La Coctelera

Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

12 Noviembre 2006

La cancelación de la deuda con el FMI, de Gabriel Papa en Brecha

¿Día de la independencia?

La operación “cambio de perfil” ha concretado una nueva etapa y, en esta oportunidad, se anuncia la cancelación de parte de la “deuda condicionada”, la mantenida con el FMI. La jugada encierra la posibilidad de manejar la política económica con mayores grados de libertad.

El mismo día en el cual el presidente Tabaré Vázquez proponía reunir todos los festejos oficiales en una sola fecha patria, su ministro de Economía, Danilo Astori, anunció que el gobierno se propone pagar la totalidad de la deuda con el FMI y cancelar el programa stand by que vincula al país con el organismo multilateral hasta mayo de 2008. En otros tiempos, el anuncio ministerial hubiera provocado un verdadero festejo, al ser interpretado como un verdadero gesto de “independencia”.

Lo cierto es que Uruguay ha demostrado ser verdaderamente “amigable” con sus acreedores, sean éstos instituciones multilaterales o “los mercados” (es decir los fondos y tenedores privados que se mueven en los mercados financieros). Al respecto, es necesario tener en cuenta que la nueva operación se inscribe con total coherencia en una política de largo plazo, la del gobierno, que tiene como objetivo generar lazos de “confianza” con sus acreedores. En esta línea, el ministro Astori ha jugado un papel fundamental y nunca ha ocultado que ser merecedor de la “confianza” de “los mercados” constituye una pieza clave de su gestión.
Basta recordar* que al inicio del gobierno y en una reu-nión anual del bid, el novel ministro de Economía afirmaba que “Uruguay tiene hoy un capital intangible de enorme valor: el respeto con el que se observa su esfuerzo.
Y ese capital hay que cuidarlo y seguir alimentándolo, porque es un formidable antecedente para asegurar sustentabilidad al camino a recorrer, mientras se sigue contando con el apoyo de los mercados”.

Hace tan sólo dos semanas se concretó el hasta entonces penúltimo capítulo de la gestión de deuda cuando, en términos “amigables” y en un marco de “confianza”, se canjearon 1.143 millones de dólares de deuda con acreedores privados, en una operación en la cual se logró permutar algo más de la mitad de los bonos 2011 y 2015 por otros con vencimiento en 2022 y 2036. Esta semana, el gobierno cancela parte de la llamada “deuda condicionada”, con el emblemático FMI, en una operación que alcanza los 1.080 millones de dólares e implica tanto el uso de reservas como, principalmente, el recurso a los dólares provenientes de recientes emisiones. La cancelación no reduce sustancialmente el monto total de la deuda pública, en la medida en que se da en el marco de un cambio en la titularidad de los acreedores. Sin embargo, por un lado se continúan despejando vencimientos de corto y mediano plazo, y por otro se logra un cierto ahorro financiero, ya que las tasas a las cuales la deuda con el FMI había sido contraída eran relativamente elevadas.

En este punto, convendría poner sobre la mesa que la operación también refleja una innegable convergencia de intereses entre el gobierno y el FMI. Al respecto, quizás convenga repasar las declaraciones de Graciana del Castillo,** una consultora que trabaja para organismos privados e instituciones financieras internacionales y que supo ocupar posiciones de jerarquía en la calificadora Standard & Poor’s. Preguntada acerca del estado de las relaciones entre el país y el FMI, la elegante consultora afirmó que “la mayor preo-cupación del FMI es que en 2002 le concedió a Uruguay créditos equivalentes al 23 por ciento del pbi, lo que representa la mayor ayuda financiera de la historia del organismo multilateral de crédito medida en términos de producto. (...) Como eso ha creado un precedente, creo que el FMI desea que Uruguay reduzca su deuda lo más pronto posible”.

Pero tal vez lo más relevante es que el país sustituye “deuda condicionada” por “deuda soberana”. Y basta con leer una carta de intención –la última de las cuales, firmada por Walter Cancela, presidente del Banco Central, y Danilo Astori, se encuentra para consulta de la ciudadanía, en inglés, en la página web del mef– para tomar conciencia de la seriedad con la cual se detallan los compromisos asumidos. La larga lista de las “reformas estructurales” (con su respectiva fecha de envío al Parlamento) y un pormenorizado conjunto de metas cuantitativas (referidas a aspectos fiscales y monetarios) son objeto de un seguimiento trimestral por equipos de trabajo que tienen su oficina en el edificio del Banco Central.

En todo caso tal supervisión no se circunscribe únicamente a Uruguay sino que se refiere a la decena de países que, junto al nuestro, mantienen acuerdos stand by con el FMI. Para una mayor comprensión de la filosofía de la “condicionalidad” que inspira y practica el FMI, la ciudadanía puede consultar, en español, la página web del organismo. Allí se expresa que “cuando un país miembro obtiene un préstamo del FMI, las autoridades del país se comprometen a aplicar ciertas políticas económicas y financieras, requisito que se conoce con el nombre de ‘condicionalidad’”.

Pero, como se trata de organismos serios que se proponen supervisar el cumplimiento de los compromisos asumidos, se establece que “el seguimiento del programa se basa en varios mecanismos diferentes”. Figuran en primer lugar las “acciones previas”, que son medidas que un país “conviene en adoptar antes de que el directorio ejecutivo del FMI apruebe el préstamo o complete el examen”. Luego están los “criterios de ejecución”, condiciones específicas que “han de cumplirse para que se efectúe el desembolso del monto acordado de crédito”. Hay dos tipos de “criterios de ejecución”: los cuantitativos (“suelen referirse a variables de política macroeconómica como las reservas internacionales, los agregados monetarios y de crédito, los saldos fiscales o los empréstitos externos” ) y los estructurales (“varían mucho de un programa a otro, pero pueden incluir, por ejemplo, medidas específicas para mejorar las operaciones del sector financiero, reformar los sistemas de seguridad social, o reestructurar sectores clave como el de la energía”). Hay, además, “metas indicativas” y “parámetros de referencia estructural”.
Pero lamentablemente existe también el “examen del programa”, que permite al directorio ejecutivo del FMI “analizar las medidas de política y efectuar las modificaciones del programa que se estimen pertinentes según la evolución de la situación”.

Constituye un verdadero enigma distinguir el grado de “condicionalidad” incorporado en los distintos compromisos cuantitativos y cualitativos asumidos por el gobierno en la carta de intención que, dentro de poco, será historia. El discurso del ministro de Economía, y del equipo económico en general, no ha cesado de destacar que la carta de intención con el FMI no contiene otra cosa que el “programa de gobierno del Frente Amplio”.

En todo caso, es evidente que el ministro Astori pierde un argumento de peso para sostener tanto su política de rigor fiscal como orientaciones de política y/o “reformas estructurales” que no son necesariamente compartidas con tanto vigor por sus colegas en el gabinete o la fuerza política. Basta señalar, por ejemplo, el escenario que se puede delinear en la discusión de la próxima rendición de cuentas o en torno a la reforma de la carta orgánica del Banco Central. No será posible esgrimir argumentos del tipo “los compromisos asumidos con el FMI no me lo permite”...

Finalmente, la insistente referencia del ministro Astori a que la cancelación de la deuda con el FMI y la caída del programa stand by habilitan mayores grados de libertad en el manejo de la política económica debería sugerir que se abre un escenario en el cual es posible esperar nuevos énfasis, matices y/o cambios.

* Véase BRECHA, 29-IV-05.
** Suplemento Economía & Mercado de El País, 6-XI-06.

Comentarios

Después de que durante muchos años los dirigentes del Frente Amplio postularon no pagar al Fondo Monetario, “ahora, bajo el cuento de que se liberan, están pagando”, comentó el presidente del Directorio del Partido Nacional, Jorge Larrañaga. El dirigente blanco relacionó la fecha del anuncio con las elecciones internas en el partido de gobierno. “Cada ministro tiene algo para ofrecer y se termina politizando todo”, afirmó al semanario Búsqueda. También desde la oposición, el ex director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (opp) Javier de Haedo dijo que la decisión del gobierno era esperable dada la estrategia de reperfilamiento de deuda que maneja, y opinó que para que las cosas no se terminen desbarrancando el Ejecutivo deberá continuar con la política de disciplina fiscal. A su vez, el ex presidente del Banco Central Juan Protasi dijo que la decisión gubernamental tiene “aspectos positivos y no tan positivos”. Entre los primeros destacó la independencia que se gana, y entre los segundos que puede consolidar “las señales del gobierno en materia de política económica, que son últimamente de corte populista por el incremento del gasto”. Michele Santo, economista de orientación liberal, dijo por su lado que la cancelación de la deuda con el Fondo puede ser positiva o negativa “dependiendo de lo que va a hacer el gobierno en adelante”, ya que si lo hace para eludir las reformas aconsejadas por el FMI se estaría ante “una señal negativa para la economía en el mediano y largo plazo”.

En filas del gobierno, el ministro de Ganadería, José Mujica, dijo que “perder la condicionalidad le da un margen de mayor libertad a este gobierno y a los que vendrán”. En el mismo sentido se expresó el secretario general del Partido Socialista, Eduardo Fernández, para quien, en prinicpio, tomar distancia del FMI otorga al país mayor independencia. Pero advirtió: “Espero que 2007 sea el año de la inversión productiva”. También para el ministro de Turismo, Héctor Lescano, el pago de la deuda con el FMI y el descenso de la pobreza (otro dato divulgado en los últimos días) “son buenas noticias que hay que ponderar. Por lo tanto 2007 tiene que ser un año de crecimiento con mayor redistribución”.
La mayoría de los legisladores oficialistas se mostraron satisfechos con la decisión. Una excepción –relativa– fue la del senador Alberto Couriel –independiente pero electo por el Espacio 609–, para quien aun si “está bien pagarle al Fondo” ello “no significa que se esté bajando el endeudamiento global”, porque, a diferencia de Brasil y Argentina –que saldaron sus deudas con el organismo–, Uruguay tiene una balanza comercial deficitaria, y no superavitaria como es el caso de ambos vecinos. “No estamos pagando con reservas, estamos pagando con otra deuda. Emitimos deuda en el mercado de capitales para pagarle al FMI. Por eso (sólo) estamos cambiando la composición de los acreedores”, concluyó.

En filas del pit-cnt, Juan Castillo sostuvo que, aun si siempre fue una demanda de los sectores populares terminar la relación con el Fondo Monetario, hubiera sido mejor que el dinero utilizado para cancelar la deuda se lo hubiera destinado a inversión productiva. Castillo remarcó como una contradicción que se haya negado aumentos más sustanciales para salarios y pasividades mientras se destinan más de mil millones de dólares a cancelar deuda. Y recordó que el presidente Tabaré Vázquez aseguró al asumir que su gobierno cumpliría con las obligaciones financieras pero también con la deuda social.

servido por caffereggio sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Lector de artículos de opinión, sobre política y economía, que cree que este mundo podría tener arreglo si dialogásemos más

Estadísticas

Fotos

caffereggio todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera