Miedo a quedarse sin ingresos, de Mayte Rius en La Vanguardia
AHORRO
El paro preocupa a las familias mucho más que el alza de tipos de interés o de precios
Quedarse sin ingresos, ya sea por la pérdida del puesto de trabajo o por enfermedad en el caso de los autónomos, es la principal preocupación económica de las familias españolas, mucho más que la subida de tipos de interés o las alzas que puedan registrar los precios. Y según los expertos, su percepción se ajusta a la realidad: la principal causa de morosidad de los hogares es el desempleo o la incapacidad laboral. Quizá por ello los seguros que cubren este riesgo están creciendo a un ritmo del 20% anual.
Seis de cada diez españoles creen que perder su empleo o, en el caso de los autónomos, estar de baja por accidente o enfermedad, les pondría en apuros económicos para afrontar los créditos que tienen con entidades financieras, según una encuesta realizada por Millward Brown por encargo de la división de protección de pagos de Genworth Financial. En cambio, sólo dos de cada diez consultados citan la subida de los tipos de interés como principal problema para atender a sus pagos (ver gráfico inferior).
"La mayoría de los ciudadanos son conscientes de que siempre tienen la posibilidad de ajustar su economía familiar o su consumo privado ante riesgos que encarezcan sus créditos, como una subida de tipos; pero saben que esos ajustes son prácticamente imposibles en una situación de desempleo, que supone una caída dramática de los ingresos", explica la directora general de la división de protección de pagos de Genworth Financial, Rita Estévez.
Quizá por ello, los consumidores cada vez son más sensibles a las propuestas de las entidades para cubrir estos riesgos. Según fuentes del sector, casi el 70% de quienes contratan hoy día una hipoteca suscribe al mismo tiempo un seguro que garantiza su cancelación en caso de fallecimiento o invalidez y cubre el abono de un cierto número de cuotas si el titular se queda en paro o no puede trabajar por enfermedad siendo autónomo.
Genworth Financial, que comercializa estos productos a través de bancos y aseguradoras, calcula que aproximadamente entre un 20% y un 25% de las hipotecas, y entre un 30% y 35% de los créditos al consumo, contratan estos seguros. "En los últimos tres años los seguros de protección de pagos han generado un interés enorme, con crecimientos del 20%- 30%, y creemos que van a seguir aumentando a un ritmo anual próximo al 20%, porque las familias cada vez tienen más cosas que proteger y más cultura financiera, así que buscan productos que les den confianza y tranquilidad en caso de contratiempos como el desempleo, la enfermedad o un accidente", comenta Estévez.
El auge de estos productos de protección no es ajeno a las activas campañas de comercialización emprendidas por muchos bancos y cajas. El director territorial de banca minorista de Banesto en Catalunya, José María Osuna, explicaba recientemente que una de las medidas que incluye la estrategia de "mayor prudencia hipotecaria" implantada por la entidad es "insistir mucho en los seguros de protección de pagos, sobre todo en determinados colectivos".
Según Osuna, "la compra de una casa es la principal decisión financiera de la mayoría de familias, así que debería cuidarse con un seguro de vida y otro de protección de pagos, o bien optar por modalidades de crédito con cuotas flexibles. que permitan ajustes si vienen mal dadas".
Barclays, por ejemplo, ha incorporado recientemente a su hipoteca remunerada todo un paquete de seguros que incluye desde el obligatorio de incendios o el seguro del hogar a la cobertura del desempleo.
También en Caixa Catalunya comienzan a notar los efectos de la campaña de comercialización de este tipo de pólizas que arrancaron en julio. "En 2004 contrataban estos productos un 22% de los clientes; en 2005, un 23%, y este año ya hemos saltado al 27%, a pesar de que hay oficinas que aún no son muy activas en su comercialización", explica Joaquín Codina, director de Ascat, la correduría de Caixa Catalunya. Agrega que se trata de un producto cada vez más demandado porque cada día son más los clientes que lo conocen (aproximadamente el 57% de quienes contratan un crédito), y que encuentra más aceptación entre los consumidores de 31 a 45 años, que son también los que acostumbran a recurrir más a la financiación bancaria.
Entre el 1% y el 2% del crédito
Desde Genworth apuntan que la incorporación de este seguro está permitiendo acceder al crédito a un mayor número de familias. "Por el pago de un mínimo porcentaje del importe del préstamo (entre el 1,1% y el 2%), la entidad cubre el importe de las cuotas de amortización durante un periodo determinado, que suelen ser 12 mensualidades consecutivas o 24 alternas (salvo que encuentre empleo antes)", indican.
Este coste variable hace que acaben contratándose más coberturas en el caso de préstamos personales que de hipotecas. "Por 5 ó 6 euros al mes te aseguras que harás frente al crédito del coche aunque te quedes sin trabajo; en el caso de la hipoteca, la póliza sube un poco más, pero tiene la ventaja de que lo puedes incluir en el propio préstamo", dice Estévez, de Genworth.
Ramón Gras, de Banc Sabadell, pone un ejemplo: "para una hipoteca de 200.000 euros a 35 años (a euribor más 0,50 de interés) con dos titulares de 30 años, proteger su préstamo durante cinco años (cubriendo 12 cuotas consecutivas y hasta un máximo de 24) tendría un coste añadido al préstamo hipotecario de 93 euros".
BBVA, que en su oferta combina seguros de protección con garantías de cuota fija temporal, indica que un cliente de 35 años, con una hipoteca de 100.000 euros, a 22 años, al 4,5%, por 40 euros más de cuota se aseguraría la contingencia de fallecimiento y una cuota fija durante cinco años.
