LA POLÉMICA INTERNACIONAL. LA CREDIBILIDAD DE LOS POLITICOS.
El mayor daño que ha causado la Guerra de Irak es la pérdida de confianza en los dirigentes, que ni siquiera son escuchados cuando se toman en serio el calentamiento global
¿Hay algo que pueda ser más indicativo del estado de la opinión mundial que su reacción silenciosa cuando, apoyado por lo mejor de la Ciencia, Tony Blair ha anunciado el apocalipsis?
Insinúa Blair que el recalentamiento del globo podría producir una contracción de hasta un 20% en la economía mundial, con un coste superior al de las dos guerras mundiales del siglo XX o a la Depresión. El problema está en que, siempre que sea Tony Blair quien afirma que el planeta se está recalentando hasta extremos peligrosos, la primera reacción que tiene la mayor parte de la gente es la de sacar los abrigos de piel de las bolsas con naftalina y dar cera a los esquíes.
En realidad, éste es el daño más irreparable que ha causado la Guerra de Irak. Después de todas las mentiras y de las vidas destrozadas y el dineral desaprovechado en vano, se anuncia el fin del mundo y el personal responde con un bostezo. En muy pocos años, la capacidad de liderazgo de los dirigentes se ha visto deteriorada de manera muy importante, porque han traicionado la confianza de sus electores. Como en la historia del muchachito que gritaba demasiadas veces «¡que viene el lobo!», la pérdida de credibilidad es un peligro grave en sí misma. Es muy posible que sintamos los efectos catastróficos de esta pérdida de confianza mucho antes que las consecuencias del recalentamiento del planeta.
No hay otro símbolo más tangible de confianza que el dólar norteamericano. La salud de la economía mundial gira en torno a esta confianza. En el año 2005, el 60% de las reservas de divisas del mundo estaban depositadas en dólares, cuyo valor muestra síntomas de constituir un engaño a escala planetaria mantenido exclusivamente por la fe en Estados Unidos.
Un libro de gran éxito en Alemania, La guerra mundial por la riqueza: la avidez global de poder y prosperidad, del director del semanario Der Spiegel, Gabor Steingart, tiene un capítulo que la revista ha reproducido bajo el título Los Estados Unidos y el engaño del dólar. Escribe Steingart que «la deuda externa norteamericana crece alrededor de unos 1.174 millones de euros al cambio actual al día y ha alcanzado ya en torno a unos 2,35 billones de euros. La deuda de los hogares, tanto en el interior como en el exterior del país, ha llegado a más de siete billones de euros; el 40% de este endeudamiento público y privado se ha contraído desde 2001. Los norteamericanos están disfrutando del presente al coste de malvender cantidades cada vez más considerables de su futuro. Puede afirmarse que la crisis económica que se avecina es la más predecible de la Historia reciente. (...) Buena parte de lo que hoy se cree que es inmortal quedará enterrado por la crisis global de las divisas; quizás, incluso, el papel de liderazgo de los Estados Unidos».
El valor del dólar podría compararse con una casa balanceándose al borde de un acantilado... El simple hecho de correr a la cocina a por hielo, (el pinchazo de la burbuja inmobiliaria de los Estados Unidos, por ejemplo), podría causar que todo el tinglado se precipitara hacia el abismo... y por cierto, estamos en noviembre y siguen vendiendo horchata en El Corte Inglés.
© Mundinteractivos, S.A.

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