INVERSION COLECTIVA
Durante los dos últimos meses, los fondos de inversión han padecido una importante huida de dinero. Nada menos que 3.500 millones de euros han salido desde el verano hacia otros destinos. La explicación de esta salida de dinero tan cuantiosa (representa en torno al 1,5% del patrimonio total de los fondos, que no es mucho en porcentaje pero sí una cuantía bastante aparatosas) es poco clara aunque la mayoría de las hipótesis apuntan en una misma dirección: los inversores están poniendo su dinero en los depósitos de alta rentabilidad ante unas bolsas cuya evolución reciente suscita un auténtico miedo por razones de vértigo alcista.
La salida de los 3.500 millones de euros en términos efectivos se ha notado relativamente poco, sin embargo, en el patrimonio de los fondos ya que las revalorizaciones de las carteras están siendo muy elevadas. Por ejemplo, en el mes de octubre, las estimaciones de la patronal de las gestoras, Inverco, señalan que el patrimonio ha aumentado en cerca de 1.500 millones de euros a pesar de que los inversores han sacado algo más de 1.200 millones durante dicho mes. Es decir, de no haber sacado ni un solo euro, el patrimonio de los fondos habría aumentado, por efecto únicamente de la mayor valoración de sus carteras (es especial, de las inversiones bursátiles), en unos 2.700 millones de euros.
El destino de este dinero que sale de los fondos y la motivación de las salidas son objeto de conjeturas que casi siempre apuntan en las mismas direcciones. El destino es la liquidez y los activos de inversión de corto plazo. La nueva legislación fiscal no favorece las inversiones a medio y largo plazo sino que va a aplicar a todo el ahorro un mismo tiempo, lo que puede recortar el aliciente de los fondos como destinos preferidos del ahorro. No obstante, la principal razón que explicaría las fuertes salidas de capitales residiría en las jugosas ofertas que están realizando algunas entidades mediante los depósitos de alta remuneración.
Aunque la mayor parte de estas ofertas se centran en el primer mes del depósito, los tipos de interés que se están aplicando ya a depósitos a un año han alcanzado niveles del entorno al 4%, que compiten muy favorablemente con un amplio abanico de fondos de inversión. No es casualidad que el segmento de los fondos que mayor sangría ha experimentado en octubre sea el de renta fija a corto plazo, un tipo de fondos en el que los inversores obtienen una rentabilidad anual no superior al 2%. En octubre, unos 900 millones de euros se han ido de estos fondos, lo que representa en torno al 80% de las salidas de dinero que se contabilizaron en este mes.
La segunda explicación a la salida de dinero tiene algo que ver con la evolución bursátil, ya que las fuertes ganancias que están logrando los inversores en los mercados de renta variable y el hecho de que algunas bolsas, como la española, se encuentren en máximos históricos, constituye una invitación a la cautela. Hay inversores que creen que el ciclo alcista está a punto de finalizar e incluso quienes aventuran que una corrección de cierta intensidad podría estar a la vuelta de la esquina.
La bolsa, medida por el Ibex 35, está en sus mejores niveles de la historia pero la aceleración de la carrera alcista ha situado al Ibex 35 casi un 30% por encima del principio de año. Esta subida se ha concentrado realmente en los tres últimos meses. Si se consolida la actual subida de la renta variable, el Ibex podría rivalizar este año con sus mejores marcas históricas en lo que a revalorización anual se refiere. Habría que acudir a 1989 para encontrar un año con un perfil tan fuertemente alcista. Y eso parece generar miedo o cuando menos cautela entre los inversores.

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