La OPA de E.ON o la liviandad de un Gobierno experto en decir digo donde dijo Diego, de Jesús Cacho en El Confidencial
Ya sé que no es novedad, y que los cánones del periodismo obligan a atenerse siempre a lo más reciente, a lo nuevo, pero es imposible vencer la tentación de no comentar la decisión adoptada el sábado por el ministerio de Industria, ergo por el Gobierno Zapatero, tirando al cubo de la basura la decisión adoptada por la CNE, ergo por el Gobierno Zapatero, el pasado mes de julio, imponiendo a E.ON la obligación de vender hasta el 32% de los activos de Endesa en caso de triunfar su OPA sobre la eléctrica que preside Pizarro. Decir digo donde dije Diego. Y una primera cuestión: ¿qué hacen los vocales de la CNE, y en primer lugar su presidenta, la señora Costa, también conocida como la Suprema de Móstoles, que no han dimitido todavía, abrumados por la evidencia de su papel de títeres en esta farsa? ¿Es que ya no queda en este país una ápice de vergüenza torera, un átomo de dignidad en la gente?
A muchos de ustedes les habrá pasado desapercibida la celebración en Finlandia, el pasado viernes 20 de octubre, de una cumbre semisecreta de la UE, en la cual la canciller alemana, Angela Merkel, exigió a nuestro genial Zapatero la retirada de los obstáculos impuestos por la CNE a la OPA de E.ON. Dicho y hecho: nuestro gallardo presidente se ha bajado los calzones, o subido los faldones, y ha soportado de buen grado el severo correctivo impuesto por la estricta gobernanta alemana, sumisa iniciativa con la que ZP no sólo certifica la nula independencia de la CNE, a la que deja abandonada en el descrédito de la supeditación total al Ejecutivo, sino que arrambla con el prestigio, si alguno le quedara, del propio Gobierno de España ante las cancillerías europeas. Definitivamente, ni Zapatero podía haber volado tan alto, ni España haber caído tan bajo.
Y por ahí vamos. Es el estilo que tiene de hacer las cosas el Solemne. Nulo respeto a la separación de poderes, nulo a la radical delimitación de esferas entre lo público y lo privado que reclama una economía y una sociedad modernas. Este caballero se mete en todos los charcos, invade todas las esferas, arrambla con todos los criterios de solvencia intelectual y jurídica. Los radicales libres somos así, señora. Lo bueno de semejantes maestros del talante es que no tienen empacho en decir digo donde dijeron Diego y quedar como el Tato. “La resolución de Industria deja en muy mala posición al Gobierno, que forzó a la CNE a imponer condiciones muy duras”, decía ayer El País. Es decir, que el Gobierno deja en muy mala posición al Gobierno. Ellos seguirán manipulando, controlando, interviniendo, en la Política como en la Economía, en la revisión de la Historia reciente como en la negociación con ETA, sin criterio firme alguno, abriendo melones que no sabe cerrar, al estilo de los líderes populistas latinoamericanos en cuya compañía tan realizado se siente. Lo dicho, una desgracia para este país.
Cada día está más claro que el problema de este hombre tiene que ver con su nivel intelectual y su capacitación profesional y técnica. Parodiando las palabras que Goethe dedicó a Byron, “sólo es grande cuando fabula; cuando razona es como un niño”. Sin olvidar su carencia de eso que llamamos sentido común. Con los mimbres que adornan al personaje es imposible hacer un cesto capaz de contener los complejos problemas que conlleva la presidencia de un país moderno, asumiendo que la mala leche no tiene nada que ver con el talento. Sin la menor formación económica, su Gobierno ha entrado en sectores claves de la economía española como elefante en cacharrería. Con un sectarismo impropio de Gobierno democrático, pretendieron hacerle un favor a un amigo regalándole una gran empresa eléctrica, mientras intentaban regalar un gran banco a otro. Cuando las cosas se torcieron, porque en el banquete irrumpió un invitado extranjero no convocado, trataron de hacer realidad una “Endesa española” convocando a los constructores e intentando convencerles para que tomaran posiciones en la eléctrica, cosa a la que no se atrevieron.
Y ahí siguen, en la misma línea de conducta, de espaldas a la vieja máxima ateniense según la cual “si hay que cometer una injusticia, cométela en razón del Poder, en beneficio del Estado; si no, actúa moralmente”. Este Gobierno, vía la mano derecha presidencial, Miguel Sebastián, ha embarcado a tanta gente durante los dos últimos años en aventuras tan disparatadas, ha metido en líos a tantos dejándolos en la estacada, que ahora se ve en la obligación de recompensarles. A Gas Natural, por ejemplo, le ha hecho un siete, lo que explica su interés en darle un protagonismo en una eventual fusión entre Iberdrola y Fenosa. En ayuda del Gobierno ha acudido raudo el gran banquero del Régimen, un reconocido filántropo que tiene cinco o seis causas pendientes con la Justicia. Y ahí están los Entrecanales echando una mano en Endesa, y ahí está Sacyr echando otra en Repsol YPF. Veremos cómo acaba la fiesta. Yo que los ricos hispanos no estaría en absoluto tranquilo. Este Gobierno ha demostrado una inusitada capacidad para dejar a sus amigos en la estacada, diciendo digo donde dijo Diego.
