En qué piensan los ´think tank´
Los laboratorios de ideas españoles y el riesgo de ser instrumentos de propaganda
Para muchos analistas, los think tank (laboratorio de ideas) no han sido más que una forma aceptable de programar el retiro o de recolocar a políticos de carrera declinante. Para gran parte de los ciudadanos, son entes oscuros de propósitos poco definidos y funciones ignoradas. Para algunos especialistas, han sido el punto de partida de carreras como las de Clinton o Blair y fuente de las políticas de Bush. Pero para la mayoría de los expertos no son más que entidades de reflexión que los partidos no toman demasiado en serio.
En primera instancia, el think tank es una mezcla de todo eso; en segunda, resulta una mediación cada vez menos prescindible entre el conocimiento experto y su aplicación práctica. Como explica Pedro Schwartz, catedrático de Economía de la Universidad San Pablo-CEU y fundador de diferentes fábricas de ideas, "el think tank convierte razonamientos abstractos en modos prácticos de funcionamiento, transforma las grandes direcciones ideológicas en tecnologías aplicables". Quizá, como señala Salvador Clotas, director de la Fundación Pablo Iglesias, el término tenga excesivo prestigio: "No comparto la magia de la palabra, porque parece que hayan inventado cosas que se han hecho siempre", aunque "sí es cierto que nos han traído alguna novedad, por ejemplo en las campañas electorales, y que representan un paso adelante en a la metodología de trabajo".
Pero, aunque ahora gozan de mucha mayor publicidad que antes, ¿para qué sirven los think tank?¿Creen los políticos en su utilidad? Sí, en un sentido. En tanto las fábricas de ideas pueden trabajar a más largo plazo y disponen de perspectivas y análisis más reposados que el político profesional, inmerso en asuntos que requieren respuestas urgentes, resultarían un complemento perfecto para lograr los mejores resultados en la gestión.
Así lo cree Oscar López, secretario de la CEF del PSOE: "No es posible dar respuesta a cuestiones como el cambio climático, las derivas de la globalización o los grandes cambios migratorios desde la toma de decisiones diarias. El think tank debe apuntar soluciones y los partidos y gobiernos decidir su puesta en marcha. Hay que estudiar casos comparados, analizar y comparar políticas e intentar proyectar la evolución de los mismos. Es en materias como éstas donde un think tank puede aportar reflexiones".
A su vez, los think tank ven a los partidos como un objetivo preferente para que sus propuestas tengan aplicación real. Y algunos de ellos, como los más vinculados con formaciones políticas concretas, intentan tener un peso sustancial en el diseño de sus programas de gobierno. Pero lo cierto es que raramente ocurre, salvo en el caso de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), cuya aportación a las políticas del PPes creciente. En el caso del PSOE, las ideas surgen de los expertos adscritos a Presidencia del Gobierno, el verdadero laboratorio de ideas socialista.
En realidad, los partidos españoles ven todavía con cierta prevención a las fábricas de ideas. Si se trata de think tank adscritos a partidos, no esperan de ellos más que un cierto seguidismo, un apoyo en la consecución de los objetivos marcados por la dirección ejecutiva. Y si son independientes, los miran con demasiado recelo. Así lo afirma Pedro Schwartz: "Es difícil defender ideas que vayan contra los intereses de quienes mandan. Los gobiernos son muy poderosos y a las empresas no les gusta financiar ideas que vayan en contra de quienes van a conceder las obras públicas".
Cualquiera que sea el propósito que se marquen, los centros de reflexión suelen utilizar dos modelos. El primero, más tradicional, vendría representado por esas entidades cuyo objetivo es la provisión de ideas a medio y largo plazo, que tratan de crear un suelo en el que puedan asentar nuevas perspectivas y de poner en pie redes de influencia en el ámbito político-administrativo, en el empresarial y, ocasionalmente, en el periodístico. Los medios que emplean suelen ser talleres, mesas redondas o conferencias, el encargo de informes de circulación reducida y la edición de reflexiones y análisis.
Según Josep Parera, director del Centro de Investigación de Relaciones Internacionales y Desarrollo (Cidob), "la función del think tank es intentar ofrecer pensamiento e información que pueda ser recogida por el tejido social y económico", afirmación que sería suscrita por la mayor parte de las entidades de reflexión. También tendrían una utilidad añadida, que según Francesc Homs, dipudo por CiU y director del Centre d´Estudis Jordi Pujol, sería especialmente pertinente en el caso de su formación: la recepción de experiencias implantadas en otros países. "Como no pertenecemos, caso de los socialistas o de los demócratacristianos, a entidades internacionales propias de las que podamos extraer ideas, debemos estar muy pendientes de las experiencias que están triunfando fuera".
El éxito mediático de FAES El segundo modelo es el de FAES. Nacida a raíz de la fusión de las fundaciones del PP (antes de la debacle electoral de 2004) no pareció tener, para los analistas, más importancia que aportar una salida cómoda a José María Aznar. Pero su repercusión ha sido mayor de la esperada. Desde luego, porque el perfil ideológico del ex presidente ha marcado definitivamente las ideas que surgen de la FAES, lo que ha provocado que muchos de los contendientes políticos de los populares muestren cierta prevención (cuando no manifiesta hostilidad) hacia sus producciones. Así, Oscar López asegura que "FAES sólo está sirviendo para justificar a Aznar, para validar por cualquier medio las tesis del partido y para atacar al rival. Su producción tiene mucho que ver con la justificación de la guerra preventiva o con la grabación de vídeos para apoyar las tesis conspirativas sobre el 11-M. Los think tank deben ser gafas para ver mejor de lejos, pero FAES sólo produce más miopía a los dirigentes del PP".
Pero más allá de su dirección ideológica, FAES ha traído algunas novedades a la acción de los think tank españoles, empezando porque es el primero en aplicar las tendencias imperantes en el entorno estadounidense. Según el sociólogo Fermín Bouza, el modelo "establece una división entre quienes forman parte de la fábrica de ideas, que tendrían una cualificación metapolítica - serían ex políticos, gentes del entorno académico, expertos, etc.- y quienes pertenecen al partido, cuyo perfil estaría más orientado a la acción; pero no habría diferencia entre el partido y el think tank".
A la estela de Estados Unidos La segunda novedad tendría que ver con el lugar al que dirigen las reflexiones. Mientras las fábricas de ideas tradicionales aspiran a influir en quienes deciden, los think tank estadounidenses han apostado por lograr un mayor impacto en la esfera pública. Para Rafael Bardají, director de estudios de política internacional de FAES, "mientras en EE. UU. las acciones de los think tank buscan un impacto claro claro tanto en los medios de opinión como en los partidos, aquí ese aspecto está mucho menos desarrollado: nosotros apostamos por él".
Según Bardají, ese será el futuro de las fábricas de ideas, que también pasará por la especialización. "Es muy difícil mantener grandes instituciones nacionales con estructuras amplias que te permitan analizar toda clase de temas; resulta muy caro. La tendencia es, sin duda, hacia el adelgazamiento". Lo que iría acompañado de "un incremento del papel activo de las fábricas de ideas en la política cotidiana; habrá más organización de eventos, más trabajos cortos y menos libros, estarán más orientados hacia lo mediático: serán más do tank que think tank".
Joan Guitart, director de Catalunya Oberta, apuesta sin embargo por una profundización en el modelo actual. "Como las estrategias de los políticos tienden a fijarse en objetivos inmediatos, les seguirá resultando necesario todo aquello que pueda contribuir a la reflexión y a que se acerque a los problemas de una manera más profunda. Así será también en el futuro, aun cuando también existan novedades, como la reafirmación de las características ideológicas".
El modelo anglosajón
La influencia de los ´think tank´ anglosajones parece ir más allá del diseño de propuestas técnicas que los partidos terminarían incorporando a sus programas electorales o aplicando en su gestión de gobierno. El ejemplo más evidente es la política exterior estadounidense, que muchos analistas aseguran que pertenece, más que a George W. Bush, al diseño realizado en laboratorios de ideas conservadores. Según Rafael Bardají, esa influencia estaría siendo exagerada, ya que "la política exterior de EE. UU. la hace su presidente", pero contendría aspectos reales: "en EE. UU. hay una puerta giratoria que va desde las fábricas de ideas hasta la Administración. Hay mucha gente que desarrolla su carrera en un ´think tank´ y luego pasa a la Administración y al revés, por lo que no es extraño que sus enfoques y estrategias coincidan".
Para el sociólogo Fermín Bouza, esa sería una gran diferencia con el caso español, a la que habría de añadirse "el recelo que aquí tienen los partidos hacia cualquier cosa que perciban como una amenaza. En EE. UU., el partido también es lo primero, pero son más permeables a propuestas exteriores".
Para Andrew Richards, profesor en el Centro de Estudios Sociales de la Fundación Juan March, lo que diferenciaría las fábricas de ideas españolas de las británicas sería su menor intervención política. En Reino Unido, "los ´think tanks´ son más partidistas, aquí tienen un perfil más discreto"
Fundació Catalunya Oberta
Presidente: Joan Guitart.
Vicepresidente: Lluís Prenafeta.
Director: Joan Oliver.
Patronato: Macià Alavedra, Mercè Beltran, Eugeni Bregolat, Arcadi Calzada, Enric Canals, Ramon Córdoba, Enric Domènech, Joaquim Maluquer, Andreu Mas-Colell, Lluís Oliva, Valentí Popescu, Valentí Puig, Josep Puigbó, Xavier Sala i Martín
Centre d´Estudis Jordi Pujol
Presidente: Jordi Pujol.
Secretario general: Joan Guitart.
Director: Francesc Homs.
Patronato: Carles Colomer, Marta Ferrusola, Jaume Pagès, Joan Uriach, Vicenç Villatoro.
Consejo asesor: Josefina Cambra, Ángel Castiñeira, Núria Gispert, Andreu Mas-Colell, Joan Olivé, Oriol Pujol, Jordi Porta y Xavier Sala-Martín.
FAES
Presidente: José María Aznar.
Director del Área Internacional: Alberto Carnero.
Director de Relaciones Internacionales: Jorge Moragas.
Director de Política Internacional: Rafael Bardají.
Director de Constitución en Instituciones: Javier Zarzalejos.
Patronato: Ángel Acebes, Mariano Rajoy, Javier Arenas, manuel Fraga, Pilar del Castillo, Esperanza Aguirre, Rodolfo Martín Villa, Rodrigo Rato, Carlos Robles Piquer, Loyola de Palacio, Ana Pastor, Miguel Boyer y Pio Cabanillas, entre otros.
Fundación Sistema
Presidente: Alfonso Guerra.
Director: José Félix Tezanos.
Patronato: Abel Caballero, Elías Díaz, Gregorio Peces-Barba, Leopoldo Torres y Virgilio Zapatero.
Fundación Alternativas
Presidente: Pere Portabella.
Vicepresidente ejecutivo: Nicolás Sartorius.
Coordinador del Laboratorio: Juan Manuel Eguiagaray.
Patronato: José Luis Rodríguez Zapatero, Joaquín Almunia, Mercedes Cabrera, Eduardo (Teddy) Bautista, Victoria Camps, Santiago Dexeus, Joaquín Estefanía, Antonio Muñoz Molina, Gregorio Peces Barba, Vicente Molina Foix y Rosa Regás, entre otros.

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