" que se van a producir-, pues es más que probable que el regidor de Caravia esté esperando una cerrada balasera por parte de los propietarios de terrenos defraudados por las restricciones impuestas por la CUOTA a las pretensiones desarrollistas del ayuntamiento de un pequeño concejo, asentado en una zona llena de limitaciones y restricciones de todo tipo, por el incalculable valor de su entorno natural y paisajístico, que pretendía duplicar su parque residencial, e incluso más. Aunque a estas alturas aún no hayan saltado a los medios los pormenores más escabrosos de lo que allí sucede, lo de Caravia tiene toda la pinta de ser, tal y como ocurre últimamente en todas partes, otro caso loco de fiebre inmobiliara del oro. La diferencia, como decimos, estriba en el pequeño tamaño del concejo, lo que estimula probablemente la crudeza del enfrentamiento. En cualquier caso parece que los afectados por las restricciones no se van a quedar con los brazos cruzados, viendo cómo les quitan la miel de la boca, y es más que probable que lleguemos a enterarnos de los detalles de lo que ocurre en Caravia, dado el ataque de pánico que parece haberle entrado al señor alcalde.

El PGOU de Caravia fue aprobado inicialmente por unanimidad del PP y el PSOE, en un Pleno celebrado el 15 de septiembre del 2005, pero La Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio de Asturias (CUOTA) redujo en un 40 por ciento el número de viviendas previsto. La decisión de la CUOTA, recogida en un informe vinculante, supuso que de las mil trescientas nuevas viviendas previstas inicialmente en el PGOU de Caravia la cosa se quedase en unas ochocientas, pues la CUOTA consideró que la propuesta del Ayuntamiento resultaba excesiva para un concejo como Caravia de sólo 13,36 kilómetros cuadrados de superficie y 555 habitantes. Por ello, ordenó la eliminación de dos actuaciones urbanísticas, que sumaban unas quinientas viviendas. Esa decisión de la CUOTA, que el Ayuntamiento acató durante la aprobación provisional del plan urbano, provocó un enorme malestar entre los propietarios afectados, unos cuarenta según la crónica que firmaba Ramón Díaz en La Nueva España del pasado 12 de agosto, estos propietarios molestos poseen unos terrenos situados a la salida de Caravia Baja hacia Colunga, entre la N-632 y la Autovía del Cantábrico, y en ese momento criticaron duramente lo que consideran una decisión «arbitraria», que no atiende a «una mínima justificación» ni a «criterios de ordenación, ni de gestión» y que se adoptó sin analizar «los derechos de los afectados, ni los intereses municipales». Según los afectados, propietarios de unos 160.000 metros cuadrados de terreno, la tramitación del PGOU por parte del Ayuntamiento y del Alcalde fue «ejemplar» hasta que aparecieron «decisiones y directrices políticas» que truncaron el consenso y la unanimidad que presidió este debate. Los propietarios recordaron que los terrenos afectados por la decisión de la CUOTA aparecían como suelos urbanizables en la aprobación inicial, realizada por el Ayuntamiento.

Evidentemente, y no sólo por una cuestión de proporciones, el caso de Caravia, nada tiene que ver con lo que está ocurriendo en Castilla-La Mancha. Allí, ayer, unos mil trabajadores de la empresa ONDE 2000, S.L., promotora y constructora de la urbanización El Quiñón en Seseña (Toledo), donde Francisco Hernando, «El Pocero», tiene previsto construir 13.508 viviendas, se manifestaron durante cuatro horas a las puertas del Consistorio, tal y como recogieron los informativos de todas las cadenas de televisión, para pedir más licencias de edificación, tal y como hoy recoge la prensa. Los obreros de Hernando, partieron sobre las nueve de la mañana desde «El Quiñón» -cuyo PAU investiga la Fiscalía Anticorrupción tras la denuncia de IU- y recorrieron a pie los tres kilómetros de distancia hasta llegar, hora y media después, ante el Ayuntamiento, donde permanecieron hasta las 14:00 horas.

Añade la crónica de lo ocurrido ayer en la España mesetaria y reseca, que uno de los portavoces de los trabajadores de este personaje enriquecido de manera fulminante, Manuel Iniesta, dijo que «lo que queremos son licencias» para no quedarse sin trabajo y añadió que «el problema del agua es del alcalde, no nuestro», al tiempo que acusó al edil, Manuel Fuentes, de mentirles y utilizarles políticamente. El problema allí, como es sabido, e que el alcalde se niega a autorizar semejante urbanización repentina sin las infraestructuras imprescindibles. Fuentes, que cifró en 800 el número de manifestantes, aseguró a la agencia Europa Press que ayer se escribió una «página triste y negra en la historia de la movilización obrera» de España y manifestó su rechazo a seguir concediendo licencias de construcción hasta que se aprueben las estructuras básicas de edificación en el Plan de Actuación Urbanizadora de la zona de el «El Quiñón».

En Caravia no hay un "Pocero" que esté pleiteando por el amarre de Puerto Portals, contra "El Magnate", Klaus Graf, ni Caravia es Mallora, ni evidentemente Rogelio Pando es Manuel Fuentes, alcalde de Seseña, pero es fácil adivinar que en Caravia hay unos cuantos afuracadores que también pretenden hacer allí sus buenos furacos, para pilotar sus proyectos de hormigonar Caravia, que al igual que Ribadedeva, Llanes, Ribadesella y toda la costa oriental asturiana, está en ese loco proceso que conduce directamente a la destrucción del Paraíso Natural que la consejera Ana Rosa Migoya defiende contra los políticos de la Comunidad de Murcia -tal y como contábamos en el editorial de El Comentario TV del domingo-, que ayer mismo anunciaba que le vamos a pagar un pico a la Warner, y otro a la agencia del presidente de la Cámara de Comercio de Gijón y vicepresidente de la autoridad portuaria, Luis Arias de Velasco, adjudicatario a dedo de la publicidad de la RTPA, para que éste, a su vez, a través de su agencia Bitácora, subcontrate a una agencia de Barcelona, el pago de los derechos de la gran multinacional norteamericana, para que nos dejen utilizar a Yogui y a Bubu para anunciar las excelencias del paraíso que se están cargando día a día con operaciones locas y desproporcionadas como la que pretendían hacer en Caravia.

El diálogo entre Yogui y el "guarda forestal Smith", que forma parte de esta oligofrénica campaña, no tiene desperdicio:

-¿Dónde demonios te metiste, «Yogui»? Los turistas te traen canastas y no te ven. ¿Dónde estarás mejor que en Jellystone Park?

-¡Oh, oh, oh! En Asturias, guarda Smith. Aquí también hay agrestes montañas, pero hay maravillosas playas también. Y lindas pinturas. Aquí hay muchos amigos osos. Y la gente es más amable que usted, guarda. Y se come mucho mejor que en Jellystone.

Por supuesto que se come mejor en Asturias que en Yellowstone -¿y esa tontería de Jellystone?-, ¡vaya si se come en Asturias! Pero las "canastas" -tiene huevos también lo de las "canastas"- no las traen los turistas. Las "canastas" de las que se come aquí las traen otros.

Y en Caravia "se come" como en toda Asturias, de lo que llega en las "canastas". Resulta muy fácil pensar que si el alcalde de Caravia, pide ahora que se le autorice a contratar un despacho de abogados para que se le proteja de esas "presiones", "difamaciones" y "calumnias" que se esperan y no conocemos todavía, es porque una vez abierta la caja de los truenos de la codicia enloquecida de promotores y vecinos, la realidad del PGOU, finalmente pasado por el filtro de la CUOTA, ha dejado en pie algunos proyectos, y tumba otros -parece una perogruyada pero no lo es-, circunstancias que serán conocidas a lo largo de los próximos días, pues los afectados por la rebaja de Paco no parece que vayan a permanecer inactivos. Quien sembró vientos, se prepara ahora para recoger tempestades, con las "canastas" vacías al lado.

El mismo que primero desató todas las expectativas con un proyecto loco, siguiendo el modelo implantado en Asturias por el hoy delegado del Gobierno, Antonio Trevín Lombán, cuando era alcalde de Llanes, está ahora aterrorizado porque no puede cubrir todo el concejo de Caravia con una losa de hormigón, y eso va a suscitar más iras de lo que puede soportar. Rogelio Pando tiene miedo de que los "afuracadores" que esperaban poder hacer su agosto en Caravia, no se conformen con que unos puedan hacer el negocio y otros no, lo cual no deja de ser bastante lógico, cuando el urbanismo se concibe de esta manera tan irracional, pues detrás de estas idas y venidas, aparecen después otros lópeces "conveniados" que generan agravios comparativos intolerables. La pregunta es siempre la misma: ¿por qué ése puede construir y yo no?, y la respuesta es casi siempre la misma, y en vez del oso nos la da el lobo: ¡UUUUUUhhhhhhh! ¿Se acuerdan del Hermano Lobo, aquella publicación de la Transición que constestaba siempre con un aullido ante las preguntas maliciosas? La censura imponía los aullidos de entonces y de ahora. Son los aullidos del Hermano Lobo frente a las estupideces del Oso Yogui.

Cuando se presentó el año pasado el Plan General de Caravia a exposición pública, asociaciones como Sueve Verde, que forman parte del conglomerado de entidades cívicas asturianas que protestan masivamente contra la corrupcion que invade el Principado, clamaron con su protesta a los cuatro vientos, y como se hace en estos casos desde la administración, se dijo que eran los de siempre, cuatro veraneantes, cuatro señoritos que pretendían impedir el progreso y la prosperidad de Asturias, de Colunga y de Caravia. Y la realidad es que al final, una vez más, los ciudadanos conscientes que se indignan y protestan contra este lamentablñe estado de cosas, tienen muchas razones para la protesta que convoca ACA, la Agrupación de Colectivos Asturianos, para el próximo mes de diciembre en Oviedo.

No es ya sólo el paisaje y nuestro futuro lo que está en juego, sino un presente en el que la convivencia política y social se está deteriorando a gran velocidad, por los enormes choques de intereses que se producen, dados los enormes beneficios que generan las operaciones incontroladas, que se pactan en la trastienda de la politica, y la absoluta falta de objetividad y rigor que se adivina por cualquier profano en una planificación urbanística que no se acomoda a las necesidades demográficas y a las peculiaridades del terreno, sino a las circunstancias oscuras mediante las que se accede a la propiedad del suelo, que condicionan casi siempre la lotería de las recalificaciones.

Sueve Verde, una asociación nacida como consecuencia de los proyectos para La Isla, en Colunga, intervino en el debate sobre Caravia, cuando se presentó el plan, a través de su presidenta Pía Linares, tal y como recogía La Nueva España del 13 de octubre del año pasado. Sueve Verde había saltado a la actualidad por su oposición a los convenios firmados con la promotora Merybal, para edificar en La Isla, Colunga, pero el desarrollo de las actividades de su asociación les llevó a interesarse por lo que estaba ocurriendo en Caravia: "Sueve Verde ha alertado, por boca de su presidenta, Pía Linares, del «impacto medioambiental que podría generar» el planeamiento caraviano. En este pequeño concejo de menos de 600 habitantes y poco más de 13 kilómetros cuadrados, encastrado entre la sierra del Sueve y la línea de costa, se establecerán varias zonas urbanizables en las que podrían construirse más de 1.300 viviendas."

Ahora ya de nada valen las advertencias de Sueve Verde. Ahora, el ayuntamiento de Caravia se enfrenta a la guerra que preparan los agraviados por el PGOU, y todo parece indicar que va a ser de órdago. ¿Quién ha dado motivos para que las cosas hayan llegado a este estado? ¡Juzguen ustedes mismos!

Enlace

servido por caffereggio 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

parteinteresada

parteinteresada dijo

El origen de todo este despropósito radica en la oscura transformación de terrenos (de unos 40 propietarios)ya calificados y con una edificabiidad ya definida en el PGOU de 2005, que vuelven a su estado original, y esa edificabilidad se acumula a una sola finca (un sólo propietario)y que casualmente, según se lee en La Nueva España, pertenece a una persona que trabaja en la Consejería de Medio Ambiente. Sólo ésto, ya daría pie a la presunta "balasera" que se avecina. ¿Como justificar desde la óptica socialista, permitir que un aumento de valor de patrimonio para unos 40 titulares sea sustraido en beneficio de uno sólo?
Habrá mucho que contar.

27 Noviembre 2006 | 01:03 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Lector de artículos de opinión, sobre política y economía, que cree que este mundo podría tener arreglo si dialogásemos más

Estadísticas

Fotos

caffereggio todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera