Éramos pocos y parió la abuela. O lo que es lo mismo, por si no estábamos hartos de ser los últimos de la fila en los peores índices de progreso dentro del conjunto de la nación española (con perdón), los últimos en productividad, los últimos en PIB, soportando las peores y más retrasadas infraestructuras (embuste del peaje del Huerna incluido), la población más envejecida del mundo, y hartos de tener el peor aeropuerto de España, etc., ahora nos toca también ser la comunidad autónoma donde más crece el paro, casi un 22%. Pero ¿quién dijo miedo?. No pasa nada, que para sacar pecho ya está el consejero de trabajo y empleo Graciano Torre, Que además pa eso ye de la cuenca, “cagun mi manto”.
Y es que ni con los vientos favorables del conjunto de España (que todavía disfruta de la renta del Gobierno de Aznar), hemos sido capaces de sacar a Asturias de la sima en la que se encuentra. Nos toca soportar el desgobierno del socialista Areces, connivente con la extrema izquierda (IU-BA), que eso sí, no se sonroja a la hora de pasearse en coches de lujo a costa del erario de todos los asturianos, incluidos los más de 60.000 parados.
La actual situación de maridaje entre los socialistas y comunistas, cuernos y demás falsías sólo de cara a las inminentes elecciones autonómicas (luego volverán todos a subirse a los Phamton), no es más que una indecente pantomima de los partidos de la izquierda y extrema izquierda asturiana, que presumen de defender políticas progresistas. Sólo hubiese faltado que la extrema izquierda no reprobase el enésimo engaño sobre la desaparición del peaje del Huerna, otra hipoteca más para nuestro desarrollo.
Que Asturias pinta nada en el Gobierno de la nación española (con perdón), está fuera de duda. Que el ministro Caldera (el del tipex), haya sido premiado con la cartera de Trabajo y Empleo, es una frivolidad más de un Gobierno que se pasea por España (con perdón), como si fuera una pasarela, una frivolidad más de un “presidente Alicia” (Gustavo Bueno dixit), en un país que va a ninguna parte.
Pero volviendo a lo nuestro, siempre hay un roto para un descosido. La desastrosa gestión del Consejero de Trabajo y Empleo de Asturias Graciano Torre, ha quedado ratificada no ya sólo con la última estadística a nivel nacional, que otorga a Asturias el “honor” de haber aumentado el paro en casi un 22% (una auténtica barbaridad), sino en la insultante argumentación pública, que el propio consejero ha defendido para minimizar este dislate. Graciano Torre acaba de declarar que “ …no es que el paro haya aumentado en Asturias (un 22%, insistimos), sino que como las expectativas de trabajo son óptimas, ahora todo el mundo se apunta al paro …”. ¿Se puede ser mas demagogo? Eso sí, para mayor grandonismo, el Gobierno Areces, IDEPA y demás empresarios “vips”, no paran de realizar giras internacionales allende los mares, en busca de una varita mágica que no acaba de llegar. ¿O tal vez de la excursión a cargo del erario?
Hay que insistir en que la desastrosa tarea de este consejero, es consecuencia entre otras frivolidades, de su continua actitud de flirteo con los llamados agentes sociales (que sólo favorecen a su propia endogamia sindicalera, con los únicos objetivos de más prejubilados cuarentones, de habano, chigre y barriga prominente). ¿Con qué cara se atreven por enésima vez los sindicatos asturianos a intentar decidir en qué se han de invertir los Fondos Mineros. ¿Los ciudadanos, cada cuatro años, elegimos políticos, no sindicaleros. Precisamente en lo único que ha acertado Areces, es en incidir en este argumento.
En cualquier caso, e insistiendo en que siempre hay un roto para un descosido, recordamos que recientemente, el consejero Graciano Torre, tapiego vacacional, cerró la oficina del INEM del Tapia de Casariego para trasladarla a Navia. Pues bien, a los pocos meses, Torre fue homenajeado públicamente por el Ayuntamiento tapiego (gobernado por el PP), en la Feria Campomar 2005. Ver para creer.
Pues nada, que imaginamos que los agentes sociales, ociosos como siempre, con la cabeza debajo del ala, y ya sin barricadas, ni neumáticos que quemar, estarán pensando en un homenaje público al superman de la cuenca Graciano Torre. Después del reciente homenaje al sindicalero Fernández Villa, el mayor cáncer de la política asturiana de los últimos 30 años, ya nada nos extrañaría. ¿Alguien se apunta?

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